Aunque no siempre funcione bien y a menudo se atasque, la educación sigue siendo el principal ascensor social. Pero ha surgido una nueva traba: el coronavirus. Casi 300 millones de estudiantes se han visto ya afectados en 22 países de tres continentes por los cierres de escuelas a causa de la expansión de la Covid-19.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con el brote de coronavirus?

Una nueva cepa de coronavirus, COVID-19, se está extendiendo por todo el mundo y está causando muertes y graves problemas en la economía mundial.

Para responder a esta crisis se requiere una colaboración global entre gobiernos, organizaciones internacionales y empresas, que ocupa un lugar central en la misión del Foro Económico Mundial como organización internacional para la cooperación público-privada.

El Foro Económico Mundial, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha creado la Plataforma de Acción contra el COVID. Esta plataforma tiene por objeto catalizar el apoyo del sector privado a la respuesta sanitaria pública mundial al COVID-19, y hacerlo con la magnitud y rapidez necesarias para proteger la vida de los ciudadanos y sus medios de vida, con el fin de encontrar maneras de contribuir a poner fin a esta emergencia mundial lo antes posible.

El Foro, como organización, ya ha apoyado anteriormente iniciativas para la contención de epidemias. En 2017, durante nuestra Reunión Anual, se puso en marcha la Coalición para la Innovación en Preparación para Epidemias (CEPI, por sus siglas en inglés), que reúne a expertos del ámbito gubernamental, empresarial, sanitario y académico así como de la sociedad civil, con el fin de acelerar el desarrollo de vacunas. Actualmente, la CEPI está colaborando en la carrera por obtener una vacuna contra esta cepa de coronavirus.

En 13 países, entre ellos China, Corea del Sur o Italia, el cierre es a nivel nacional, lo que implica que actualmente 290,5 millones de escolares se tienen que quedar en casa, según la Unesco, que ha realizado el primer recuento global de la situación. Otros 180 millones más podrían verse afectados en breve si los nueve países que por ahora solo han decretado el cierre de escuelas en zonas de brotes amplían la medida a todo su territorio, aunque países como Francia lo descartan por el momento.

En cualquier caso, se trata de una situación “sin precedentes” por su amplitud, advierte la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). Y ello requiere de esfuerzos concertados de todos los Gobiernos para garantizar que el coronavirus no aumente aún más la brecha social. El organismo ha puesto a disposición de los países un listado de plataformas y mecanismos de aprendizaje a distancia para compensar la pérdida de horario lectivo.

Un aula vacía de la escuela I.T.C Di Vittorio - I.T.I. Lattanzio aparece en la foto después del decreto del gobierno para cerrar las escuelas, los cines, e instar a la gente a trabajar desde casa y a no estar más cerca de un metro de los demás en Roma, Italia, el 5 de marzo de 2020.
Un aula vacía de la escuela I.T.C Di Vittorio - I.T.I. Lattanzio aparece en la foto después del decreto del gobierno para cerrar las escuelas, los cines, e instar a la gente a trabajar desde casa y a no estar más cerca de un metro de los demás en Roma, Italia, el 5 de marzo de 2020.
Imagen: REUTERS/Remo Casilli

La clave, como todo en esta enfermedad de la que aún se desconocen tantas cosas, es el tiempo en que deberán permanecer cerradas las escuelas. Unas pocas semanas, como está previsto por el momento en la mayoría de los países salvo China, donde los niños llevan ya más de un mes sin clase, no tendrá necesariamente un efecto duradero. Pero “si se alargaran los tiempos, y crucemos los dedos para que no sea así, habrá un impacto seguro en el derecho a una educación igual e incluyente para todos”, dijo este jueves a EL PAÍS la directora general adjunta para la Educación de la Unesco, la italiana Stefania Giannini.

Los motivos son variados, incluso si el cierre de los colegios es solo “temporal”, subraya la Unesco. Para empezar, la reducción del tiempo de enseñanza influye en el rendimiento escolar. Y, más allá del impacto económico en las familias que se ven obligadas a ajustarse a la presencia de los hijos en casa, el cierre de las escuelas lleva también “desigualdades educacionales”, ya que familias con más holgura económica “tienden a tener niveles más altos de educación y más recursos para compensar” la pérdida de clases, así como para proporcionar actividades que compensen la falta del colegio.

En cualquier caso, y al igual que en la carrera para contener la pandemia y lograr una cura o vacuna, la rapidez es esencial. “Cuanto más rápido logremos implementar una respuesta adaptada mediante la tecnología y los sistemas de aprendizaje a distancia, mejor serán las perspectivas incluso si la situación se prolonga”, asevera Giannini.

Por ello, la Unesco ha anunciado una reunión de urgencia —aunque virtual, en vista de la situación— de los ministros de Educación el próximo 10 de marzo, para “compartir respuestas y estrategias de continuación del aprendizaje” que “garanticen la inclusión y la equidad”, subraya el organismo con sede en París. Pero ya ha empezado a actuar, proponiendo en su web una lista de herramientas de educación a distancia en diversas plataformas e idiomas —por ahora aquellos de los países afectados— para “compensar” el cierre de clases y, subraya Giannini, no “obligar a contraponer el derecho a la salud con el derecho a la educación”.