• Según Travis Bradberry, «el miedo al fracaso puede interponerse en el camino del éxito».
  • Desde ser sincero consigo mismo hasta volver a subirse al tren, hay 5 acciones que debe adoptar frente al fracaso para tener éxito en el futuro.
  • La actitud ante el fracaso es fundamental. Ser optimista y persistente ayuda a llegar más lejos.

Uno de los mayores obstáculos para el éxito es el miedo al fracaso. El miedo al fracaso es peor que el propio fracaso, porque te condena a una vida de potencial no realizado.

Una respuesta exitosa ante el fracaso no debe faltar en su enfoque. Según un estudio publicado recientemente en el Journal of Experimental Social Psychology, el éxito frente al fracaso depende en gran medida de enfocarse en los resultados (lo que queremos lograr), en vez de en no fallar. Si bien es tentador intentar evitar el fracaso, las personas que se centran en esto fracasan con mayor frecuencia que las que se centran con optimismo en sus objetivos.

Puede parecer algo evidente e intuitivo, pero resulta muy difícil de poner en práctica cuando las consecuencias del fracaso son graves. Los investigadores también constataron que los comentarios positivos aumentaban las posibilidades de éxito de las personas porque alimentaban el mismo optimismo que se experimenta al centrarse únicamente en los objetivos.

Las personas que hacen historia —los verdaderos innovadores— van más allá y consideran el fracaso como un simple trampolín hacia el éxito. Thomas Edison, por ejemplo. Necesitó mil intentos para desarrollar una bombilla que realmente funcionara. Cuando alguien le preguntó cómo se sentía al haber fallado mil veces, dijo: «No fallé mil veces. La bombilla fue un invento con mil pasos».

Esa actitud es lo que diferencia el éxito del fracaso. Thomas Edison no es el único. El manuscrito de J. K. Rowling para la saga Harry Potter fue aceptado después de que doce editores lo rechazaran, e incluso entonces solo se pagó a la autora un anticipo nominal. Oprah Winfrey perdió su trabajo como presentadora de noticias de Baltimore por implicarse demasiado emocionalmente en sus historias, una cualidad que posteriormente se convirtió en su propia marca. Henry Ford perdió a sus patrocinadores dos veces antes de poder producir un prototipo viable de automóvil. La lista es interminable...

Entonces, ¿qué diferencia a las personas ante el fracaso? Una parte es lo que hacemos y el resto, lo que pensamos.

Nuestra respuesta ante el fracaso es fundamental a la hora de sobreponernos e influye decisivamente en la forma en que los demás nos ven a nosotros y a nuestros errores. Hay 5 acciones que debe adoptar frente al fracaso para tener éxito en el futuro y que permitirán que otros le vean positivamente pese a su fracaso.

Comunique las malas noticias usted mismo. Si ha cometido un error, no cruce los dedos y espere a que nadie se dé cuenta, porque es inevitable que alguien lo haga. Cuando otra persona señala su fracaso, el fracaso se multiplica. Si se queda callado, la gente se preguntará por qué no dijo nada y es probable que lo atribuyan a cobardía o ignorancia.

Dé una explicación, pero no ponga excusas. Reconocer sus errores puede mejorar su imagen. Muestre confianza, responsabilidad e integridad. Cíñase a los hechos. «Perdimos al cliente porque no respeté el plazo» es un hecho. «Perdimos al cliente porque mi perro estuvo enfermo todo el fin de semana y por eso no respeté el plazo» es una excusa.

Tenga un plan B. Reconocer un error está bien, pero no vale limitarse a eso. Lo que haga a continuación es fundamental. En vez de quedarse esperando a que otra persona reconduzca su desorden, ofrezca sus propias soluciones. E incluso mejor si puede decirle a su jefe (o a quien sea) las medidas específicas que ya ha adoptado para volver a encarrilar las cosas.

Cuente con un plan de prevención. Además de tener un plan B, también debe tener un plan de prevención para evitar cometer el mismo error en el futuro. Es la mejor manera de asegurar a la gente que, pese al error, todo va a ir bien.

Coja las riendas de la situación. No deje que el fracaso le intimide. No se amedrente y bloquee cada vez que se equivoca. Tómese el tiempo necesario para asimilar las lecciones de su fracaso, anímese y vuelva a intentarlo. Esperar solo prolonga los malos sentimientos y aumenta las posibilidades de perder los nervios.

Su actitud ante el fracaso es tan importante como las acciones que lleve a cabo. Usar el fracaso a su favor requiere resiliencia y fortaleza mental, características propias de la inteligencia emocional. Ante cualquier fracaso, hay tres actitudes fundamentales.

La perspectiva es el factor más importante en la gestión del fracaso. Las personas con capacidad de recuperación tras un fracaso tienen más probabilidades de culpar del fracaso a algo que hicieron (una acción incorrecta o un descuido específico) en vez de a algo que son. Las personas que no gestionan bien el fracaso tienden a culpar del fracaso a su pereza, falta de inteligencia o alguna otra cualidad personal, lo que implica que no controlaban la situación. Esto los vuelve más propensos a evitar arriesgarse en el futuro.

El optimismo es otra característica de las personas que saben reponerse de un fracaso. Un estudio británico realizado a 576 emprendedores reveló que tenían muchas más probabilidades de tener éxito que los emprendedores que se rindieron tras su primer fracaso. Esa sensación de optimismo evita que las personas sientan el fracaso como algo permanente. Y, al contrario, lo consideran como un elemento fundamental para su éxito final gracias al aprendizaje que proporciona.

La persistencia. El optimismo es un sentimiento de positivismo; la persistencia es lo que haces con él. Es optimismo en acción. Mientras todos los demás dicen: "¡Se acabó!", se dan por vencidos y vuelven a casa, las personas persistentes no se dejan amilanar por los fracasos y siguen adelante. Las personas persistentes son especiales porque su optimismo nunca muere. Son personas capaces de reponerse ante el fracaso.

Ampliar la mirada

El fracaso es producto de la perspectiva. Lo que una persona considera una derrota aplastante, otra lo ve como un revés menor. La cuestión reside en cambiar de enfoque y ver el fracaso como una herramienta de mejora.