Olas de calor: ¿cómo pueden las ciudades adaptarse al aumento de las temperaturas?

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Seattle is one of the cities currently facing heatwaves and record high temperatures.Image: Unsplash/Ben Dutton
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  • Las ciudades del noroeste del Pacífico de Estados Unidos y de Canadá se enfrentan a olas de calor y a temperaturas en aumento, que superan en más de 15 grados Celsius los máximos normales del verano.

  • Por lo general, las ciudades más frescas son las que corren mayor riesgo ante las olas de calor, porque no disponen de infraestructuras, como el aire acondicionado, que den apoyo a la ciudadanía.

  • Un estudio de 2020 realizado por científicos del clima ha concluido que, a mediados de siglo, los riesgos asociados al calor afectarán a 3500 millones de personas.

  • Ciudades como Atenas, en Grecia, han descubierto diversas estrategias de adaptación que podrían resultar beneficiosas para las ciudades con menos experiencia.

Seattle, Portland y otras ciudades del noroeste del Pacífico de Estados Unidos y de Canadá están batiendo récords de calor y registran temperaturas abrasadoras que superan en más de 15 grados Celsius (30 grados Fahrenheit) los máximos normales del verano.

Las temperaturas en Portland alcanzaron los 116 °F (46 °C), y el pueblo canadiense de Lytton, en la Columbia Británica, habitualmente cálido, batió el récord nacional absoluto de calor, con 49,6 °C, o 121 °F.

En todo el mundo, las ciudades conocidas por su clima fresco o templado son las que se enfrentan a los mayores riesgos por olas de calor, ya que sus habitantes rara vez disponen de aire acondicionado y los gobiernos están menos acostumbrados a ofrecer recomendaciones o espacios de refrigeración de emergencia.

En el estado septentrional de Míchigan, "las estructuras no están bien adaptadas al calor no están bien adaptadas al calor - las construimos para el frío. Pero nuestro mundo va a cambiar", señaló Patricia Koman, investigadora de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Míchigan.

En todo el mundo, los riesgos asociados al calor causados por las olas de calor afectarán a 3500 millones de personas a mediados de siglo, de las cuales casi la mitad vivirán en zonas urbanas, según un estudio de 2020 realizado por científicos del clima .

Y, para finales de siglo, las muertes causadas por el calor a nivel mundial podrían igualar casi las causadas hoy por todas las enfermedades infecciosas juntas, según la Oficina Nacional de Investigación Económica de Estados Unidos.

En todo el mundo, los riesgos asociados al calor afectarán a 3500 millones de personas a mediados de siglo. Image: PNAS

Sin embargo, las ciudades que llevan mucho tiempo lidiando con peligrosas olas de calor, desde Ahmedabad, en la India, hasta Atenas, en Grecia, o las que ahora se preparan para ellas, cuentan con estrategias para hacer frente al aumento del riesgo por calor que podrían ayudar a las ciudades que se están calentando por primera vez a sobrellevarlo.

Estas son algunas de las lecciones que han aprendido:

Ofrecer espacios públicos de refrigeración para combatir el aumento de las temperaturas

Los centros comerciales, las bibliotecas, las iglesias, los trenes o los centros comunitarios con aire acondicionado son lugares ideales donde refrescarse para quienes no pueden permanecer en casa por el calor, y las autoridades municipales suelen coordinarse con ellos e incluirlos en listas de lugares donde buscar alivio frente al calor.

Pero estos centros de refrigeración deben estar lo bastante cerca como para poder acceder a ellos con seguridad, sobre todo para las personas mayores o con discapacidad, o bien debe proporcionarse transporte hasta ellos, afirmó Anouk Roeling, experta en sociología de crisis y desastres en La Haya, en los Países Bajos.

"Si tienes que caminar 30 minutos para llegar a un espacio fresco, el beneficio para la salud se pierde en buena medida", afirmó.

A largo plazo, plantar más árboles y crear corredores de calles con sombra que permitan a más personas caminar con seguridad puede ayudar, según expertos urbanos, aunque los árboles tardan en crecer y puede ser necesario recurrir a otras medidas a corto plazo para combatir el aumento de las temperaturas y las olas de calor.

Asegurarse de que los centros de refrigeración estén realmente abiertos

En algunas ciudades calurosas del sur de Europa, donde muchas personas se van de vacaciones en agosto, es posible que los voluntarios que normalmente abren los centros comunitarios no estén disponibles con las llaves cuando más se necesitan, según afirmaron las autoridades municipales de esas ciudades.

Los teléfonos móviles pueden ofrecer asesoramiento personalizado

Aplicaciones móviles como Extrema, ya utilizada en Atenas y en otras ciudades, ofrecen a los usuarios una serie de recomendaciones personalizadas sobre olas de calor, desde la ubicación de los centros de refrigeración más cercanos hasta previsiones de temperatura localizadas.

Para quienes estén dispuestos a compartir más información personal, la aplicación Extrema también puede advertir sobre cómo distintos niveles de calor podrían alterar la acción de los medicamentos que toma el usuario de la aplicación.

Buscar sombra y agua

Desde la calurosa capital de Catar, Doha, hasta Tel Aviv, las ciudades calurosas están añadiendo más toldos de sombra, garantizando que los edificios tengan voladizos y creando otras estructuras que pueden ayudar a mitigar las olas de calor para quienes necesitan estar al aire libre.

Tel Aviv ha organizado concursos para diseñar estructuras de sombra innovadoras y bellas para aceras y espacios públicos.

En Ciudad del Cabo, que también ha sufrido escasez de agua, los parques acuáticos con aspersores, que consumen poca agua y no son piscinas, ayudan ahora a refrescar a los residentes en los días calurosos.

Y en algunas zonas de la India, las familias se organizan para colocar recipientes de cerámica con agua fresca frente a sus hogares y negocios, con el fin de refrescar a los transeúntes que sufren el calor.

Las carreteras y los tejados más frescos también ayudan

Con la llegada de los Juegos Olímpicos de verano en julio, Tokio ha instalado 126 km (78 millas) de pavimentos reflectantes, en parte para refrescar el recorrido del maratón. En otras ciudades, basta con sustituir el asfalto negro por pavimento de color más claro para ayudar a mantener seguros a quienes usan calzadas y aceras.

Pintar más tejados de blanco, para reflejar el calor, también es una forma relativamente económica de reducir las temperaturas y los riesgos en zonas especialmente pobres que no tienen dinero para pagar la refrigeración, según expertos urbanos.

Pagar la refrigeración requiere planificación

La ciudad de Nueva York ha proporcionado aparatos de aire acondicionado y otros equipos de refrigeración a algunas personas mayores de bajos ingresos, un grupo con alto riesgo ante las olas de calor.

Sin embargo, las familias más pobres de muchas ciudades pueden tener dificultades para pagar las abultadas facturas de servicios públicos y, por ello, a menudo intentan arreglárselas sin encender sus aparatos de refrigeración, con consecuencias mortales, advierten las autoridades municipales.

Para tratar de cambiar esta situación, Nueva York espera convencer al gobierno estatal de que conceda a las familias más pobres ayudas económicas para pagar las facturas de servicios públicos del verano , del mismo modo que algunas familias ya reciben ayuda para pagar la calefacción invernal, afirmó Kizzy Charles-Guzman, directora adjunta de la oficina de resiliencia del alcalde de la ciudad.

Hacer un seguimiento de las olas de calor puede ayudar a localizar los riesgos

Las amenazas del calor varían en toda una ciudad, y comprender dónde son más altos los riesgos, a menudo en zonas con poco espacio verde y elevada privación social, puede ser clave para proteger vidas.

Madrid utiliza sensores de calor en tiempo real , algunos móviles, montados en bicicletas o mochilas, para tener una idea más clara de dónde son más altos los riesgos por calor.

Otras ciudades hacen un seguimiento en tiempo real de las zonas con estrés térmico analizando las publicaciones en redes sociales y tratando de ajustar sus esfuerzos de respuesta en consecuencia.

Ponle nombre a la ola

Dado que la mayoría de las muertes por calor se producen en interiores, la magnitud del riesgo que supone el calor suele subestimarse. Para cambiar esta situación, los miembros de la Alianza para la Resiliencia ante el Calor Extremo quieren empezar a dar a las olas de calor nombres y categorías, como se hace con los huracanes.

La alianza, una coalición de 30 alcaldes de grandes ciudades y responsables de seguros, así como de expertos en salud, cambio climático y políticas, considera que dar mayor visibilidad a las olas de calor es clave.

"La gente no comprende este riesgo y debemos cambiar eso", afirmó Kathy Baughman McLeod, directora del Centro de Resiliencia de la Fundación Adrienne Arsht-Rockefeller, con sede en Washington, que trabaja para reducir los riesgos relacionados con el cambio climático, la migración y la seguridad.

"Todo el mundo sentirá, o acabará sintiendo en algún momento, el calor extremo, en cualquier lugar. Debemos generar conciencia sobre esta amenaza invisible y debemos actuar."

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