La antigua e histórica ruta comercial entre China y Europa resurge como uno de los proyectos de infraestructura más grandes del siglo XXI, con importantes repercusiones en la economía de todo el mundo.

"Una franja, una ruta", la iniciativa de gran magnitud que intenta restablecer las viejas rutas de comercio y simplificar el transporte de productos desde Asia hacia Europa, ha recibido más de 51 mil millones de dólares de parte de China, y más de 100 países han firmado acuerdos de colaboración u otras alianzas de libre comercio.

Los beneficios previstos incluyen: 70.000 nuevos empleos, economías ampliamente mejoradas de países como Kazajistán y oportunidades para pequeñas y medianas empresas, tanto en Asia como en Europa, para acceder a nuevos mercados, a los cuales hoy no se podría acceder con facilidad. Sin embargo, alcanzar dicho potencial implica superar cuatro grandes obstáculos: la baja velocidad con la cual viajan hoy los productos, la inconsistencia del despacho aduanero, los altos costos del comercio internacional, las demoras de trabajo o de logística, y la falta de visibilidad en el estado de la mercadería hasta llegar a la nueva ruta de la seda.

Cuando las empresas hacen envíos por vía aérea, solo necesitan encargarse de la burocracia de las aduanas e inspecciones al principio y al final del viaje. El transporte terrestre es menos costoso, pero se interrumpe cada vez que se cruza una frontera. Los productos no solo viajan lentamente sino que también están sujetos a costos elevados, incluido el posible traslado de un camión o tren a otro. También hay aranceles, demoras arbitrarias y una posible manipulación del sistema.

Imagen: The Wall Street Journal

Sin embargo, si "Una franja, una ruta" operara con un único sistema aduanero unificado y métodos efectivos de rastreo de productos a bordo, los envíos podrían realizarse sin problemas a través de las fronteras, replicando la eficiencia de los envíos aéreos con el bajo costo del transporte terrestre.

Afortunadamente, existen soluciones para ayudar a "Una franja, una ruta" a alcanzar su máximo potencial con las tecnologías que mejoran las ineficiencias de la infraestructura, conectan a la gente y crean nuevas oportunidades. Las empresas podrían alcanzar una visibilidad de la cadena de suministro en tiempo real al implementar los satélites de bajo costo con acceso por iPhone u otros dispositivos móviles, por ejemplo.

Otra medida que podría ayudar notablemente es si el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) introdujera un procedimiento estándar de las aduanas para el transporte con Una Franja, Una Ruta al consolidar los requisitos y desarrollar una plataforma de TI compartida. Estas medidas garantizarían que los datos básicos –también llamados de manera informal los “datos reducidos”– estén fácilmente disponibles. El flujo constante de datos consistentes podría servir como base para oportunidades complejas y abrirle el paso a la habilitación digital.

Para los países de Una Franja, Una Ruta, el camino hacia una nueva ruta de la seda efectiva y accesible comienza al abordar sistemáticamente los cuatro puntos críticos de la cadena de suministro digital. Aquí presentamos algunas formas de comenzar.

  • Velocidad: Las empresas podrían arreglar envíos y hacer un mejor uso de los recursos al instalar un depósito de última generación y sistemas de gestión de inventarios, incluida la planificación de capacidades y la colaboración de proveedores.
  • Inconsistencia: Los países podrían implementar sistemas que estandaricen el despacho de mercaderías al usar plantillas compartidas y reemplazar la toma de decisiones humana con rápidos procesos de Inteligencia Artificial.
  • Costos: Las empresas podrían reducir los costos de trabajo y de demora de envíos con la automatización que reemplaza actividades como carga y descarga.
  • Visibilidad: Nuevos avances como la tecnología de contabilidad digital podrían ofrecer un rastreo estructurado y en tiempo real de la información para permitir que los interesados sepan cuándo llegará un envío y planificar operaciones con anticipación.

Al invertir en la infraestructura de TI necesaria para abordar estos cuatro puntos críticos, las empresas y los países generarán datos básicos que, al desarrollarse y estructurarse, serán indispensables al acumularse como macrodatos. Estos son conjuntos de datos complejos que se pueden recopilar y analizar para conocimiento y sirven como punto de partida para mejorar todo, desde un funcionamiento hasta el desarrollo de servicios, incluso permitiendo que las empresas transformen sus modelos empresariales para obtener un mayor éxito.

Con tales sistemas en curso, surgirán tres áreas clave de oportunidades junto con la "Nueva ruta de la seda". En primer lugar, una revolución digital nivelará el campo de juego para las pymes. Por ejemplo, podrán adaptarse a los planes de producción del suministro de productos y la dinámica de la demanda, o identificar nuevos mercados.

La economía colaborativa también tendrá éxito. Con la TI correcta en curso, la fabricación bajo demanda y las plataformas de administración de depósitos podrían conectar fabricantes con fábricas. Una economía colaborativa inspirada en macrodatos creará oportunidades de empleo significativas en los países de "Una franja, una ruta".

Finalmente, los macrodatos atraerán una inversión más directa en estos países de recursos extranjeros. El dinero ya circula para fomentar el crecimiento de Kazajistán. Por ejemplo, se espera que el operador de puertos DP World con base en Dubái invierta mil millones de dólares en el desarrollo de la zona libre de barreras Horgos-Este y el Puerto de Aktau en Kazajistán.

Las inversiones extranjeras directas en la nueva tecnología también ampliarán la base económica en Kazajistán, Uzbekistán y otros países de la Nueva ruta de la seda. Podrían nivelar estos avances como la impresión en 3D para desarrollar sus industrias manufactureras. Las tecnologías de fabricación inteligentes permitirían que las pymes aumentaran más su dinero al vender propiedad intelectual que al enviar productos finales a los clientes.

El ferrocarril restablecido, combinado con sabias inversiones en tecnología, crea expectativas apasionantes. Imagina cómo los vehículos con contenedores medio vacíos que viajan por el desierto en Asia Central podrían anunciar su espacio disponible en tiempo real, y con descuento, conectando transportistas en camino con potenciales para encontrar una manera accesible de enviar sus mercancías. Siglos después de su establecimiento, la nueva ruta de la seda podría definir el futuro del comercio entre el Este y el Oeste, pero únicamente si primero supera los cuatro grandes obstáculos en su camino.