Naturaleza y Biodiversidad

Los wearables miden casi todo, pero tienen un gran punto ciego: el entorno

Un corredor en silueta atraviesa Richmond Park al amanecer en Londres.

Los wearables actuales rastrean nuestra fisiología, pero ignoran los factores ambientales que realmente determinan nuestro rendimiento y salud. Image: REUTERS/Toby Melville

Will Hicks
Co-Founder and Chief Scientific Officer, Air Aware Labs
Louise Thomas
Co-founder and Chief Executive Officer, Air Aware Labs
Este artículo es parte de: Centro para la Naturaleza y el Clima
  • Muy pronto, los wearables podrían medir factores ambientales como la contaminación del aire, el calor y el ruido, elementos que influyen muchísimo en nuestro rendimiento, recuperación y salud.
  • Diversas investigaciones ya relacionan la exposición a corto plazo a la contaminación con una menor variabilidad del ritmo cardíaco, un mayor riesgo de fibrilación auricular y tiempos de carrera más lentos.
  • Las plataformas que integran estos datos ambientales pueden empoderar a las personas, mejorar la equidad, servir de guía para la planificación urbana y permitir una medicina preventiva a gran escala.

Hemos entrado en la era de la fisiología personal. Los wearables registran nuestra frecuencia cardíaca, el sueño y el VO2 máx con una precisión asombrosa, pero dejan fuera de la ecuación la mitad de la historia.

Los paneles de control nos dicen qué está pasando en nuestro cuerpo, pero no nos dicen por qué, simplemente porque la salud ambiental no figura en sus cuentas.

El aire limpio es fundamental para vivir bien; impacta profundamente en nuestra salud, aunque solemos ignorarlo. La calidad del aire en el camino al trabajo, el calor mientras corres, el polen o esas microemisiones de diésel que tragas en cada semáforo... todo eso es el contexto invisible que determina cómo te sientes, cuánto rindes y qué tan rápido te recuperas.

El punto ciego en los datos de los wearables

Este vacío de información es una deficiencia analítica fundamental que frena el verdadero potencial de la IA en estos dispositivos.

Múltiples estudios vinculan la exposición a corto plazo a partículas finas (PM2,5, es decir, pequeñas partículas sólidas o líquidas en el aire de menos de 2,5 micrómetros de tamaño) con una caída estrepitosa en la variabilidad del ritmo cardíaco, un indicador clave de la salud cardiovascular.

Otras investigaciones muestran que el dióxido de nitrógeno (NO2) está asociado a un mayor número de ingresos hospitalarios por fibrilación auricular. Además, está comprobado: los atletas que entrenan con altos niveles de contaminación suelen registrar tiempos de carrera más lentos.

Estos datos confirman lo que cualquier deportista sabe por experiencia: el mismo entrenamiento puede dar resultados muy distintos dependiendo del entorno, algo que hoy los wearables simplemente ignoran.

Sin ese contexto, corremos el riesgo de diagnosticar mal el problema. Podríamos terminar ajustando el entrenamiento o forzando la recuperación, cuando la solución real sería cambiar a una ruta más limpia, entrenar en otro horario o, incluso, usar protección auditiva.

Cómo pueden adaptarse los wearables

Una herramienta más integral y con visión de futuro podría priorizar tu salud por encima de pequeñas mejoras en el rendimiento. Por ejemplo, podría sugerirte una ruta un poco más lenta por calles secundarias más tranquilas y con menos NO2, o recomendarte el uso de audífonos con cancelación de ruido para reducir la exposición a sonidos dañinos.

Si tu variabilidad del ritmo cardíaco cae tras un trayecto al trabajo con mucha contaminación, la plataforma podría interpretarlo correctamente. En lugar de lanzarte la típica alerta genérica de "día de descanso", te daría consejos específicos y personalizados: una nutrición distinta, mejor hidratación o, simplemente, cómo evitar esa exposición en el futuro.

Cómo generar valor

El impacto de la contaminación ambiental no se distribuye de manera uniforme; por eso, integrar los datos de exposición es lo que permite ofrecer una orientación verdaderamente personalizada y, sobre todo, equitativa.

Un gran ejemplo es Strava Metro, que recopila datos de movimiento anónimos para ayudar a las ciudades a entender cómo y dónde se desplaza la gente. Esto les da a los planificadores urbanos e investigadores la información necesaria para mejorar el diseño de nuestras calles.

World Athletics ya utilizó estos datos en su campaña "Running for Clean Air" en ciudades como Lagos y Varsovia. Mientras tanto, en Glasgow, la información de Metro permitió identificar dónde era más efectivo invertir para crear ciclovías más limpias y seguras.

Este mismo principio es el que impulsa nuestro trabajo en Air Aware Labs: conectamos los datos de exposición ambiental con las actividades de Strava para que los atletas puedan revisar su historial y, en el futuro, elegir rutas mucho más sanas.

Cómo se ve una capa de salud ambiental

Por suerte, integrar el seguimiento de la salud ambiental no requiere wearables nuevos. En Air Aware Labs, desarrollamos una app móvil independiente que traduce modelos de calidad del aire de alta resolución en datos útiles para la salud y guías de exposición para el día a día y el ejercicio.

La app AirTrack ya la usan personas, empresas y corredores que recaudan fondos para Asthma + Lung UK. Esa misma capa de exposición se puede integrar directamente en wearables y apps ya existentes mediante APIs, permitiendo que la salud ambiental personal aparezca junto a la frecuencia cardíaca, el sueño y los datos de entrenamiento.

Nuestro enfoque:

  • Hacer visible la exposición: Añadimos un "puntaje de exposición" simple en cada trayecto; un indicador intuitivo que genera conciencia sobre la calidad del aire.
  • AirCoach para el "dónde" y "cuándo": Enviamos micro-sugerencias como "mañana de 7 a 9 am se ve más limpio que de 5 a 7 pm" para ayudar a los usuarios a planificar según la contaminación.
  • Facilitar las rutas limpias: Ofrecemos rutas sugeridas basadas en tiempo, esfuerzo y exposición prevista, premiando a quienes eligen los caminos más sanos.
  • Crear un ciclo de retroalimentación ciudadana: Usamos datos anónimos para ayudar a empleadores y urbanistas a identificar zonas de alta exposición.
  • Construir desde la confianza: Todas las funciones son opcionales, transparentes y priorizan la privacidad.

Del bienestar personal a la salud pública

Aquí es donde el efecto se multiplica.

Tanto empleadores como aseguradoras y gobiernos comparten un mismo objetivo: ofrecer una prevención que la gente realmente use. Los rankings que consideran la exposición pueden transformar la contaminación de un riesgo abstracto en un desafío compartido y gamificado, impactando directamente en las métricas de bienestar y productividad.

Pero el impacto más profundo está en la salud pública.

La mala calidad del aire es el cuarto factor de riesgo de muerte prematura en el mundo. Imaginemos que las apps de salud pública, como NHS App, o plataformas similares ofrecieran consejos preventivos reales: un paciente asmático recibiría una alerta sobre la calidad del aire antes de ir a clases, o alguien con EPOC recibiría un aviso para usar su inhalador de forma preventiva cuando los niveles de contaminación suban.

Eso es medicina preventiva basada en datos: evitar episodios agudos, reducir ingresos hospitalarios y fortalecer la resiliencia.

Mientras las universidades siguen desarrollando la ciencia, las startups ágiles podemos validarla y ponerla en marcha, tendiendo un puente entre la investigación y el mundo real hasta que los sistemas nacionales estén listos para llevarla a gran escala.

Hacer visible lo invisible

Los wearables y las plataformas digitales ya no solo nos dicen cómo movernos, sino también dónde y cuándo hacerlo mejor.

Los investigadores y las ciudades pueden transformar estos datos en un diseño urbano más saludable. Por su parte, los empleadores y las aseguradoras pueden cerrar el círculo, premiando las decisiones conscientes sobre la exposición como parte del bienestar integral. Las startups, como Air Aware Labs, construimos el tejido conectivo: los algoritmos y las APIs que cierran esa brecha.

La fisiología nos cuenta qué pasó; la salud ambiental nos explica por qué. Cuando el enfoque pasa del simple rendimiento a la prevención real, los datos en nuestra muñeca se convierten en el mapa para una vida más larga y saludable.

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