La discapacidad no debería ser un obstáculo para el éxito. Yo mismo he sufrido una neuropatía motora durante la práctica totalidad de mi vida adulta, y no por ello he dejado de desarrollar una destacada carrera profesional como astrofísico y de tener una feliz vida familiar.” Stephen W Hawking

El concepto de discapacidad se ha modificado con el transcurso del tiempo, la Organización Mundial de la Salud en 1980 consideraba la discapacidad desde un modelo médico-clínico como una condición deficitaria. La definía como toda restricción o ausencia, debida a una deficiencia de la capacidad de realizar una actividad en la forma o dentro del margen que se considera normal para el ser humano, considerando el término minusvalía como una situación desventajosa para un individuo determinado, consecuencia de una discapacidad. En la búsqueda de explicaciones más integrales la Clasificación Internacional del Funcionamiento, la Discapacidad y la Salud- CIF de la OMS en 2001 plantea modelos no deficitarios, que se fundamentan en una perspectiva ecológica que demanda la comprensión de la discapacidad como el fruto de las interacciones entre las condiciones individuales de las personas y las características del entorno social, político, económico y cultural. Así, la discapacidad es vista como una desarmonía entre persona y entorno.

Más de mil millones de personas viven con algún tipo de discapacidad, es decir 3 de cada 20 personas de la población mundial, hay datos que muestran que estas cifras están en aumento y se considera que una de estas tres personas podrían presentar una discapacidad intelectual. En todo el mundo y más en los países de bajos recursos económicos, las personas con discapacidad tienen dificultad en los entornos escolares, bajos indicadores de salud, menor participación económica y tazas de pobreza más altas que las personas sin discapacidad, la OMS plantea que esta situación adversa se debe a políticas y normas insuficientes, actitudes negativas hacia las personas con discapacidad, prestación insuficiente de servicios, financiación insuficiente, falta de accesibilidad, falta de consulta, falta de participación y falta de datos y pruebas.

En atención a lo anterior es necesario plantear estrategias que desde diferentes aspectos posibiliten a las personas independiente de sus capacidades y habilidades, desempañarse de manera autónoma y segura en cada una de las actividades de la vida diaria y puedan lograr ser partícipes de las realidades sociales y culturales. Es aquí donde consideramos importante hacer referencia al concepto de diseño social, inclusivo y participativo como estrategia para mejorar las condiciones de vida de las personas con discapacidad. Víctor Margolin (2011), considera que “el diseño no debe verse más como una estrategia de desarrollo de productos, sino como una manera de pensar, como una ideología, y como un camino que permite mejorar la condiciones el mundo”. Plantea Margolin que las estrategias basadas en el diseño podrían generar una nueva economía basada en el propósito de servirle a la gente, una expansión hacia la sostenibilidad que busque enfocar todos los esfuerzos hacia la concreción del diseño como una práctica cultural, como una forma de pensar y como una ideología que permite comprender al ser humano en todas sus dimensiones. Para el diseño inclusivo, participar significa intervenir desde la propia determinación y concientización de las necesidades hasta la valoración y selección de las posibles soluciones.

Imagen: Proyecto “El Ritmo de la Vida” Diseño para promoción de institución académica.
Imagen: Proyecto “El Ritmo de la Vida” Diseño para promoción de institución académica.

Desde un enfoque no deficitario de la discapacidad intelectual es fundamental que sean las mismas personas quienes desde su imaginario desarrollen habilidades creativas que les permita la expresión y subsiguiente visibilización de sus posibilidades, empleando el diseño como puente para este fin. El diseño inclusivo es el campo de aplicación e investigación del diseño que busca generar un impacto social en la integración social de personas con discapacidad. El uso de metodologías como Human-Centered Design permite el reconocimiento, escuchando y empoderando a las personas con discapacidad y logra que el diseñador las comprenda y potencie.

En Cali (Colombia) personas con discapacidad intelectual han participado de un proceso para el desarrollado de habilidades creativas de diseño, les ha permitido la realización de piezas gráficas, la identidad visual de la fundación en la que estudian y de otras instituciones. Esta experiencia ha dado como resultado la creación de un colectivo de diseño que les permite integrarse laboralmente, ofrecer servicios de diseño gráfico, además de posibilitar la apertura de espacios culturales y presentación de sus resultados. Un grupo de jóvenes con Trastorno del Espectro Autista que participan de esta experiencia realizan fotografías y las presentan con el apoyo activo de su familia. Los resultados expuestos permiten escuchar sus percepciones y voz. El impacto positivo que crean en la comunidad posibilita su inclusión, mediante el uso de herramientas de diseño.

El diseño inclusivo considera a la personas como agentes capacitados, por su naturaleza no discrimina y las hace partícipes de procesos que se reconocen en el empoderamiento y visibilización. Esto permite disminuir el estigma, los prejuicios y facilitar la integración social. Procura el desarrollo cognitivo, afectivo, conductual y genera en la familia, comunidad y en la institucionalidad la necesidad de abrir espacios incluyentes.

Imagen: Fundación Amadeus. Proceso “Escucha lo que veo: la mirada de 7 artistas con Trastornos del Espectro Autista”.
Imagen: Resultados. “Escucha lo que veo: la mirada de 7 artistas con Trastornos del Espectro Autista”.