La OMS estima que el 3,6% de la población mundial padecía en 2015 trastornos de ansiedad. La ansiedad no patológica es mucho más frecuente, todos los seres humanos la sufrimos. La idea de que este problema es algo que debemos eliminar de nuestra vida para ser felices está muy presente en la cultura actual. Hemos hablado con varios especialistas sobre cómo afrontarla. Esto es lo que nos han contado.

¿Qué es la ansiedad?

A día de hoy, la ansiedad está etiquetada como un problema que debemos solucionar si queremos ser felices. Buceando en Internet nos podemos topar con un sinfín de sitios que prometen "métodos sin pastillas para curarla" o "técnicas psicológicas para detenerla". Hay, incluso, quienes la tratan en "X pasos".

El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, el DSM, sin embargo, define la ansiedad como "una reacción emocional normal necesaria para la supervivencia de los individuos y de nuestra especie". Como reacción, tiene unas consecuencias emocionales, de comportamiento y hasta fisiológicas.

"El estrés es un proceso ante las demandas del medio", nos explica el Dr. Antonio Cano Vindel, Presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS). "En ese proceso se producen reacciones emocionales, anticipando si vamos a ser capaces o no de dar una respuesta positiva. En caso de que no sea así, percibimos una amenaza que dispara la respuesta de ansiedad. Una respuesta que es emocional".

"Estrés y ansiedad son dos procesos que se solapan en el sentido más general", continúa.

"Podríamos decir que el estrés es lo que experimentamos cuando tenemos que solucionar un problema, y la ansiedad se produce cuando nos anticipamos a obtener un resultado negativo".

"Lo más importante es diferenciar la ansiedad de la ansiedad patológica", explica la Dr. Marta Redondo, especialista en Psicología Clínica y directora del Área de Salud del Instituto de Psicología de Emociones y Salud-IPES. "La primera es una emoción natural, que tenemos todos los seres humanos y que es adaptativa, es decir, es necesaria porque sirve para prepararnos ante una posible amenaza".

Por otro lado, nos explica la doctora, existen situaciones en las que se vuelve un problema más grave. "En ocasiones la intensidad de la respuesta, la frecuencia con la que aparece o la duración comienzan a interferir en la vida de la persona. Aquí entraríamos en lo que pueden ser trastornos de ansiedad".

La ansiedad no tiene por qué ser mala

"Normalmente la ansiedad se produce en situaciones estresantes", comenta el Dr. Cano Vindel. "No solo en estos casos, pero sí muchas veces. Esto implica procesos de activación a tres niveles. A nivel cognitivo, fisiológico y conductual. La reacción se produce cuando creemos que vamos a ser evaluados o cuando vamos afrontar una amenaza similar".

"La ansiedad es una emoción en la que se producen cambios en nuestro cuerpo, se dispara el sistema simpático, lo que nos permite ser mucho más eficaces ante un problema", nos explica Marta. Según la doctora, los síntomas que reconocemos como síntomas de ansiedad, en realidad son manifestaciones de que nuestro cuerpo está alerta ante un problema.

"Cuando aparece una tarea, por ejemplo en el trabajo, a la que tenemos que dar una respuesta rápida y a la que es importante, cierto grado de ansiedad nos permite enfrentarnos a ella de una forma mucho mejor", comenta la especialista. "La ansiedad es algo con lo que convivimos todos los seres humanos, en diverso grado, a lo largo de nuestra vida. Es algo normal".

"La ansiedad, igual que todas las emociones, es una respuesta a algo", nos cuenta el psicólogo y divulgador Eparquio Delgado, del Centro Psicológico Rayuela. "Por supuesto que se pasa mal, pero el problema muchas veces no es que te sientas así, sino que algo está pasando en tu vida para que te sientas así. Entonces, paras todo lo que estás haciendo en tu vida para eliminar la ansiedad porque partes de una idea: para continuar con mi vida tengo que deshacerme de ella".

"La gente viene a la consulta con la idea de que la ansiedad es mala y hay que reducirla", explica Eparquio. Marta coincide en ese sentido con el psicólogo. "Existe esa idea de que la ansiedad es algo negativo, que hay que quitarse, que es malo... Es verdad que es una emoción desagradable. Pero vivimos con muchas otras cosas desagradables que toleramos perfectamente, haciendo nuestra vida normal, dedicando cero atención a estos problemas".

En la atención está el secreto

"Si conviertes, de repente, a la ansiedad en el centro de tu vida, y gastas una cantidad de recursos en combatirla, te metes en una madeja muy complicada", comenta Eparquio Delgado. "El problema no es el sentir ansiedad, pues la sentimos todos, sino cuando una persona queda 'enmarañada' en un contexto para reducirla".

En este sentido, Eparquio nos da un punto de vista un tanto distinto, al que veíamos. "Lo que hay romper es este contexto". El especialista nos plantea que la ansiedad no es un problema en sí mismo. El problema es la conducta que adoptamos ante ella. "Por supuesto que hay niveles altísimos de ansiedad, y se puedes sufrir mucho, y no está mal reducirlos... ¿pero por qué hay que tratar la ansiedad?"

"Lo que le pasa a mucha gente es que su vida se convierte en una lucha contra la ansiedad", continúa. "El problema, entonces, no es tanto la ansiedad como lo que hace esta persona para reducirla, desatendiendo otras cuestiones que son importantes".

En cierto sentido, Antonio coincide con Eparquio: "La ansiedad está muy relacionada con la atención. Nuestra atención se va a los problemas y a las amenazas y provoca una reacción mayor. La hiperatención o la maginficación la aumentan. Y al contrario, reducir la atención en tiempo e intensidad, ayuda a mitigarla".

"Lo que comienza a suceder en muchos casos es que la persona comienza asustarse de la respuesta que está teniendo", comenta Marta. "A partir de ese momento, la persona comienza a vigilar de forma continua lo que pasa en su cuerpo. Comienza a estar atento a todo. A veces nos encontramos a gente que tiene este patrón sin llegar a una crisis de ansiedad, muchas veces debido a esa educación que está generalizando".

"Las personas son cada vez más intolerantes a la ansiedad".

Marta se refiere a la idea que comentábamos en el que la ansiedad es mala y hay que combatirla. "Una de las cosas que cada vez nos encontramos más en consulta es que las personas son cada vez más intolerantes a la ansiedad, cuando es una respuesta con la que hay que aprender a vivir".

Al igual que Eparquio, Marta nos explica que al vivir esta emoción como algo que tendría que desaparecer se acrecienta el problema. "Muchas veces lo que ocurre es que estamos tan atentos a todo que empezamos a percibir 'síntomas' que han estado siempre, y que son naturales, pero no veíamos y los interpretamos como algo malo".

Ansiedad como trastorno

¿Puede convertirse la ansiedad en problema serio? Sin duda. "Hasta ahora hablábamos de reacciones emocionales normales", comenta el Dr. Cano Vindel. "Pero si entramos en la psicopatología, hay que señalar que los trastornos mentales más frecuentes son los de ansiedad. Todos tenemos reacciones emocionales, pero solo un pequeño porcentaje de la población presenta trastornos de ansiedad".

¿Qué tipo de trastornos? "Por ejemplo, una persona sometida a mucho a estrés durante un periodo de tiempo tiene más riesgo de desarrollar una crisis de ansiedad, un ataque de pánico. Esta reacción entra en círculo vicioso porque la persona desarrolla síntomas muy intensos que le asustan. Cuanto más se asusta, más síntomas produce, y esto más le asusta... Esto provoca reacción del sistema nervioso que le llevan a pensar que puede estar sufriendo algún tipo de ataque".

Según nos explica el doctor, si no hay más información, la repetición de esa crisis de ansiedad puede producir un trastorno, es decir, la tendencia a repetir esos ataques. "Si no recibe atención, puede comenzar a evitar aquellas situaciones que le ponen nervioso y le generan ansiedad. Así, deja de hacer cosas que ante sí que hacía".

"La ansiedad patológica" explica la doctora Redondo, "se produce en situaciones en las que la intensidad y la frecuencia de la respuesta en la que la aparece comienza a afectar a quien lo padece. Aquí se clasifican los trastornos de ansiedad". Según el tipo, cómo se manifiestan o qué los genera, existen diversos grupos de trastornos diferentes recogido en el DSM.

¿Se puede calmar la ansiedad?

Teniendo muy clara la diferencia entre ambos, hay que dejar claro que ante un trastorno de ansiedad patológico debemos recurrir a un profesional. "Cuando ya hay una patología detrás", explica Marta. "El que haya una buena valoración y que se aconseje un tratamiento ajustado a las características de la persona, es clave".

"Pero entre una patología diagnosticada y sufrir de diversos niveles de ansiedad hay muchas situaciones en las que podemos hacer cosas por estar mejor", explica la especialista. Para Eparquio el problema es distinto: "Partes de la idea de que hace falta reducir la ansiedad. El problema es que todo sigue la misma lógica: 'tengo que acabar con ella'. Pero, qué es lo que te impide llevar una vida normal, ¿la ansiedad? ¿O todo lo que tratas de hacer para reducirla?".

"En ocasiones aprendemos técnicas para aliviar la ansiedad que en el mejor de los casos nos funcionan a corto plazo, pero que nos impiden hacer otras cosas", explica el especialista. "Al final es más positivo enseñar a una persona a llevar conductas que le permitan hacer lo que quiera hacer en su vida aunque tenga ansiedad". Eparquio nos explica que no es una cuestión de resignarse, sino de tomar una acción consciente de seguir adelante, a pesar de la ansiedad. Es este cambio de conducta es el punto clave en la lucha contra la patología.

No hay que asustarse. Estos trastornos son frecuentes, pero son de gravedad moderada o leve. Lo mejor es contar con la información adecuada. Con ella, estos trastornos son fácilmente reversibles.

Para el doctor Cano Vindel, la ansiedad ha de encararse desde un punto de vista tranquilo e informado: "No hay que asustarse. Estos trastornos son frecuentes, pero son de gravedad moderada o leve. Lo mejor es contar con la información adecuada. Con ella, estos trastornos son fácilmente reversibles. Con un tratamiento psicológico adecuado no tienen mayor problema. Pero si no se tratan, los trastornos tienden a aumentar en intensidad y diversificarse".

Marta añade algunos consejos para controlar la ansiedad: "Hay muchas situaciones en las que podemos hacer cosas para estar mejor. Por ejemplo técnicas de relajación fisiológica, respiración abdominal... se han mostrado eficaces para tratar la parte corporal de la ansiedad".

"Tener un entrenamiento en estas técnicas es muy útil", continúa. "Además es fácil entrenarlas. Por otro lado, se ha puesto muy de moda el mindfulness, y aunque la literatura científica está falta de evidencia en muchos puntos, algunos de sus elementos son muy útiles en el contexto de la ansiedad. Por ejemplo, las partes de reentrenar el proceso atencional, redirigir la atención a no estar siempre atentos a la anticipación y no preocuparnos tanto por controlar la situación... esto resulta muy eficaz".

Por último, la doctora coincide con Antonio: "Es fundamental la educación. Que la gente entienda que la ansiedad es una respuesta normal y que hay que aprender a tolerarla". Para Marta, como nos ha comentado, es esencial restarle atención. "Y la atención es un proceso que se redirige a lo que nos parece importante. Por tanto, es importante bajar la importancia. Todo lo que tenga que ver con educarnos en aumentar la tolerancia y naturalizar la ansiedad, aprendiendo a vivir con ella, es un elemento clave".