¿Cómo podríamos preparar a los ciudadanos del mundo para el futuro del trabajo? Las últimas oleadas de globalización ofrecen lecciones sobre lo que será necesario para enfrentar la transición de manera más eficaz. A medida que los líderes estudian cómo diseñar una nueva arquitectura para la Globalización 4.0 (el tema de la Reunión Anual de 2019 del Foro Económico Mundial), debemos dar prioridad al objetivo de abordar las constantes desigualdades, en especial las basadas en la raza, los ingresos, el género y el lugar. Este es el ambicioso objetivo de nuestra generación.

La justicia social y el trabajo en equipo son el futuro de la globalización.

Al crecer en la década de 1990 con la proliferación mundial de los artículos de consumo estadounidenses y el inicio de la revolución digital, la globalización parecía inevitable. La transformación creativa amenazaba a todas las industrias, los obreros y los empleados de oficina por igual. Sin embargo, la interconexión de nuestro mundo acelerada por la globalización también fue emocionante. Los mileniales crecieron a la espera de cambios, sabiendo que como es imposible borrar el pasado, debemos aceptar la incertidumbre del cambio.

Es hora de no arrepentirse por la nueva naturaleza de nuestro mundo en constante cambio. Ningún problema del destino humano está más allá de los seres humanos, de modo que aquí le presentamos tres recetas para que los líderes las adopten mientras nos preparamos para el futuro:

1. Adoptar un enfoque de sistemas

Las comunidades y los países no pueden pretender construir muros alrededor de sí mismos. Afrontémoslo: nuestro mundo está interconectado, y nuestros destinos están vinculados. La realidad del cambio climático deja esto perfectamente claro. Para luchar contra el nacionalismo y el nativismo en favor de la globalización y el humanismo, debemos recordar el proverbio africano que dice: “Si quieres ir rápido, camina solo; pero si quieres llegar lejos, camina acompañado”.

Los líderes que trabajan para lograr un cambio social a gran escala están adoptando una perspectiva de sistemas en una serie de temas, desde Built for Zero (para poner fin a la falta de vivienda) hasta Campaign Zero (para terminar con la violencia policial). En mi ciudad natal de Chicago, los hospitales trabajan junto con los ciudadanos para reducir las desigualdades en la asistencia médica a través de West Side United.

Según el psicólogo Steven Pinker, de Harvard, si se mira a largo plazo, estamos viviendo en el mejor momento posible para estar vivo. Si bien deberíamos ser optimistas, la sociedad parece estar más dividida que nunca, con personas que hablan sin entenderse, y discuten para ganar en lugar de debatir para aprender. Al hablar sobre este tema en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial de 2018, compartí estrategias para ayudar a otras personas y a nosotros mismos a adoptar una perspectiva de sistemas y desacelerar nuestro pensamiento para abordar las causas fundamentales antes de pasar a la acción.

2. Interrumpir la acumulación de poder y privilegio

Nuestros sistemas actuales están perfectamente diseñados para obtener los resultados que estamos obteniendo, y el mercado por sí solo no puede dar lugar a mejores resultados para quienes llevan la peor parte, especialmente las personas de color, las mujeres y otras poblaciones minoritarias. Para interrumpir la acumulación de poder y privilegio, debemos crear nuevos sistemas que corrijan intencionalmente las desigualdades estructurales. Debemos incorporar el universalismo dirigido de John A. Powell y trabajar con colaboradores de la comunidad para crear sistemas que funcionen para los más afectados.

Esta es la esencia de mi trabajo para entrenar a cientos de líderes intersectoriales que se esfuerzan por construir un futuro mejor para cada niño en 70 regiones de los Estados Unidos. Las asociaciones comunitarias en la Red Cradle to Career Network de StriveTogether trabajan simultáneamente para cambiar las prácticas y los comportamientos cotidianos, mientras promueven políticas para transformar el entramado de sistemas que los jóvenes encuentran en la asistencia médica, la educación, la vivienda, la seguridad pública, la seguridad alimentaria y más.

3. Aprovechar el poder de las redes

La pensadora de sistemas Donella Meadows clasificó el poder para crear sistemas autoorganizados como uno de los factores clave más poderosos para transformar sistemas. Mientras los líderes estudian maneras de hacer que la globalización funcione para la mayor cantidad de personas, será fundamental contar con redes de apoyo que hagan visible el pensamiento. Desde las comunidades profesionales de aprendizaje entre educadores hasta las redes colaborativas de mejora e innovación en el sector de la salud maternoinfantil, grupos de líderes y profesionales se están uniendo para compartir ideas, lecciones y prácticas prometedoras; estas redes necesitan mejorar y pasar de compartir el conocimiento a la transferencia del aprendizaje a la acción.

Una red de la que estoy orgullosa de ser parte es la Comunidad de Global Shapers, una iniciativa del Foro Económico Mundial que abarca casi 400 centros urbanos en 171 países. Global Shapers se autoorganiza para crear proyectos locales a fin de mejorar el estado de nuestras comunidades y comparte ideas e innovaciones con miembros de todo el mundo para acelerar el impacto a escala mundial. Este movimiento es un buen ejemplo de lo que puede suceder cuando el poder de la globalización se aprovecha para bien.

Mientras los líderes de todo el mundo trabajan para lograr una globalización preparada para el futuro, combaten el nativismo y el tribalismo, y encuentran soluciones a los riesgos mundiales, como las peligrosas desigualdades, encontremos maneras de trabajar juntos para construir sistemas mejores y más fuertes en donde todos tengan la posibilidad de tener éxito.

Parvathi Santhosh-Kumar, directora en jefe de Impacto, StriveTogether