El agua es fundamental para el desarrollo sostenible en algunos países, y su falta podría provocar problemas más amplios, como conflictos sociales.
La innovación y el uso de recursos no convencionales, como la captación de niebla y la recolección de agua de icebergs, pueden ayudar a hacer frente a la escasez de agua.
Sin embargo, el uso de estos recursos debe ajustarse a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, en beneficio de nuestro planeta.
La escasez de agua se encuentra entre los cinco principales riesgos mundiales que afectan al bienestar de las personas. En las zonas con escasez de agua, la situación es sombría. Las fuentes convencionales, como la nieve, la lluvia, la escorrentía de los ríos y las aguas subterráneas de fácil acceso, se ven afectadas por el cambio climático, y los suministros se reducen a medida que aumenta la demanda.
En estos países, el agua es un desafío crítico para el desarrollo sostenible y una posible causa de malestar social y conflictos. La escasez de agua también afecta a las rutas tradicionales de migración humana estacional y, junto con otros factores de inseguridad hídrica, podría reconfigurar los patrones migratorios.
Los países con escasez de agua necesitan un cambio fundamental en la planificación y la gestión. Estamos analizando cómo lograrlo mediante el aprovechamiento creativo de recursos hídricos no convencionales.
Desde el lecho marino hasta la atmósfera superior, disponemos de una gran variedad de recursos hídricos que pueden aprovecharse. Sin embargo, sacar el máximo partido de ellos requiere una amplia gama de intervenciones tecnológicas e innovaciones.
Captación de niebla
El agua contenida en la niebla se considera cada vez más una fuente de agua potable en zonas secas donde la niebla es intensa y se presenta con regularidad. La niebla puede recogerse mediante una malla vertical que intercepta la corriente de gotas. Este agua luego desciende hacia un sistema de recolección, almacenamiento y distribución de agua.
En los colectores de niebla pueden utilizarse distintos tipos de materiales para las mallas, como aluminio, plástico, plexiglás y aleaciones. El éxito de un sistema de este tipo depende de la geografía y la topografía, que deben favorecer una interceptación óptima de la niebla. Sin embargo, esto podría funcionar en regiones montañosas secas y costeras.
Con la participación activa de las comunidades locales y el apoyo técnico de las instituciones locales, la captación de agua de niebla es una opción de bajo mantenimiento y una tecnología verde para suministrar agua potable. Se han puesto en marcha proyectos de recolección de agua de niebla en distintas partes del mundo, entre ellas Chile, Eritrea, Israel y Omán.
Siembra de nubes
En las condiciones adecuadas, la mejora de la lluvia mediante siembra de nubes tiene el potencial de incrementar el volumen de agua captada del aire. Esta tecnología consiste en dispersar pequeñas partículas en las nubes o en sus proximidades. Estas partículas actúan como punto de partida para la formación de gotas de lluvia o cristales de hielo, favoreciendo su formación. A su vez, esto aumenta la probabilidad de que llueva o nieve.
La aplicación de la tecnología de siembra de nubes en distintos países ha demostrado que la precipitación puede incrementarse hasta un 20% respecto de la norma anual, según los recursos y tipos de nubes disponibles, el contenido de agua de las nubes y la temperatura de base. Como solo hasta un 10% del contenido total de agua de las nubes se libera al suelo en forma de precipitación, existe un enorme potencial para las tecnologías de mejora de la lluvia para incrementar las precipitaciones en zonas secas.
Reducción de la evaporación
Como las zonas secas reciben pequeñas cantidades de lluvia, la captación de agua de lluvia mediante microcuencas puede ayudar a retener el agua de lluvia en el suelo, donde de otro modo se evaporaría.
Existen dos grandes tipos de sistemas de captación de agua de lluvia mediante microcuencas. Uno es la captación de agua mediante sistemas de tejados, en los que la escorrentía se recoge y almacena en depósitos u otros dispositivos similares. Este agua se utiliza para uso doméstico o para el abrevado de ganado.
El segundo es la captación de agua para la agricultura, que consiste en recoger el agua de lluvia que escurre desde una zona de captación hacia un pequeño embalse o hacia la zona radicular de una superficie cultivada. La superficie de captación puede ser natural o estar tratada con un material que impida la absorción de agua por el suelo, especialmente en zonas con suelos arenosos. Debido a la naturaleza intermitente de la escorrentía, es necesario almacenar la mayor cantidad posible de agua de lluvia durante la temporada de lluvias para poder utilizarla posteriormente.
Desalinización del agua de mar
El proceso de desalinización elimina la sal del agua de mar o de las aguas subterráneas salobres para hacerlas potables. Esto nos permite obtener agua más allá de la disponible en el ciclo hidrológico, lo que proporciona un suministro de agua de alta calidad, estable e independiente del clima.
La desalinización del agua de mar ha crecido más rápidamente gracias a los avances en la tecnología de membranas y en la ciencia de los materiales. Se prevé que estos avances provoquen una reducción significativa de los costes de producción para 2030.
Cada vez más lugares dependerán del agua desalinizada debido a la reducción de sus costes y al aumento de los costes de los recursos hídricos convencionales. Actualmente, la desalinización aporta aproximadamente el 10% del suministro municipal de agua de los centros urbanos costeros de todo el mundo; para el año 2030, se prevé que esta cifra alcance el 25%.
Captación de agua de icebergs
Remolcar un iceberg desde uno de los casquetes polares hasta un país con escasez de agua puede no parecer una solución práctica para la falta de agua, pero científicos, académicos y políticos están considerando la captación de icebergs como posible fuente de agua dulce.
Trasladar un iceberg a través del océano es técnicamente posible, sobre la base de un proceso teórico de cuatro etapas. Requeriría localizar una fuente y un suministro adecuados, calcular los requisitos de potencia de remolque necesarios, predecir con precisión la fusión durante el trayecto y estimar la viabilidad económica de toda la empresa. Países como los Emiratos Árabes Unidos y Sudáfrica están considerando el remolque de icebergs como una opción para reducir las brechas entre su demanda y su oferta de agua.
El agua y el cambio climático están interrelacionados, por lo que el cambio climático aumenta la probabilidad de sequías extremas en zonas secas. Aprovechar el potencial de los recursos hídricos no convencionales puede ayudar a aumentar la resiliencia de las comunidades con escasez de agua frente al cambio climático, al tiempo que diversifica los recursos de suministro de agua.
Debemos identificar y promover sistemas funcionales de recursos hídricos no convencionales que sean ambientalmente viables, económicamente rentables y que contribuyan al logro del desarrollo sostenible relacionado con el agua, en el marco de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y más allá.







