El bailarín de ballet Ahmad Joudeh superó la guerra y las amenazas de muerte para convertirse en la voz de las personas refugiadas apátridas. Esta es su historia
ACNUR estima que actualmente hay más de 32 millones de personas refugiadas en todo el mundo y más de 10 millones de personas apátridas, es decir, sin nacionalidad y sin acceso a derechos humanos básicos. Ahmad Joudeh fue una de ellas, hasta que la danza le cambió la vida.
Durante la guerra civil en Siria y a lo largo de su infancia en el campo de Al Yarmouk, Ahmad recibió constantes amenazas de extremistas por bailar. Pero rendirse nunca fue una opción. Su perseverancia llamó la atención de los medios internacionales, le consiguió una invitación del Ballet Nacional de los Países Bajos y, finalmente, le permitió obtener la nacionalidad neerlandesa.
Aunque la historia de Joudeh es única, millones de personas comparten su situación y su resiliencia. En el Día Mundial de las Personas Refugiadas, comparte su recorrido para superar la apatridia, la guerra y los prejuicios y convertirse en un bailarín de renombre internacional y en una voz para las personas refugiadas y para quienes, como él, nacieron apátridas.
El Día Mundial de las Personas Refugiadas rinde homenaje a las personas refugiadas de todo el mundo, celebra su fortaleza y reconoce su resiliencia. Abordar la apatridia en el contexto de la crisis de las personas refugiadas es una parte clave de la protección de los derechos humanos individuales.
Escucha más sobre el recorrido de Ahmad Joudeh en esta entrevista del pódcast Radio Davos: