La Cuarta Revolución Industrial probablemente se convertirá en el cambio más disruptivo y profundo de la historia... y es un cambio que ocurre a ritmo acelerado. Expertos de todo el mundo discuten los efectos que tendrán las tecnologías como la inteligencia artificial, la impresión 3D, la robótica y la biotecnología sobre prácticamente todas las industrias, desde la manufactura y el comercio hasta el entretenimiento y la salud.

Sin embargo, una de las principales áreas de transformación ocurrirá en el sector social. Las organizaciones sin fines de lucro, las ONG y las instituciones educativas están frente a una oportunidad sin precedentes para aprovechar las nuevas tecnologías para profundizar su impacto y, en última instancia, cumplir sus importantes misiones.

La Cuarta Revolución Industrial ofrece enormes oportunidades para introducir cambios positivos en las organizaciones que buscan el bien común. A continuación se mencionan cinco formas en las que las organizaciones sin fines de lucro, las ONG y las instituciones educativas pueden aprovechar esta revolución:

1. Conectarse con cualquiera, en cualquier sitio y a través de cualquier dispositivo

La era digital ha permitido a más personas de distintos lugares del mundo conectarse. Por primera vez, las personas en lugares remotos tienen acceso a otras personas, a recursos y a ayuda a través de los dispositivos conectados. Las organizaciones sin fines de lucro y las instituciones educativas tienen una enorme oportunidad para llegar a más personas que nunca y conectarlas con sus causas. Pueden conectarse con sus donantes, voluntarios, estudiantes y electores en tiempo real desde cualquier sitio. En las escuelas, por ejemplo, un asesor estudiantil puede enviar un mensaje de texto o una notificación tan pronto como nota que un alumno comienza a retrasarse. Las organizaciones sin fines de lucro pueden llegar al instante a sus comunidades de donantes y voluntarios para pedir ayuda con cuestiones urgentes que podrían significar la diferencia entre la vida y la muerte.

2. Crecer como nunca

Históricamente, la falta de recursos y financiación ha sido el gran enemigo del sector social, pero la tecnología puede ayudar a las pequeñas organizaciones a tener un gran impacto. Ahora, una organización puede llegar a una cantidad prácticamente ilimitada de personas, sin importar si tiene ocho empleados u 8000. Es posible contactar a poblaciones que solían estar fuera de alcance y conectarlas con causas específicas sin necesidad de un aumento desmedido de los gastos. Los individuos que tienen una pasión y anteriormente se sentían desamparados ahora pueden iniciar movimientos internacionales con mínimos recursos.

3. Organizar las comunidades y conectarse más estrechamente

Las organizaciones también pueden comenzar a organizar y entender a estas comunidades mejor que nunca, lo que les permitirá conectarse más estrechamente con ellas. Por ejemplo, una organización sin fines de lucro puede organizar su comunidad de acuerdo con la ubicación geográfica, causas específicas, el nivel de participación y otros criterios, así como comunicarse con estos grupos o individuos de manera más personalizada. De acuerdo con el Informe sobre las Organizaciones Sin Fines de Lucro Conectadas publicado recientemente, 65 % de los donantes estarían dispuestos a dar más dinero —y 75 % de los voluntarios estarían dispuestos a dedicar más tiempo— si sintieran que las organizaciones sin fines de lucro entienden sus preferencias personales. Con un mayor compromiso, estas organizaciones comenzarán a ver un aumento en las donaciones y el tiempo dedicado por los voluntarios, lo que tendrá un impacto directo sobre sus misiones. Las escuelas y las organizaciones educativas pueden crear programas de estudio y herramientas educativas centradas en torno a estilos y preferencias de aprendizaje específicos para que los alumnos se involucren más activamente y tengan una mejor experiencia de aprendizaje.

4. Predecir los resultados: no solo las personas comienzan a conectarse, sino también las cosas

De hecho, se pronostica que en 2020 habrá 75.000 millones de dispositivos conectados que generarán billones de interacciones. Los avances en inteligencia artificial y redes neuronales profundas ayudan a sacar provecho de esta enorme cantidad de información y convertirla en conocimiento práctico para las empresas y las organizaciones. La inteligencia artificial tiene el potencial de convertirse en el avance más disruptivo de todos. En el sector social, la inteligencia artificial podría dar lugar a servicios que reconozcan patrones dentro de una comunidad o una causa específica y predigan los resultados futuros. Por ejemplo, las instituciones educativas podrían reconocer patrones dentro del trayecto educativo de un alumno para que los docentes y asesores tomen medidas proactivas y ayuden a aquellos alumnos que corran el riesgo de suspender o abandonar sus estudios. Una organización sin fines de lucro centrada en las crisis humanitarias podría identificar la ubicación y la cantidad exacta de refugiados de distintos países y enviar el nivel adecuado de ayuda y suministros de manera preventiva.

5. Medir el impacto

El Informe sobre las Organizaciones Sin Fines de Lucro Conectadas revela que, hoy en día, el 90% de los donantes cree que es importante entender qué impacto tiene su dinero en las organizaciones que apoyan y, sin embargo, más de la mitad de los donantes no saben cómo se utiliza su dinero. En última instancia, la medida del éxito de una organización sin fines de lucro no es la cantidad de dinero que recauda sino el impacto que tiene sobre las comunidades a las que sirve. Históricamente, el impacto ha sido difícil de cuantificar, pero ahora, gracias a los avances en obtención de datos y estadísticas, las organizaciones que buscan el bien social pueden medir con precisión su desempeño. Esto es crucial para mantener y atraer a los donantes y voluntarios que hacen realidad estas organizaciones.

La tecnología puede crear, informar y materializar el cambio en la ayuda humanitaria a nivel mundial. El sector social puede usarla para encontrar a las personas que necesitan ayuda y conectarse con ellas, entender a las comunidades a un nivel más profundo, predecir los resultados para prepararse mejor y evitar ciertas situaciones, e incluso medir el impacto que tienen las acciones en pro de una causa.

Sin embargo, depende de las organizaciones que buscan el bien público aprovechar estas oportunidades y hacerlo rápidamente.