• El riesgo de una pandemia mundial ha aumentado en los últimos años, pero la percepción de ese riesgo no se ha ajustado a la realidad.
  • Debemos ser conscientes de nuestros puntos ciegos y posicionar al mundo para que esté preparado para reaccionar ante los riesgos en el momento en que se produzcan.

Puede que no hayamos podido predecir los detalles exactos de la pandemia de COVID-19, pero sabíamos desde hace años que los riesgos de pandemia mundial iban en aumento, con la posibilidad de que se produjeran grandes trastornos en toda la economía mundial.

Entonces, ¿por qué parece que esta crisis surgió de la nada, y qué podemos hacer para estar mejor preparados para los riesgos en el futuro?

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con el brote de coronavirus?

Una nueva cepa de coronavirus, COVID-19, se está extendiendo por todo el mundo y está causando muertes y graves problemas en la economía mundial.

Para responder a esta crisis se requiere una colaboración global entre gobiernos, organizaciones internacionales y empresas, que ocupa un lugar central en la misión del Foro Económico Mundial como organización internacional para la cooperación público-privada.

El Foro Económico Mundial, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha creado la Plataforma de Acción contra el COVID. Esta plataforma tiene por objeto catalizar el apoyo del sector privado a la respuesta sanitaria pública mundial al COVID-19, y hacerlo con la magnitud y rapidez necesarias para proteger la vida de los ciudadanos y sus medios de vida, con el fin de encontrar maneras de contribuir a poner fin a esta emergencia mundial lo antes posible.

El Foro, como organización, ya ha apoyado anteriormente iniciativas para la contención de epidemias. En 2017, durante nuestra Reunión Anual, se puso en marcha la Coalición para la Innovación en Preparación para Epidemias (CEPI, por sus siglas en inglés), que reúne a expertos del ámbito gubernamental, empresarial, sanitario y académico así como de la sociedad civil, con el fin de acelerar el desarrollo de vacunas. Actualmente, la CEPI está colaborando en la carrera por obtener una vacuna contra esta cepa de coronavirus.

Los individuos a menudo identifican los riesgos que son fácilmente perceptibles -ya sea por exposición personal, cobertura de los medios de comunicación o ambos- como los más amenazantes. Los riesgos que no están directamente relacionados con ellos tienden a pasar desapercibidos.

Los datos de la Encuesta de Percepción de Riesgos Mundiales del Foro Económico Mundial de aproximadamente 1000 stakeholders -o partes interesadas- lo han demostrado. En el último decenio, las enfermedades infecciosas figuraron entre los cinco principales riesgos percibidos solo una vez, en 2015, en el período inmediatamente posterior a la epidemia del ébola, cuando ocupó el segundo lugar en cuanto a su impacto.

Aunque en la encuesta se pide a los participantes que traten de pensar a 10 años vista, al año siguiente, las enfermedades infecciosas ya no figuraban entre los principales riesgos. En cambio, lo que nuestra encuesta mostró fue que, a partir de 2016, las cuestiones relacionadas con el clima comenzaron a dominar la percepción de los riesgos de las personas encuestadas. No es una coincidencia que ese año fuera el más cálido del que se tenga constancia.

Percepciones de los riesgos mundiales en los próximos 10 años, según las múltiples partes interesadas
Percepciones de los riesgos mundiales en los próximos 10 años, según las múltiples partes interesadas
Imagen: Foro Económico Mundial

Es la naturaleza humana la que se siente más amenazada por lo que se siente más cercano. Un peligro potencial es que, cuando un riesgo se desplaza fuera de nuestro horizonte colectivo, puede no ser abordado, y podemos estar mal preparados para abordarlo cuando se manifieste.

¿Qué podemos hacer?

Para empezar, debemos ser conscientes de nuestros puntos ciegos. Aunque en los últimos años ha aumentado, con razón, la preocupación por el cambio climático en muchos países, no debemos dejar de considerar que aún persisten otros riesgos. Del mismo modo, a medida que la atención del mundo se centra ahora en el brote de COVID-19, la comunidad mundial no puede permitirse dejar de luchar por medidas más ambiciosas en relación con el cambio climático, o por soluciones a los problemas relacionados con ciberseguridad y seguridad internacional.

Ante la pandemia de coronavirus, ya hemos visto la cancelación de importantes cumbres climáticas, como la Cumbre Mundial de los Océanos en el Japón, y dificultades para reprogramar el Convenio sobre la Diversidad Biológica. Si bien es cierto que tenemos que dar cuenta de los nuevos peligros y que tenemos que hacer frente a la pandemia, es importante que no cesemos la importante labor de reunir a la comunidad mundial para aumentar la ambición de la acción climática.

Al mismo tiempo, debemos adoptar medidas que hagan menos probable que se produzcan puntos ciegos colectivos. En este sentido, es fundamental un marco mundial sólido de múltiples stakeholdes o partes interesadas, en el que los gobiernos, las empresas y las organizaciones internacionales trabajen de manera concertada. Ya que los diversos actores tienen perspectivas diversas y tienden a tener puntos de contacto diversos en todas las sociedades. Asegurar que una variedad de actores de diferentes lugares e industrias se comuniquen de manera continua ofrece una mayor posibilidad de que los riesgos que se han alejado de nuestra visión se sigan contabilizando de forma colectiva.

Pero, con franqueza, es imposible prever y estar en guardia constante para cada riesgo potencial que nos rodea.

Imagen: Foro Económico Mundial

Por lo tanto, debemos posicionarnos con prontitud para abordar los riesgos que se acaban materializando. También en este caso es fundamental un marco de las múltiples partes. Basta con mirar hacia atrás, a 2009, para darse cuenta de la importancia que tuvo un marco multilateral preparado para hacer avanzar la economía mundial hacia la recuperación. El G-20, por ejemplo, al estar en condiciones de reunir rápidamente a los gobiernos, publicó el "Marco para un crecimiento sólido, sostenible y equilibrado" que ayudó a evitar una depresión mundial.

En un momento en que el coronavirus está dominando nuestra atención, un fuerte enfoque de múltiples stakeholders (a través de organizaciones internacionales e iniciativas mundiales) es crucial para crear resistencia y prepararse para las próximas consecuencias económicas, políticas y sociales. Pero quizás igual de importante, es asegurarnos de que estamos en una posición de resistencia con respecto a los riesgos que no son tan obvios o visibles en este momento.