Mucho se ha hablado y mucho se seguirá hablando durante los próximos meses sobre la "reindustrialización" de los países occidentales. Tras un cuarto de siglo externalizando sus principales centros productivos, Europa y Estados Unidos habrían descubierto durante los últimos meses lo conveniente de contar con una industria nacional fuerte, de proximidad y estratégica. Es un debate candente que cuestiona un proceso económico, el de la globalización, labrado a lo largo de lustros.

Pero para entender por qué hay voces que reclaman "reindustrializar" España hay que comprender primero el estado actual de la industria mundial. ¿Quién produce qué en el mundo? ¿Qué países son los más adelantados en materia manufacturera? Este estupendo mapa de HowMuch ofrece una respuesta a ambas preguntas. Y como casi siempre que hablamos de grandes escalas económicas, China aparece a la cabeza.

Desde su entrada en la Organización Mundial del Comercio a principios del siglo XXI, China se convirtió en la gran fábrica del mundo. Su gigantesca mano de obra, mucho más barata que la occidental, y la maquinaria de un estado fuerte con un plan económico rígido y estable provocó que miles de empresas encontraran en sus centros industriales los incentivos adecuados para trasladarse. Desde entonces y hasta hoy, China produce anualmente unos $4 billones de bienes. El 28,47% del total global.

Le siguen (de lejos) los dos grandes poderes económicos de la recta final del siglo XX: Estados Unidos y Japón. El primero sigue produciendo en torno al 16% de las manufacturas mundiales, por encima de los $2,3 billones. Japón supera el billón a duras penas, aglutinando el 7,23% de la producción industrial global. El top cinco lo completan Alemania (5,78%, más de $800.000 millones anuales) y la impresionante Corea del Sur (3,29%, unos $460.000 millones anuales).

Entre los cinco acaparan el 60% de la industria manufacturera mundial. El salto respecto al resto de naciones es grande. Entre los países en desarrollo destacan la India ($421.00 millones), México ($210.000 millones), Indonesia ($207.000 millones) y Brasil ($181 millones). En Europa, los sospechosos habituales: Italia ($341.000 millones), Francia ($270.000 millones), Reino Unido ($253.000 millones) y, más abajo, España (unos $160.000 millones, aun con todo en el top veinte mundial).

Es una cuestión candente, más allá del coronavirus. La guerra comercial iniciada hace dos años por Estados Unidos surgía en gran medida de un descontento latente por las políticas comerciales e industriales de China, gran beneficiada de la globalización. Durante los últimos años las voces políticas (liberales, socialistas o conservadoras) dirigidas a proteger o preservar mejor las industrias nacionales han crecido. El ejemplo más evidente de todo ello es Alemania.

La epidemia tan sólo ha acelerado procesos gestados de forma lenta y paulatina, como la concentración de la industria automovilística francesa... En Francia. Lo que ha provocado parcialmente el cierre de Nissan en Barcelona. Pese a la progresiva terciarización de la economía, la industria sigue teniendo un rol vital en las relaciones políticas y económicas de los países. Y comprender su correlación de fuerzas es crítica para entender sus distintas estrategias geopolíticas.

Este mapa ofrece un vistazo rápido.