Cuando hablamos de desconectarnos del trabajo siempre pensamos en primer lugar en dejar de realizar tareas, salir de la oficina o nuestro centro y olvidarnos un poco de todo. Pero no es tan fácil como apagar un botón de conexión y listo al cerrar la puerta. Es imprescindible hacer un esfuerzo porque la desconexión digital es una necesidad y va más allá de no recibir correos o mensajes del trabajo. Pero también de un mundo donde siempre estamos conectados, geolocalizados o monitorizados.

Lo que tenemos que lograr es pensar en otras cuestiones. Descansar mentalmente. Para eso muchos se vuelcan en sus aficiones, en la práctica del deporte, etc. A veces incluso de una forma demasiado obsesiva, llenando todo su tiempo libre con actividades. Mentalmente están frescos, pero no tanto físicamente.

Me refiero fundamentalmente a una desconexión de pantallas, de todo aquello que tiene que ver con smartphones, ordenadores o tablets. En muchos de ellos tenemos configuradas aplicaciones de mensajería instantánea, donde participamos en grupos de trabajo. No pasa nada por dejar un poco más el teléfono en el cajón.

Está bien de vez en cuando pasar un poco de tiempo con gente del trabajo fuera del ámbito rígido de la estructura de la empresa, pero hay que asumir que siempre se tocarán temas relacionados con nuestro empleo. Incluso aunque hayamos quedado para jugar al paddel o para tomar unas cervezas.

A woman reads a book at a bed room at the Shinjuku branch of Book and Bed, an accommodation combined with book cafe where guests can sleep in hidden bunks built into a large bookshelf, during a photo opportunity in Tokyo, Japan September 14, 2018. REUTERS/Kim Kyung-Hoon - RC1B0C40F7A0
Imagen: REUTERS/Kim Kyung-Hoon

Por mi experiencia personal lo que más me ha ayudado es un poco de ejercicio físico o lectura. Si puedo desplazarme al trabajo en bici, el trayecto de ida me sirve para ir ordenado los temas que tengo pendiente, mientras que el de vuelta para todo lo contrario, para ir olvidándome un poco de todo mientras voy dando pedales. Los temas del trabajo que ocupaban mi cabeza se han ido quedando por el camino.

Cuando me he desplazado en transporte público es la lectura de algún libro la que siempre ha sido una ayuda para meterme en el universo de estos personajes y la trama, para olvidarme de algunos de los problemas laborales. Podríamos hacer lo mismo con el móvil, música y series, pero como he comentado, corremos el riesgo de que en cualquier momento nos llegue un mensaje una notificación que nos devuelve a la oficina.