Empecemos por declarar el estado de emergencia climática. Todas las instituciones y actores políticos, económicos y sociales deben implicarse urgente y colectivamente para abordar esta crisis climática.

Construyamos una nueva prosperidad económica capaz de satisfacer las necesidades de la ciudadanía respetando los límites ecológicos del planeta.

Transformemos la indignación climática en el principal motor del cambio hacia un mundo justo y sostenible.

La juventud por el clima tiene razón: esto es una emergencia climática. Según los científicos internacionales nos quedan 11 años para introducir cambios drásticos y sin precedentes en nuestro sistema social y económico antes de llegar al punto de no retorno. El cambio climático es el mayor reto del siglo XXI. Como dice Naomi Klein, lo cambia todo. Ante ello, solo puede haber una respuesta por parte de las instituciones: acción política urgente para cumplir con el Acuerdo Climático de París y evitar un aumento de las temperaturas de más de 1,5ºC.

Declaremos el estado de emergencia climática

Empecemos por declarar el estado de emergencia climática. Todas las instituciones y actores políticos, económicos y sociales deben implicarse urgente y colectivamente para abordar esta crisis climática. A continuación, es imperioso aprobar una Ley de Cambio Climático, tanto a nivel español como europeo, que establezca la vía para reducir más de un 55% nuestras emisiones de CO2 antes de 2030 como propone el Parlamento Europeo y acciones concretas en tres sectores fundamentales: la energía, el transporte y la agricultura.

Primero necesitamos una transición energética rápida y potente. Además de una reducción sustancial de la demanda energética final, se traduce por el cierre de las centrales de carbón y nucleares para 2025 en España, el fin de las subvenciones a las energías sucias fósiles y un sistema eléctrico 100% renovable en 2030. Esto es un primer paso fundamental para alcanzar emisiones netas cero en 2040.

Segundo, requiere una revolución de la movilidad a favor de la salud y del clima. Antes de 2030, España tiene que abandonar los coches con motor de combustión. Eso será posible dentro de una movilidad innovadora y eléctrica, que reduzca de forma drástica el número de coches individuales y apueste por el transporte público, el coche compartido, la bici y unas ciudades a escala humana. A nivel de país y continental, no nos engañemos más: hay que reducir el tráfico aéreo mientras reforzamos una gran red ferroviaria española y europea para pasajeros y mercancías.

Tercero, terminemos con el modelo agroalimentario low-cost que destruye el clima y convierte a España en el estiércol de Europa. Es hora de un modelo agroecológico que ponga en el centro al campesinado respetando el clima, nuestra salud y a los animales. En concreto, financiemos la transición del campo hacia la agroecología a través de la Política Agrícola Común, pongamos una moratoria sobre macrogranjas y macromataderos, tasemos la carne y reduzcamos mínimo a la mitad para 2030 la producción y consumo de carne, huevos y lácteos. Es el momento de apostar con orgullo por nuestra dieta mediterránea.

Sin duda, estas diferentes medidas supondrán cambios profundos en muchos sectores económicos y en muchos empleos. Con la lección aprendida de los chalecos amarillos, sabemos que la transición ecológica será justa o no será. Por eso desde EQUO proponemos una transición ecológica que no deje a nadie atrás, que ponga en el centro a las personas atrapadas en el viejo mundo, ya sea las que dependen del coche privado para ir a trabajar o las comunidades de las cuencas mineras, y les ayuda a entrar en el nuevo mundo lleno de oportunidades. Por ejemplo, limitar los impactos del cambio climático crearía 18 millones de puestos de trabajo netos en sectores sostenibles. Ecología y justicia son dos caras de la misma moneda.

Es un problema sistémico

Además de estos objetivos concretos y sensatos, es también necesario un profundo cambio sistémico. Hoy el fetiche del crecimiento económico se ha convertido en el principal problema para el planeta y la justicia social. Ya que es imposible crecer de forma infinita en un planeta finito y que la era del crecimiento ya ha terminado, construyamos una nueva prosperidad económica capaz de satisfacer las necesidades de la ciudadanía respetando los límites ecológicos del planeta.

Con este fin, los Verdes europeos hemos propuesto una “comisión de investigación" en el Parlamento Europeo sobre la era post-crecimiento en la que entramos. Su objetivo sería evaluar las implicaciones del fin del crecimiento en nuestro modelo económico y social e identificar los cambios organizativos y legislativos que vendrán en consecuencia. Además, adoptemos indicadores alternativos más allá del incompleto PIB para medir nuestra riqueza social y ecológica, empezando por las desigualdades y la salud del Planeta.

Imagen: Post-Growth 2018 Conference /www.postgrowth2018.eu/

Por último, tanto en la Comisión Europea como en cada Estado miembro, necesitamos un Ministerio de Transición Ecológica Justa. Debido a que la transición es transversal por definición y afecta a todos los sectores, este Ministerio debería supervisar a todos los demás ministerios y ser capaz de realizar los arbitrajes necesarios, como rechazar tratados de comercio e inversiones contrarios al Acuerdo de París. Es una cuestión de coherencia.

La indispensable movilización social y política

Nadie ha dicho que vaya a ser fácil, pero podemos lograrlo. Para ello, necesitamos que la movilización ciudadana que ya ha estallado en este histórico "15M climático" siga creciendo y se mantenga en el tiempo. Es el momento de implicar a cada vez más gente en esta lucha transversal: jóvenes, personas mayores, organizaciones ecologistas, feministas y sociales, sindicatos, organizaciones de consumidores, cooperativas, pequeñas y medianas empresas, etc. Esta presión social será imprescindible para que la agenda política no se desvíe hacia debates superficiales que nos alejen de afrontar el reto climático, pues los intentos serán múltiples y constantes.

Será también necesario asegurar mayorías parlamentarias que apuesten decididamente por la transición ecológica justa y la acción climática como una gran oportunidad para nuestra economía y la cohesión social. Sabemos cómo hacerlo. Transformemos la indignación climática en el principal motor del cambio hacia un mundo justo y sostenible.