Más que un 'trozo de hielo, grande y hermoso': 4 realidades sobre Groenlandia

Groenlandia triplica aproximadamente el tamaño de Texas, con el 80% de su superficie cubierta por hielo permanente y temperaturas que rara vez superan los cero grados. Image: REUTERS/Marko Djurica
- Groenlandia, la "isla más grande del mundo", se ha convertido en un punto focal geopolítico y en noticia de primera plana.
- Su capa de hielo, su riqueza mineral y su ubicación estratégica la sitúan en la encrucijada entre la ciencia climática, el desarrollo de recursos y la gobernanza territorial.
- Desde las tierras raras hasta las algas marinas que capturan carbono, el capital natural de Groenlandia exige alianzas que equilibren las oportunidades económicas con la gestión ambiental.
El "gran y hermoso trozo de hielo" sigue acaparando los titulares. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acordó la semana pasada en Davos un "marco para un futuro acuerdo" tras las tensiones con los líderes europeos sobre el futuro de Groenlandia.
Otros titulares recientes incluyen la oferta del músico estadounidense Neil Young de acceso gratuito a su catálogo discográfico para los groenlandeses, y una nueva investigación que indica que una especie autóctona de algas marinas que rodea la isla podría aportar enormes beneficios en cuanto a la captura de carbono.
En conjunto, estos acontecimientos tan diferentes subrayan cómo la "isla más grande del mundo" se ha convertido en un punto focal no solo para la geopolítica, sino también para el clima, la cultura y la ciencia.
Groenlandia de un vistazo
Geológicamente parte de América del Norte, pero políticamente un territorio autónomo del Reino de Dinamarca, la isla se ubica frente al Ártico canadiense, al otro lado de la bahía de Baffin.¿
Su escala es colosal. Groenlandia tiene aproximadamente tres veces el tamaño de Texas, con el 80% de su superficie cubierta por hielo permanente y temperaturas que rara vez superan los cero grados
La inaccesibilidad del interior confina a la población a una estrecha y rocosa franja costera; allí, la erosión glaciar ha vuelto el suelo "hidrófugo" (repelente al agua) y la tierra inhóspita para la agricultura o la mayoría de los mamíferos terrestres. Por ello, la isla depende de las importaciones para la mayoría de sus productos básicos, lo que encarece el costo de vida.
Catalogada como un "desierto ártico", es una tierra de extremos: zonas del lejano norte reciben menos precipitaciones anuales que el Sáhara —lo que las define como verdaderos desiertos polares— y, sin embargo, la isla sufre con frecuencia el azote de las tormentas "piteraq", que desatan vientos con fuerza de huracán.
4 factores estructurales que definen el papel global de Groenlandia
1. Un archivo climático global
Mucho antes del actual interés geopolítico, Groenlandia era —y sigue siendo— indispensable para la ciencia climática. Su capa de hielo no es solo un depósito congelado; es un registro histórico de la Tierra.
Al extraer muestras o "núcleos" de hielo de las profundidades de la capa, los científicos pueden reconstruir la historia climática de la Tierra a lo largo de cientos de miles de años. Estos registros son la base para entender la correlación exacta entre el carbono atmosférico y el calentamiento global.
Este archivo está, además, reescribiendo el pasado. Un estudio de 2023 en la revista Science reveló que la isla era verde y libre de hielo hace apenas 416 000 años, y no hace millones de años como se creía. Investigaciones posteriores lo confirmaron al hallar "semillas, ramas y restos de insectos" a tres kilómetros de profundidad. Esto demuestra que el escudo de hielo es mucho más frágil de lo que sugerían los modelos anteriores.
2. El debilitamiento del escudo "albedo"
Groenlandia actúa como un sistema de refrigeración planetaria gracias al "efecto albedo": la capacidad del hielo blanco para rebotar la radiación solar de vuelta al espacio.
A medida que las temperaturas globales suben, esa nieve brillante se derrite, transformándose en agua azul oscura o dejando al descubierto la roca gris. Al ser más oscuras, estas superficies absorben el calor en lugar de reflejarlo, lo que genera un "bucle de retroalimentación" que acelera el calentamiento local.
Las investigaciones señalan este proceso como el motor principal de la "amplificación ártica", un fenómeno por el cual el Ártico se calienta a un ritmo muy superior al del resto del planeta. Este cambio térmico altera los patrones climáticos mucho más allá del Círculo Polar, afectando la estabilidad de la corriente en chorro y provocando olas de calor tanto en América del Norte como en Europa.
3. La pérdida de masa glaciar como riesgo económico sistémico
Con una superficie de casi 1,7 millones de kilómetros cuadrados, la estabilidad de la capa de hielo de Groenlandia es una métrica de riesgo global de primer orden. Actualmente, la isla pierde hielo a un ritmo constante; las últimas temporadas de deshielo no hacen sino confirmar una tendencia de pérdida neta de masa que dura ya décadas.
Los informes sobre los ciclos de deshielo de 2024-2025 muestran una pérdida de volumen persistente y masiva. En total, Groenlandia alberga suficiente agua congelada como para elevar el nivel del mar en más de siete metros si llegara a fundirse por completo. Incluso en proporciones mucho menores, el deshielo incremental ya está impulsando de forma medible el aumento del nivel del mar a escala planetaria.
El calentamiento no se limita simplemente a "abrir" el Ártico. A medida que los glaciares periféricos se aceleran y retroceden, pueden arrojar más icebergs en los fiordos y las rutas marítimas; mientras tanto, el agua del deshielo superficial y la inestabilidad del hielo marino complican la navegación. Para los buques, los puertos y las poblaciones costeras, el resultado es una paradoja: una mayor apertura estacional a corto plazo, pero acompañada de un riesgo operativo más alto y un entorno costero mucho más volátil.
Para las aseguradoras, los urbanistas y los analistas de deuda soberana, el ritmo de deshielo de Groenlandia ya es una variable de riesgo crítica. De ella dependen las probabilidades de inundación de infraestructuras costeras, la valoración a largo plazo de puertos y zonas industriales, y las "pruebas de resistencia" de unas cadenas de suministro globales que dependen de nodos situados a nivel del mar, desde Rotterdam hasta Shenzhen.
4. Potencial mineral frente a límites ambientales
Groenlandia alberga reservas estratégicas de tierras raras, esenciales para los motores de vehículos eléctricos, turbinas eólicas y semiconductores.
En 2021, el Inatsisartut (el Parlamento de Groenlandia) aprobó la Ley n.º 20, que prohíbe la prospección, exploración y extracción de uranio cuando su concentración supere las 100 ppm (partes por millón). Bajo este marco, cualquier proyecto debe someterse a rigurosas evaluaciones de impacto ambiental gestionadas por la Autoridad de Recursos Minerales.
A esto se suma el factor del "legado". Se prevé que el retroceso del hielo deje al descubierto Camp Century, una base estadounidense desmantelada en los años 60 que alberga residuos químicos y radiactivos. Este escenario abre un complejo debate sobre la remediación y la responsabilidad ambiental bajo las actuales condiciones de deshielo.
El renovado interés por Groenlandia señala un cambio profundo en las prioridades globales. La isla, que antes se percibía como un remoto páramo de hielo o un puesto avanzado de defensa, es hoy el nexo donde convergen la ciencia climática y la economía de los recursos.
Esta realidad es un fiel reflejo del Informe sobre Riesgos Globales 2026 del Foro, que advierte que, si bien la confrontación geoeconómica domina la agenda inmediata, el "cambio crítico en los sistemas terrestres" se mantiene como una amenaza de primer nivel para la próxima década.
Desde el Centro para la Naturaleza y el Clima se destaca que la trayectoria de Groenlandia será la que determine nuestra capacidad para operar dentro de los "límites planetarios", definiendo no solo el futuro del Ártico, sino la propia resiliencia de la economía global.
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