Las conexiones VPN (o, en español, red privada virtual) permiten conectar dispositivos con acceso a Internet a una red local, aunque estos se encuentren alejados. Estas posibilitan la creación de un espacio virtual en el que los ordenadores tengan acceso a las mismas funciones e información y sean reconocidos como parte de un mismo conjunto.

El uso de la VPN se ha popularizado en los últimos años gracias a su capacidad de falsear la geolocalización del dispositivo en cuestión para, por ejemplo, poder acceder a servicios no disponibles en un territorio determinado, como contenido de streaming. Estas además facilitan el teletrabajo, modo de trabajo que muchos se han visto forzados a asumir durante estos últimos días por la epidemia del coronavirus.

Esta infografía de Statista muestra cómo durante la semana del 9 al 15 de marzo aumentó un 36% el tráfico a través de las redes privadas virtuales de la marca Atlas en España en comparación con la semana anterior. En muchos otros países afectados por el COVID-19, como Italia, Estados Unidos e Irán hubo un crecimiento similar del uso, según un análisis de 50.000 usuarios de la citada empresa.