Se prevé que la demanda de entregas urbanas de última milla aumente un 78% para 2030, lo que supondría un 36% más de vehículos de reparto en 100 ciudades de todo el mundo.
Las entregas harán que las emisiones asociadas aumenten casi un tercio y añadirán 11 minutos al trayecto de cada pasajero.
Un nuevo informe analiza posibles medidas, como robots autónomos, vehículos eléctricos y taquillas para paquetes.
El creciente deseo de comodidad de los consumidores —recibir en la puerta de casa, para el día siguiente y con un solo clic, cualquier cosa que quieran— está pasando factura al medio ambiente.
Para satisfacer esta demanda, podría haber un 36% más de vehículos de reparto del comercio electrónico circulando por los centros urbanos antes de que termine la década, lo que significaría más emisiones, contaminación y congestión.
Según un nuevo estudio del Foro Económico Mundial.
Además, los trayectos al trabajo podrían alargarse un 21%, hasta 11 minutos más, debido al tráfico adicional en las carreteras.
Pero no todo son malas noticias. El futuro del ecosistema de la última millaha identificado 24 soluciones, desde robots automatizados hasta vehículos eléctricos de hidrógeno, que reducirían el impacto de las entregas del comercio electrónico en las ciudades y el planeta.
«El aumento de la congestión y de las emisiones de las entregas del comercio electrónico ya está ejerciendo presión sobre los patrones de tráfico de las ciudades, y esta presión no hará más que crecer con el aumento de la demanda, a menos que las ciudades y las empresas adopten rápidamente medidas eficaces», afirma Christoph Wolff, responsable de Movilidad del Foro Económico Mundial.
La cultura del clic
Según el informe, entre 2014 y 2019 la proporción de ventas del comercio electrónico casi se triplicó en todo el mundo.
Para 2030, se prevé que la demanda de entregas de última milla aumente un 78%, mientras las tiendas en línea, los supermercados digitales y los servicios de entrega de comida compiten por ofrecer entregas a domicilio más rápidas.
Esta tendencia se ve impulsada por la creciente urbanización: se prevé que para 2030 el 60% de la población viva en ciudades.
Entre los demás factores que impulsan el crecimiento de la cultura de comprar con un clic figuran el aumento del poder adquisitivo de la clase media, una base de clientes cada vez mayor en todo el mundo, una gama más amplia de productos disponibles en línea, la aparición de nuevos modelos de negocio digitales y los avances tecnológicos en los segmentos de entrega, que permiten entregas inmediatas y en horarios precisos.
Las entregas en el mismo día y las inmediatas son los segmentos de mayor crecimiento en el ámbito de la última milla: crecen un 36% y un 17% al año, respectivamente. Amazon, por ejemplo, ya entrega al 72% de todos sus clientes en un plazo de 24 horas.
En China, las entregas en el mismo día e inmediatas ya representan más del 10% del total de entregas de paquetes: alrededor de 3 millones de artículos diarios con entrega en el mismo día. Esta cifra duplica la de Europa, donde las entregas en el mismo día representan apenas el 5% del total.
24 formas de hacer más sostenible la última milla
Junto con McKinsey & Company y el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible, el Foro elaboró tres «escenarios de transición» basados en 24 «intervenciones» en la cadena de suministro y la tecnología.
Los escenarios que se muestran a continuación ofrecen ideas sobre cómo resolver los desafíos de las entregas en los centros urbanos y reducir las emisiones de CO2 sin afectar a los beneficios. Entre las soluciones posibles y existentes hay de todo, desde entregas nocturnas para reducir la congestión un 15% hasta la recogida de paquetes por parte de los clientes en taquillas.
Sin embargo, el mejor escenario para abordar estos desafíos y beneficiar a las 3P —personas, planeta y prosperidad— consiste en adoptar un enfoque de ecosistema con múltiples actores, en el que todas las partes interesadas trabajen juntas.
«La “última milla” es un tema complejo y entrelazado, ya que involucra a muchas partes interesadas del ecosistema», afirma Bernd Heid, socio sénior de McKinsey & Company.
«Nuestra investigación muestra que, en un “escenario de ecosistema” en el que los actores públicos y privados colaboran eficazmente, las emisiones de las entregas y la congestión podrían reducirse un 30% para 2030 en comparación con un escenario de “no hacer nada”, y la tecnología puede ayudar al mismo tiempo a reducir los costes de entrega un 25%.»




