Actualizado por última vez el 10 de marzo de 2020.

  • El personal sanitario italiano está utilizando las redes sociales para compartir lo que es trabajar en hospitales luchando contra el coronavirus.
  • Un médico advirtió sobre el exceso de confianza en un país donde más de 7000 personas han sido infectadas por COVID-19.
  • Toda Italia está ahora bajo cuarentena para frenar la propagación del virus.

A medida que COVID-19, o el coronavirus, se extiende por toda Europa, las reacciones son encontradas. Si bien las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) subrayan la gravedad de la situación y algunos empleadores alientan a sus plantillas a trabajar desde sus casas, para muchas otras la vida simplemente continúa siendo normal.

Pero un médico que está en el núcleo del brote en Bérgamo, en el norte de Italia, ha recurrido a los medios de comunicación social para emitir una advertencia emocional sobre la realidad que podría esperar en otros lugares si gana el exceso de confianza.

En el momento de redactar este artículo, toda Italia se encuentra bajo medidas de cuarentena en su lucha por contener una epidemia que ha infectado a más de 7000 personas y ha matado al menos a 463 en el país. Según la OMS, una quinta parte de las personas infectadas necesitan tratamiento hospitalario, lo cual podría ser suficiente para saturar los sistemas de salud si la epidemia se extiende.

La curva aplanada muestra cómo una tasa reducida de infección por coronavirus podría reducir la tensión en los hospitales
La curva aplanada muestra cómo una tasa reducida de infección por coronavirus podría reducir la tensión en los hospitales
Imagen: Ester Kim, Carl T. Bergstrom

El Dr. Daniele Macchini, médico de la Unidad de Cuidados Intensivos de Bérgamo, una ciudad cercana a Milán, compartió su experiencia de trabajo en un hospital donde el exhausto personal lucha por salvar a sus pacientes. Su mensaje en Facebook fue recogido en un periódico italiano y traducido en Twitter por la doctora Silvia Stringhini, epidemióloga e investigadora del Instituto de Salud Mundial de la Universidad de Ginebra.

Abajo está el texto de la traducción, que también puedes leer en el hilo de arriba. Como contexto, el 80% de las personas con coronavirus experimentan síntomas leves, pero una forma aguda de la enfermedad puede llevar a una neumonía que ponga en peligro la vida. Las personas de mayor edad son particularmente vulnerables.

El post del doctor Daniele Macchini, traducido por la doctora Silvia Stringhini

"Después de mucho pensar en si debía escribir -y qué- sobre lo que nos está pasando, sentí que quedarme en silencio no era responsable.

Por lo tanto, trataré de transmitir a la gente alejada de nuestra realidad lo que estamos viviendo en Bérgamo en estos días de la pandemia Covid-19. Entiendo la necesidad de no crear pánico, pero cuando el mensaje de peligrosidad de lo que está sucediendo no llega a la gente me estremezco.

Yo mismo observé con cierto asombro la reorganización de todo el hospital la semana pasada, cuando nuestro enemigo actual todavía estaba en las sombras: las salas se 'vaciaron' lentamente, se interrumpieron los procedimientos electivos, se hizo espacio en cuidados intensivos para dejar libre el mayor número posible de camas.

Toda esta rápida transformación trajo a los pasillos del hospital una atmósfera de silencio y vacío surrealista que entonces no entendíamos, esperando una guerra que aún no había comenzado y que muchos (incluido yo) no estaban tan seguros de que llegaría con tanta ferocidad.

Todavía recuerdo mi llamada nocturna de hace una semana cuando estaba esperando los resultados de una prueba. Cuando que pienso en ello, mi ansiedad por un posible caso parece casi ridícula e injustificada, ahora que he visto lo que está pasando. Bueno, la situación ahora es dramática como poco.

La guerra ha estallado literalmente y las batallas son ininterrumpidas, día y noche. Pero, ahora, la necesidad de camas ha llegado en todo su dramatismo. Uno tras otro los departamentos que se vaciaron se llenan a un ritmo impresionante.

Los tableros con los nombres de los pacientes, de diferentes colores según la unidad operativa, son ahora todos rojos y en lugar de la cirugía se ve el diagnóstico, que es siempre las mismas palabras malditas: neumonía intersticial bilateral.

Ahora, decidme qué virus de la gripe causa un drama así tan rápido. [el post continúa comparando Covid19 con la gripe, enlace aquí]. Y mientras todavía hay gente que se jacta de no tener miedo al ignorar las indicaciones, protestando porque su rutina habitual se ha puesto 'temporalmente' en crisis, está teniendo lugar un desastre epidemiológico. Y no hay más personal en cirugía, urología u ortopedia, sólo somos personal médico que de repente se convierte en parte de un solo equipo para enfrentar este tsunami que nos ha abrumado.

Los casos se multiplican, llegamos a una tasa de 15-20 admisiones por día, todos por la misma razón. Los resultados de las muestras vienen uno tras otro: positivo, positivo, positivo. De repente, la sala de emergencias se derrumba.

Los motivos del ingreso, siempre los mismos: fiebre y dificultades respiratorias, fiebre y tos, fallo respiratorio. Los informes de radiología siempre son los mismos: neumonía intersticial bilateral, neumonía intersticial bilateral, neumonía intersticial bilateral. Todos para ser hospitalizados.

Alguien que ya debe ser entubado e ir a cuidados intensivos. Para otros es demasiado tarde... Cada respirador se convierte en oro: los que en los quirófanos han suspendido ahora su actividad no urgente se convierten en lugares de cuidados intensivos que antes no existían.

El personal está agotado. Vi el cansancio en rostros que no sabían lo que era a pesar de la ya agotadora carga de trabajo que tenían. Vi la solidaridad de todos nosotros, que nunca dejamos de ir a nuestros colegas residentes para preguntarles: "¿Puedo hacer algo por ustedes ahora?"

Personal médico moviendo camas y trasladando a pacientes, y administrando tratamientos en lugar del personal de enfermería. Enfermeros y enfermeras con lágrimas en los ojos porque no podemos salvar a todos, y los parámetros vitales de varios pacientes al mismo tiempo revelan un destino ya marcado.

No hay más turnos, no hay más horas. La vida social se suspende para nosotros. Ya no vemos a nuestras familias por miedo a contagiarlas. Algunos de nosotros ya nos hemos infectado a pesar de los protocolos.

Algunos de nuestros colegas infectados también tienen familiares infectados y algunos de sus parientes ya están luchando entre la vida y la muerte. Así que tened paciencia, quienes no podéis ir al teatro, a los museos o al gimnasio. Intentad tener piedad de la multitud de ancianos que podríais exterminar.

Sólo intentamos ser útiles. Deberías hacer lo mismo: influimos en la vida y la muerte de unas pocas docenas de personas. Tú con los tuyos, muchos más. Por favor, comparte este mensaje. Debemos correr la voz para evitar que lo que está pasando aquí ocurra en toda Italia.

Termino diciendo que realmente no entiendo esta guerra contra el pánico. La única razón que veo es la escasez de máscaras, pero ya no hay máscaras a la venta. No tenemos muchos estudios, pero ¿es el pánico realmente peor que la negligencia y el descuido durante una epidemia de este tipo?"

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con el brote de coronavirus?

Una nueva cepa de coronavirus, COVID-19, se está extendiendo por todo el mundo y está causando muertes y graves problemas en la economía mundial.

Para responder a esta crisis se requiere una colaboración global entre gobiernos, organizaciones internacionales y empresas, que ocupa un lugar central en la misión del Foro Económico Mundial como organización internacional para la cooperación público-privada.

El Foro Económico Mundial, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha creado la Plataforma de Acción contra el COVID. Esta plataforma tiene por objeto catalizar el apoyo del sector privado a la respuesta sanitaria pública mundial al COVID-19, y hacerlo con la magnitud y rapidez necesarias para proteger la vida de los ciudadanos y sus medios de vida, con el fin de encontrar maneras de contribuir a poner fin a esta emergencia mundial lo antes posible.

El Foro, como organización, ya ha apoyado anteriormente iniciativas para la contención de epidemias. En 2017, durante nuestra Reunión Anual, se puso en marcha la Coalición para la Innovación en Preparación para Epidemias (CEPI, por sus siglas en inglés), que reúne a expertos del ámbito gubernamental, empresarial, sanitario y académico así como de la sociedad civil, con el fin de acelerar el desarrollo de vacunas. Actualmente, la CEPI está colaborando en la carrera por obtener una vacuna contra esta cepa de coronavirus.

"Nuestros hospitales están abrumados"

El doctor Macchini no es el único profesional médico que da la alarma en los medios sociales.

En el Reino Unido, el médico Jason Van Schoor, especialista en anestesia y medicina intensiva y académico de la UCL, publicó un hilo en Twitter basado en la información de un médico amigo del norte de Italia.

El tweet se hizo eco del tono del Dr. Macchini, advirtiendo de los médicos exhaustos incapaces de salvar una afluencia de pacientes con coronavirus.

Puedes leer el hilo completo aquí.

Luchando contra la exceso de confianza

Al principio de su hilo, la Dra. Silvia Stringhini, que tiene su sede en Ginebra, advirtió contra un sentimiento de complacencia en otros lugares de Europa.

"Puede que me esté repitiendo, pero quiero luchar contra esta sensación de seguridad que veo fuera de los epicentros, como si nada fuera a pasar 'aquí'. Los medios de comunicación en Europa son tranquilizadores, los políticos son tranquilizadores, mientras que hay poco que tranquilizar".

Hasta ahora, se han registrado unos 12.000 casos en el continente. Después de Italia, Francia y Alemania son los más afectados.

Para protegerse a sí mismo y a los demás, la Organización Mundial de la Salud aconseja lavarse las manos con jabón con frecuencia; evitar tocarse la cara; toser o estornudar en en el codo o brazo o en un pañuelo de papel; mantenerse a una distancia de un metro de las demás personas; quedarse en casa y llamar al personal médico si se experimentan síntomas del virus.