Los 4 perfiles de las organizaciones ciberresilientes: ¿de qué color es la tuya?

La verdadera ciberresiliencia requiere una combinación de enfoques. Image: Getty Images
- La ciberresiliencia no es un modelo fijo y único para todos; es un proceso práctico y en evolución definido por el contexto.
- Las organizaciones resilientes combinan perfiles a medida que las condiciones cambian, en lugar de encajar perfectamente en un solo tipo.
- Conocer tu perfil perfecciona las decisiones de liderazgo; sirve para orientar la estrategia, comprender cómo encaja el liderazgo y detectar las carencias de capacidad ante retos futuros.
La ciberresiliencia es una práctica, no una teoría. No existe un plan único para desarrollar la resiliencia que se adapte a todas las organizaciones y sus circunstancias, ya que cada una tiene un perfil de riesgo, gobernanza y cultura de trabajo específicos, entre otros factores contextuales. No hay dos organizaciones que sigan el mismo camino hacia la resiliencia.
Sin embargo, están surgiendo algunos rasgos y características comunes. En respuesta a limitaciones compartidas—como regulaciones, incidentes y dinámicas de mercado—las organizaciones están adoptando puntos de vista similares sobre lo que constituye un "buen" proceso de resiliencia y, por lo tanto, están aplicando enfoques similares para mejorar la ciberresiliencia.
Es raro que una organización siga un único perfil; la ciberresiliencia a menudo requiere una combinación, con énfasis en una o dos áreas. No hay perfiles buenos o malos, solo enfoques diferentes que se adaptan al contexto.
Al comprender conscientemente el perfil o perfiles de la organización, los líderes pueden entender cómo están posicionados para evaluar y trazar estrategias para el futuro: si este perfil de resiliencia es adecuado para lo que viene, si su estilo de liderazgo se adapta al perfil de la organización y qué brechas de habilidades hay que cerrar para aprovechar un enfoque diferente de ciberresiliencia.

Cuatro perfiles de organizaciones ciberresilientes
- Rojo: Ágil ("Pivoter"): Sus rasgos incluyen la agilidad, la capacidad de respuesta y un enfoque en la recuperación rápida durante incidentes cibernéticos. En cuanto al contexto, este perfil es común tras un incidente, centrándose en mejorar la agilidad y los tiempos y métodos de respuesta basados en la experiencia reciente.
- Amarillo: Fortificador ("Fortifier"): Este perfil se caracteriza por ser proactivo, contar con defensas sólidas y haber invertido en medidas preventivas robustas. Es un perfil común antes de un incidente o durante tiempos de "paz", para reforzar las defensas anticipándose a las ciberamenazas actuales y emergentes.
- Verde: Colaborador ("Collaborator"): Este perfil se define por estar orientado a la comunidad, ser cooperativo y centrarse en la inteligencia compartida, las alianzas y la cadena de suministro. Suele ser una respuesta ante cambios en el ecosistema, como giros en las dinámicas externas, proveedores o fusiones y adquisiciones.
- Azul: Navegador ("Navigator"): Sus rasgos incluyen la visión de futuro y la innovación, planificando siempre para las amenazas emergentes. Es habitual tras un cambio en el mercado, como nuevas regulaciones, oportunidades de negocio o en mercados en crecimiento. Se da cuando los recursos son abundantes o cuando las limitaciones han estimulado la innovación.
Si todos parecen una buena opción, es porque lo son. Cada perfil tiene sus propias fortalezas y debilidades, impulsadas y justificadas por diferentes contextos. Analicémoslos en detalle.
Rojo: Ágil
Las organizaciones rojas no son estáticas. Se caracterizan por tener una capacidad de respuesta ante incidentes sólida y rápida, con énfasis en la capacidad de responder a las amenazas. Tienen planes eficaces de recuperación ante desastres y pueden contener rápidamente las amenazas.
Estas organizaciones suelen trabajar con limitaciones de recursos, como presupuestos ajustados y equipos reducidos, por lo que deben priorizar la velocidad y el crecimiento por encima de prácticas de ciberseguridad extensivas. Este perfil se observa a menudo en startups y pequeñas empresas, que pueden ser piezas cruciales de la cadena de suministro, y en sectores con márgenes de beneficio ajustados.
Esta mentalidad ágil puede resultar en una falta de defensas proactivas, en no desarrollar métodos de prevención adecuados y en una dependencia excesiva de medidas reactivas. La respuesta rápida no sustituye a la planificación estratégica y la inversión a largo plazo.
Si estás en una organización roja, aquí tienes algunas características distintivas que quizá reconozcas:
- Las organizaciones rojas necesitan un liderazgo adaptable y receptivo. Un CISO (responsable de seguridad de la información) con sentido de la urgencia y experiencia en la gestión de incidentes suele ser apreciado por los equipos que dirige en este contexto. Justo después de un incidente no es el momento de reflexionar profundamente sobre estrategias a largo plazo, pero los CISO estratégicos aportan una fortaleza que podría ayudar a la resiliencia de la organización a largo plazo.
- La gestión de crisis es sólida, ya que a menudo se recurre a ella y es una medida común para evaluar el rendimiento de la función de seguridad.
- Los sistemas técnicos suelen apoyar o dificultar una respuesta sólida, por lo que a menudo reciben inversiones y se priorizan por parte de los equipos de gestión de crisis.
- En lo que respecta a las personas y la cultura, el burnout y la "cultura del héroe" en los equipos pueden ser la perdición de las organizaciones rojas. La resiliencia es una maratón, no un sprint, y las organizaciones rojas no pueden, ni deben, permanecer en modo de extinción de incendios para siempre.
Amarillo: Fortificador
Las organizaciones amarillas están muy bien defendidas. Se caracterizan por haber invertido en medidas preventivas sólidas para evitar incidentes. Las organizaciones amarillas suelen tener elementos como defensas perimetrales fuertes, arquitecturas de seguridad en capas y procesos de cumplimiento bien establecidos.
Este enfoque puede generar fortaleza, pero también una rigidez que sacrifica la flexibilidad. Por ello, el perfil fortificador puede enfrentar más retos para adaptar sus procesos internos e infraestructura a amenazas novedosas, con altos costos de mantenimiento.
Este perfil suele trabajar para fortalecerse en entornos regulatorios estrictos y contextos de aversión al riesgo, impulsado por su posición privilegiada: ya sea porque maneja datos de gran valor o porque es fundamental para la confianza del cliente. Se observa a menudo en organizaciones con tecnología heredada y una larga trayectoria, como instituciones financieras, proveedores de salud y organismos gubernamentales bien financiados.
Si estás en una organización amarilla, aquí tienes algunas características distintivas:
- Las organizaciones amarillas valoran un liderazgo estratégico reflexivo y a largo plazo. En este contexto, los equipos suelen apreciar a un CISO con una permanencia de varios años y experiencia en gestión de riesgos. Sin embargo, un CISO con un enfoque dinámico y respuesta ágil aporta una fortaleza que podría contribuir a la resiliencia de la organización a largo plazo.
- El GRC (gobernanza, gestión de riesgos y cumplimiento) es sólido, ya que está integrado en el ADN de la organización y suele ser una medida del rendimiento de la función de seguridad.
- Los sistemas técnicos son robustos y auditables, lo que permite un cumplimiento y una confianza adecuados.
- Los procesos empresariales son la base histórica de cómo trabaja la organización, pero la osificación es una trampa común. Revisar y modernizar estos procesos puede asegurar que sigan siendo tan aptos para su propósito hoy —y para el futuro— como cuando fueron diseñados.
Verde: Colaborador
Las organizaciones verdes están conectadas. Estas organizaciones, caracterizadas por su carácter cooperativo, se centran en compartir información, fortalecer las alianzas y comunidades y reforzar la seguridad en su cadena de suministro. Esta interconexión puede mejorar el ecosistema mediante el fomento de alianzas público-privadas.
Este enfoque aporta una mayor exposición relacionada con la volatilidad del ecosistema y la dependencia de los socios. Existen desafíos de comunicación a la hora de coordinar a múltiples partes interesadas, y los terceros aportan su propia cartera de riesgos.
Las organizaciones verdes suelen operar en un ecosistema conectado, con dependencias compartidas y la necesidad de multiplicar los esfuerzos de defensa debido a sus presupuestos ajustados. Estas características se observan a menudo en organizaciones globales que tienen un impacto desproporcionado en nuestro entorno físico, así como en aquellas con una gran cadena de suministro —como el sector de la manufactura— y en infraestructuras críticas.
Si tu organización es verde, aquí tienes algunas características distintivas que quizá reconozcas:
- Las organizaciones verdes valoran un liderazgo visible capaz de crear comunidades dentro y fuera de la institución. Un CISO con una red sólida y un perfil público suele ser muy apreciado por sus equipos. Sin embargo, un CISO con una visión más interna podría fortalecer los vínculos propios de la organización para construir resiliencia a largo plazo.
- La gestión del ecosistema es un componente crítico de la forma en que la organización gestiona su exposición y se beneficia del esfuerzo colectivo de los defensores de la comunidad.
- Los procesos empresariales se desarrollan en colaboración con socios tanto hacia arriba como hacia abajo en la cadena, para evitar cuellos de botella y dependencias desconocidas.
- El GRC es crucial, pero los recursos pueden ser escasos. A medida que aumenta la conectividad y la complejidad, también deben aumentar la inversión y los esfuerzos para gestionar el riesgo, especialmente ahora que las exigencias regulatorias se están intensificando en este sector.
Azul: Navegador
Las organizaciones azules se centran en la innovación y en la planificación ante amenazas emergentes. Por sus características, son las primeras en invertir en tecnologías avanzadas y en apostar por estrategias a largo plazo, transformando la manera en que todo el ecosistema aborda la resiliencia. Con un enfoque centrado en la tecnología, la dependencia de sistemas heredados es baja y el principio de confianza cero es innegociable.
Este enfoque pionero puede presentar desafíos a la hora de equilibrar la innovación con el ROI real. El uso de métodos no probados puede sentar un nuevo paradigma o terminar en un fracaso espectacular.
Las organizaciones azules suelen contar con grandes presupuestos y equipos dedicados a I+D, impulsadas por la necesidad de mantener una ventaja competitiva o de liderar en ciberseguridad debido a las demandas del mercado. Este perfil se observa a menudo en grandes empresas de tecnología o ciberseguridad, o en sectores innovadores con propiedad intelectual de gran valor.
Si estás en una organización azul, aquí tienes algunas características distintivas que quizá reconozcas:
- Las organizaciones azules valoran un liderazgo audaz e innovador. Un CISO que se sienta cómodo trabajando sobre un lienzo en blanco en circunstancias dinámicas, y que aspire a liderar el sector, suele ser el perfil ideal. Sin embargo, un CISO con una base sólida en los fundamentos y métodos probados también puede aportar un equilibrio saludable y una fortaleza necesaria para la resiliencia a largo plazo.
- Las personas y la cultura son pilares fundamentales, ya que los cimientos técnicos carecen de valor sin la cultura adecuada. Es crucial contar con el equipo, la mentalidad y la actitud correcta alineados con la estrategia.
- Las organizaciones azules reconocen su influencia desproporcionada en el ecosistema. Tienen la capacidad de establecer paradigmas y marcar un cambio de rumbo, lo que hace que sus aportaciones a iniciativas y alianzas público-privadas sean sumamente valiosas.
- La gestión de crisis protege su sólida reputación de marca, pero el exceso de confianza puede ser su talón de Aquiles. Un incidente pequeño o mediano que una organización azul maneja con facilidad sería un evento crítico para la mayoría de las organizaciones; esto implica que, ante una gran crisis, una organización azul puede verse sorprendida, con efectos colaterales de alcance global.
¿Qué tipo de organización es la tuya?
El camino hacia la ciberresiliencia varía según cada organización. No hay un enfoque correcto o incorrecto, solo diferentes maneras de alcanzar los objetivos principales. Cada perfil pone el énfasis en distintas áreas de la Brújula de la Ciberresiliencia: sistemas técnicos, gestión de crisis, personas y cultura, procesos empresariales, ecosistema, liderazgo y GRC.
La ciberresiliencia no consiste en elegir el modelo "correcto", sino en garantizar que la capacidad de respuesta sea la adecuada para el contexto operativo. Se trata de orientar la estrategia, adaptar los estilos de liderazgo y detectar qué brechas de capacidades se deben priorizar.
Las organizaciones globales operan en contextos e industrias diversos que exigen acciones a medida. Las más resilientes son dinámicas y se adaptan conscientemente, combinando las fortalezas de distintos perfiles a lo largo del tiempo para mantener la confianza, la continuidad y el valor a largo plazo. El desconocimiento de estos perfiles puede generar frustración; por ejemplo, un enfoque que funcionó en una organización "roja" puede encontrar resistencia o dificultades en una "amarilla".
Identificar el perfil de ciberresiliencia ayuda a eliminar fricciones al buscar un liderazgo que encaje con la cultura organizacional. En última instancia, esto facilita contratar el talento adecuado o adaptarse al estilo de gestión necesario. Además, este conocimiento dota de sentido a la estrategia: permite entender dónde y por qué la organización ha invertido históricamente en seguridad y, por tanto, hacia dónde debe diversificarse el enfoque. Comprender el perfil propio ayuda a anticipar puntos de fricción donde otros métodos —aunque sean válidos sobre el papel— podrían chocar con la identidad de la institución.
Independientemente del contexto, aquí hay cinco medidas para pasar de la teoría a la práctica:
- Evaluar el perfil actual de ciberresiliencia.
- Adaptar el enfoque de liderazgo en consonancia con el perfil de la organización.
- Alinear y priorizar las áreas de la Brújula de la Ciberresiliencia que sean clave para ese perfil.
- Mantener programas de desarrollo de capacidades adaptados a las necesidades reales.
- Fomentar, mediante la formación y la concienciación, una cultura alineada con el perfil de ciberresiliencia.
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