• Todos debemos dar un paso adelante para responder a los desafíos planteados por COVID-19.
  • Debemos unirnos con compasión y humildad.
  • Podemos reconstruir mejor garantizando que el estímulo a largo plazo aumente la resiliencia y aborde la amenaza del cambio climático.

La pandemia de COVID-19 es una emergencia global que trae la devastación a millones de personas de todo el mundo, afecta a vidas y empleos y detiene gran parte de la economía mundial. Es una crisis que ha puesto de relieve nuestra vulnerabilidad y ha confirmado que hemos subestimado la probabilidad y la naturaleza exponencial de los riesgos sistémicos. Hace un llamamiento para que todos nos unamos con compasión y humildad.

El virus no conoce fronteras. Está afectando a familias, empresas, ciudades, países y economías de todo el mundo. Los esfuerzos de emergencia a corto plazo se centran acertadamente en hacer frente a los impactos inmediatos y evitar que ocurra algo peor. Estamos viendo ejemplos inspiradores de gobiernos y empresas que toman medidas extraordinarias para frenar la propagación de la enfermedad, proteger la salud y la seguridad de las personas y las comunidades, apoyar a los trabajadores, ayudar a las empresas a sobrevivir a las turbulencias y trabajar para garantizar la disponibilidad de los bienes y servicios esenciales.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con el brote de coronavirus?

Una nueva cepa de coronavirus, COVID-19, se está extendiendo por todo el mundo y está causando muertes y graves problemas en la economía mundial.

Para responder a esta crisis se requiere una colaboración global entre gobiernos, organizaciones internacionales y empresas, que ocupa un lugar central en la misión del Foro Económico Mundial como organización internacional para la cooperación público-privada.

El Foro Económico Mundial, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha creado la Plataforma de Acción contra el COVID. Esta plataforma tiene por objeto catalizar el apoyo del sector privado a la respuesta sanitaria pública mundial al COVID-19, y hacerlo con la magnitud y rapidez necesarias para proteger la vida de los ciudadanos y sus medios de vida, con el fin de encontrar maneras de contribuir a poner fin a esta emergencia mundial lo antes posible.

El Foro, como organización, ya ha apoyado anteriormente iniciativas para la contención de epidemias. En 2017, durante nuestra Reunión Anual, se puso en marcha la Coalición para la Innovación en Preparación para Epidemias (CEPI, por sus siglas en inglés), que reúne a expertos del ámbito gubernamental, empresarial, sanitario y académico así como de la sociedad civil, con el fin de acelerar el desarrollo de vacunas. Actualmente, la CEPI está colaborando en la carrera por obtener una vacuna contra esta cepa de coronavirus.

A medida que, en algunos países, los esfuerzos por responder a la crisis se convierten en medidas de estímulo económico, el acento recaerá en la reconstrucción de la economía y en establecer un nuevo rumbo. Es en este momento cuando necesitamos un liderazgo audaz.

A medida que los gobiernos desarrollan paquetes de estímulo económico a largo plazo para combatir la crisis, deben diseñarse en torno al principio básico de construir una economía más fuerte que garantice la salud y el bienestar a largo plazo de los ciudadanos, la creación de empleo y la solución del cambio climático de una vez por todas. y de crear una sociedad más resiliente e inclusiva.

No podemos volver a la situación de siempre y relajarnos en antiguas costumbres, la contaminación, el gasto y la infraestructura que infligirá un mayor perjuicio a las personas, las comunidades y las economías que estos paquetes de estímulo pretenden apoyar.

Imagen: BBC/Bloomberg

La ciencia es clara: el cambio climático supone una amenaza actual para la vida humana, la salud y la economía. Las decisiones que los gobiernos tomen ahora bloquearán la dirección estratégica de las empresas y las economías en los próximos años. Vincular la acción de recuperación económica a la acción climática en este momento crítico garantizará que las economías puedan recuperarse con más fuerza que antes, al tiempo que se reducen las emisiones.

We Mean Business ha pedido que se analice el estímulo económico a más largo plazo a través del prisma del clima y la resiliencia para garantizar que el gasto público y las políticas aceleren la transición hacia una economía cero en carbono. El acento debe ponerse en las medidas que contribuyen a reducir las emisiones, garantizar un aire limpio y proporcionar empleos de calidad, así como salvaguardar el crecimiento económico.

Estos paquetes de estímulo deberían incentivar el rápido despliegue de las soluciones climáticas existentes y estimular el desarrollo y la demostración de tecnologías con cero emisiones de carbono para acelerar el crecimiento de una economía inclusiva, resiliente y con un consumo neto de energía igual a cero para 2050 a más tardar. Ahora es el momento para que los gobiernos brinden a las empresas la claridad y la confianza que necesitan para aprovechar más inversiones en soluciones climáticas.

Imagen: Foro Económico Mundial

Debe aplicarse el prisma del clima y la resiliencia no solo a los paquetes de estímulo de la economía, sino también al apoyo financiero público para las empresas. Las empresas que reciben ayuda financiera pública a largo plazo deben estar obligadas a realizar las tres acciones siguientes.

En primer lugar, deben integrar el riesgo en las divulgaciones de la compañía y, en el caso del clima, de acuerdo con las recomendaciones del Grupo de trabajo sobre divulgaciones financieras relacionadas con el clima (TCFD). Una evaluación coherente de los riesgos en las inversiones y la estrategia de la empresa garantizará que las futuras decisiones de inversión mitiguen el cambio climático, impidan los activos varados y eviten futuros riesgos. Comprender los riesgos y gestionarlos es la mejor manera de construir empresas y economías más resilientes.

En segundo lugar, deben crear enfoques basados en la ciencia para decidir la estrategia de la empresa de manera informada.

Las empresas deben establecer objetivos basados en la ciencia coherentes con el límite del aumento de la temperatura media global a 1,5° C y del logro de unas emisiones netas cero antes de 2050. Comprender e integrar la ciencia en la toma de decisiones es la mejor manera de protegerse contra futuras conmociones y de garantizar que las empresas se reconstruyan de modo que estén preparadas para el futuro y funcionen para las personas y el planeta.

En tercer lugar, deben invertir en soluciones bajas en carbono que generen nuevos empleos. Las empresas deben priorizar las inversiones en tecnologías, productos y servicios que generen más empleo y reduzcan las emisiones. Algunos ejemplos incluyen inversiones en reacondicionamiento de edificios, en energías renovables y en lograr la producción en masa y economías de escala en tecnologías que pueden descarbonizar las industrias pesadas.

Las empresas y el gobierno pueden y deben trabajar conjuntamente en este momento extremadamente complejo para sentar las bases de una mejor reconstrucción. Las políticas gubernamentales concretas que envían una señal clara a las empresas nos ayudarán a resurgir de esta devastadora crisis de una manera que ofrezca un futuro saludable para todos, a través de una mayor capacidad de recuperación y un camino claro hacia un futuro sin carbono.