Con casi 40.000 casos y más de 2.700 muertes, cada vez se conoce mejor el perfil de las personas que están pereciendo por Covid-19 en España. El más común: hombre, mayor de 80 años y con patologías previas, sobre todo, coronarias, según un informe del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) que analiza casi 16.000 positivos por coronavirus, entre los que hay 566 fallecimientos. En él se observa que aunque la enfermedad solo afecta un poco más a los varones (52%), el número de hombres que fallecen (376) es casi el doble que el de mujeres (190).

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con el brote de coronavirus?

Una nueva cepa de coronavirus, COVID-19, se está extendiendo por todo el mundo y está causando muertes y graves problemas en la economía mundial.

Para responder a esta crisis se requiere una colaboración global entre gobiernos, organizaciones internacionales y empresas, que ocupa un lugar central en la misión del Foro Económico Mundial como organización internacional para la cooperación público-privada.

El Foro Económico Mundial, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha creado la Plataforma de Acción contra el COVID. Esta plataforma tiene por objeto catalizar el apoyo del sector privado a la respuesta sanitaria pública mundial al COVID-19, y hacerlo con la magnitud y rapidez necesarias para proteger la vida de los ciudadanos y sus medios de vida, con el fin de encontrar maneras de contribuir a poner fin a esta emergencia mundial lo antes posible.

El Foro, como organización, ya ha apoyado anteriormente iniciativas para la contención de epidemias. En 2017, durante nuestra Reunión Anual, se puso en marcha la Coalición para la Innovación en Preparación para Epidemias (CEPI, por sus siglas en inglés), que reúne a expertos del ámbito gubernamental, empresarial, sanitario y académico así como de la sociedad civil, con el fin de acelerar el desarrollo de vacunas. Actualmente, la CEPI está colaborando en la carrera por obtener una vacuna contra esta cepa de coronavirus.

A falta de estudios clínicos que profundicen en las causas de riesgo, todo apunta a que la principal razón para esta diferencia son las enfermedades previas. Lo explicó el lunes Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias: “La enfermedad afecta más a ciertos grupos de riesgo: hipertensos, personas con patologías respiratorias o diabéticos tienen mayor mortalidad. [Estas dolencias] afectan más a hombres que mujeres, por lo tanto es normal que ellos sufran más letalidad”.

Es una de las hipótesis que baraja también María del Mar Tomás, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), quien añade que también han de tenerse en cuenta factores genéticos que todavía no conocemos. Lo mismo argumenta Germán Peces-Barba, vicepresidente de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ): “La letalidad está muy asociada a la edad y a las comorbilidades, y en España los hombres mayores tienen muchas más”. Algunos investigadores también apuntan a diferencias hormonales y del sistema inmunitario que podrían tener un papel en la respuesta al coronavirus, pero son especulaciones no probadas.

Imagen: Instituto de Salud Carlos III, ElPaís

En los casos que analiza el ISCIII —cuya muestra no es exactamente la misma que la del último informe del Ministerio de Sanidad—, el 74% de las personas que han fallecido o han requerido cuidados intensivos padecía alguna patología previa; un 64% presentaba enfermedades cardiovasculares; un 19%, respiratorias y un 16%, de otro tipo. No las detalla pero en otros países suelen figurar diabetes, cáncer o dolencias que causan inmunosupresión. El informe también vuelve a subrayar el papel clave de la edad: casi el 90% de los fallecidos tenía más de 70 años (un 19,8% entre 70 y 79 y un 68,9%, 80 años o más).

Estos resultados están en la línea de lo que habían apuntado otros estudios en algunos de los países más afectados, como Italia, China o Corea del Sur. Una revisión de investigaciones publicada a principios de marzo —todavía sin revisión por pares, el método que trata de garantizar la calidad de las publicaciones científicas— señalaban la EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) como la enfermedad que más multiplicaba el riesgo de necesitar cuidados intensivos tras adquirir la infección, seguida de la hipertensión y las enfermedades vasculares.

Este resultado es compatible con que haya menos ingresados en UCI con enfermedades respiratorias que con cardiovasculares, ya que estas últimas son mucho más frecuentes. Sucede algo parecido con la diabetes, que, en opinión de Alfonso López Alba, portavoz de la Sociedad Española de Diabetes, es uno de los mayores factores de riesgo. “La tasa de letalidad va variando, pero sabemos que se sitúa entre un 0,9% y un 3%. Esto, para los enfermos de diabetes sube hasta un 7,3%, lo que multiplica la probabilidad de morirse por Covid-19 por más de dos, en el mejor de los casos, y por ocho, en el peor”, asegura.

El caso de la diabetes no influye decisivamente en el enorme desequilibrio de mortalidad entre sexos, ya que aunque afecta algo más a hombres, no lo hace muy significativamente. En las enfermedades coronarias está más claro. Según los datos del estudio Di@bet.es, publicado en la Revista Española de Cardiología (REC), el 49,9 de los hombres españoles sufre hipertensión por un 37,1% de las mujeres. Esto se acentúa aún más en el caso de las enfermedades respiratorias, en buena medida debido a la mayor prevalencia del tabaco entre los varones: el EPOC es tres veces más frecuente en ellos que en ellas.

Conocidas las enfermedades asociadas y que probablemente tienen un papel importante en la distribución de la mortalidad por sexos, lo siguiente que habría que averiguar es por qué influyen. Y no hay respuestas claras y tajantes. “Es un virus que conocemos desde hace menos de tres meses, todo lo que hay son sospechas o especulaciones”, responde Peces-Barba. “Los enfermos crónicos puede tener condicionamientos de respuesta del organismo. Si tomamos la gripe, sabemos que en un enfermo de EPOC es más probable que vaya a más porque se sobreinfecta más fácilmente. Con el coronavirus puede suceder lo mismo, pero lo cierto es que no lo sabemos”, añade.

En el caso de los hipertensos, la patología más prevalente entre los fallecidos —en el caso de España el informe no lo detalla, pero en Italia se han llegado a contabilizar en hasta el 75% de los muertos— se sospecha que la medicación puede tener un papel importante. “Los receptores de algunos fármacos que toman son los mismos que los del coronavirus”, explica la portavoz de SEIMC. También, continúa Tomás, podría tener cierto papel en los diabéticos, por lo que es algo que se debe estudiar en profundidad; si bien, como matiza López Alba, el sistema inmune de estos enfermos suele ser más delicado, ya son de por sí más susceptibles a otros virus y con el SARS-CoV-2 puede estar sucediendo lo mismo. En cualquier caso, para ninguno de estos grupos de riesgo está indicado dejar de tomar la medicación. “Abandonarla de forma repentina puede ser peligroso”, enfatiza.

Otro grupo vulnerable, el de los enfermos oncológicos, el riesgo puede también puede venir por los tratamientos. “La radioterapia, la quimio o las medidas paliativas pueden producir menor respuesta celular frente al virus”, explica Tomás. En cualquier caso, insiste, hasta que no haya estudios clínicos —todos los expuestos hasta ahora eran meramente observacionales— será imposible determinar con certeza qué hace que unas personas mueran más que otras por el coronavirus.