Riesgos Globales 2026: ¿Qué ha cambiado en los últimos 5 años (y qué no)?

Las tecnologías emergentes y convergentes están experimentando rápidos avances —y potenciando los riesgos. Image: REUTERS/Tingshu Wang
- La "era de la competencia" ya está aquí, según el Informe sobre Riesgos Globales 2026 del Foro Económico Mundial.
- Pero, ¿cómo ha cambiado la percepción del riesgo en los últimos cinco años?
- Los riesgos relacionados con la tecnología son una preocupación reciente, los riesgos societales una constante, la confrontación geoeconómica se considera más urgente, los riesgos económicos son erráticos y los riesgos ambientales han recuperado prioridad.
El Informe sobre Riesgos Globales 2026 advierte que hemos entrado en una "era de competencia", en la que las amenazas globales siguen aumentando en escala, interconectividad y velocidad.
Hemos entrado en una etapa donde la confrontación complica la colaboración; y donde la confianza —la moneda de cambio de la cooperación— está perdiendo su valor.
Cada año, las conclusiones clave del informe se basan en la Encuesta de Percepción de Riesgos Globales (GPRS). Esta herramienta recopila las perspectivas sobre el panorama de riesgos para la próxima década de más de 1300 expertos provenientes de gobiernos, el mundo académico, la sociedad civil, empresas y organizaciones internacionales.
Hemos analizado la naturaleza cambiante de estas percepciones durante los últimos cinco años, destacando lo que es nuevo, lo que se ha mantenido estable y lo que ha retrocedido.

Preocupaciones societales profundas
La movilidad social está fallando. El cambio tecnológico, los giros geoeconómicos y un espacio fiscal más restringido están debilitando las vías de ascenso social y erosionando la confianza. El resultado es el riesgo de que la cohesión social se debilite y la desconfianza pública se profundice.
Los riesgos societales han sido un componente central y estable del panorama de riesgos globales en las últimas cinco ediciones del informe. Al comparar las listas de riesgos a dos y diez años, estos siguen siendo una de las principales preocupaciones de los encuestados; en particular la polarización social, que ocupa los puestos 3 y 9 respectivamente. Este es el único riesgo que ha permanecido de forma permanente entre los diez primeros en ambos horizontes temporales durante el último lustro, y constantemente entre los cinco primeros en la lista a dos años.
La polarización no solo se manifiesta en la desigualdad económica, sino también en los valores. El conjunto de principios que ha sustentado décadas de colaboración multilateral está ahora amenazado. Existe una división creciente entre quienes buscan preservar el sistema actual y quienes sostienen que este debe cambiar, al no haberse beneficiado del orden político y económico imperante. En el centro de esta fractura se halla la polarización social, cuyas repercusiones afectan a todas las regiones.

Conflicto geoeconómico: de latente a urgente
En los últimos años, se ha hecho evidente una tendencia hacia el despliegue deliberado de herramientas económicas para obtener ventajas estratégicas, mientras las sociedades continúan fragmentándose. Las normas e instituciones que durante décadas sustentaron la estabilidad global están bajo presión, dando paso a una era en la que el comercio, las finanzas y la tecnología se utilizan como "armas" de influencia.
Esta confrontación obstaculiza la colaboración, un cambio que se refleja claramente en la percepción temporal sobre la confrontación geoeconómica. En 2022 y 2023, esta se identificó como uno de los principales riesgos para la próxima década, ocupando el noveno lugar en ambos años. Esto contrasta con la percepción actual, donde ya se posiciona como el riesgo número uno para los próximos dos años, demostrando que los encuestados del GRPS han repriorizado este desafío: lo que antes era una preocupación a largo plazo es hoy una realidad inmediata.
Al destacar la confrontación geoeconómica como la mayor preocupación para el próximo bienio, los expertos parecen indicar que sus temores se están profundizando y ampliando. Tras un año de alta incertidumbre en la política comercial, existe ahora un reconocimiento creciente del uso potencial de otros instrumentos económicos y políticos —desde sanciones y regulaciones hasta restricciones de capital y las cadenas de suministro— como herramientas de estrategia geoeconómica.

¿Qué sucede con los riesgos ambientales?
Los riesgos ambientales se mantienen estables en el horizonte de diez años: los fenómenos meteorológicos extremos ocupan el primer lugar, seguidos por la pérdida de biodiversidad y el colapso de los ecosistemas en segundo lugar, y los cambios críticos en los sistemas terrestres en tercer lugar. Juntos, encabezan las amenazas a largo plazo. Sin embargo, los hallazgos también sugieren una reordenación de las prioridades ambientales en la perspectiva a corto plazo en comparación con años anteriores.
Para los próximos dos años, la mayoría de los riesgos ambientales descendieron en la clasificación. Los fenómenos meteorológicos extremos pasaron del segundo al cuarto lugar, mientras que la contaminación cayó del sexto al noveno. También perdieron terreno los cambios críticos en los sistemas terrestres y la pérdida de biodiversidad (bajando siete y cinco posiciones respectivamente), situándose ahora en la mitad inferior de la lista. Este cambio es aún más evidente al comparar los datos con el Informe sobre Riesgos Globales 2022, donde el clima extremo era considerado el riesgo principal y el fracaso de la acción climática ocupaba el tercer puesto.
Esta repriorización ocurre en un panorama geopolítico marcado por una creciente multipolaridad y proteccionismo. La competencia por los recursos se está intensificando y muchos gobiernos consideran que la seguridad nacional —incluida la seguridad energética— es ahora el principal motor de sus políticas públicas.

Riesgos económicos erráticos
Los desafíos económicos tras la pandemia han sido una constante en las sucesivas ediciones del Informe sobre Riesgos Globales. El aumento en los precios de las materias primas, la inflación y los niveles de deuda han obstaculizado la capacidad de los países para lograr una recuperación sostenida. De hecho, la crisis del costo de vida se identificó como el principal riesgo global a corto plazo en la edición de 2023.
Según una retrospectiva de 20 años, los riesgos económicos no han figurado entre las top 10 amenazas a corto plazo en los últimos dos años, ni han aparecido en absoluto en la lista a diez años durante el último lustro. La última vez que un riesgo económico entró en el top 10 fue en el informe de 2024, cuando la recesión económica ocupó el noveno lugar.
Aunque no figuran en los primeros diez puestos, los resultados de la encuesta indican una creciente preocupación: los riesgos económicos muestran, en conjunto, los mayores ascensos en la clasificación para los próximos dos años (partiendo de posiciones relativamente bajas el año pasado). La desaceleración económica y la inflación han subido ocho posiciones, alcanzando los lugares 11.º y 21.º respectivamente; un incremento similar al del "estallido de la burbuja de activos", que subió siete posiciones hasta el puesto 18.º.
La desaceleración económica ha registrado uno de los mayores aumentos en su puntuación de gravedad respecto al año anterior, situándose solo por detrás de la confrontación geoeconómica. ¿Nos acercamos a un ajuste de cuentas económico?
Nuevos riesgos: el auge de la tecnología
La presencia de los riesgos tecnológicos entre las diez principales preocupaciones ha crecido en los últimos cinco años. En 2022, la ciberinseguridad se percibió como el séptimo riesgo más grave para el corto plazo, mientras que los avances tecnológicos adversos ocuparon el octavo lugar en la proyección a diez años; estos fueron los dos únicos riesgos de esta categoría seleccionados como prioritarios en aquel entonces.
Sin embargo, las innovaciones actuales están transformando todos los ámbitos: desde los mercados laborales hasta la integridad de la información y los sistemas de armas autónomos. Las tecnologías emergentes y convergentes avanzan con rapidez y, con ellas, evolucionan también sus peligros asociados.
Esta tendencia se refleja en la mayor relevancia de la tecnología para los riesgos en próximos dos años, con la información errónea y desinformación en segundo lugar y la ciberinseguridad en el sexto. En la perspectiva a una década, la desinformación ocupa el cuarto lugar, seguida por los resultados adversos de las tecnologías de inteligencia artificial en el quinto y la ciberinseguridad en el octavo.
En el informe de este año, la inteligencia artificial y la computación cuántica destacan como riesgos críticos para la próxima década. Es probable que los avances en el ámbito cuántico se aceleren, ya que la IA facilita una comprensión más rápida sobre cómo mejorar y escalar esta tecnología, lo que conlleva repercusiones potencialmente graves. Si bien las tecnologías de frontera ofrecen oportunidades significativas, no se puede ignorar el riesgo de que estos avances se conviertan en una nueva faceta de la rivalidad estratégica y la polarización política interna.

¿Qué nos depara el futuro?
El futuro no es un camino único e inmutable, sino un abanico de trayectorias posibles; cada una de ellas depende de las decisiones que tomemos hoy como comunidad global. Los desafíos destacados en el informe de este año —que abarcan desde choques geopolíticos y cambios tecnológicos acelerados hasta la inestabilidad climática y la incertidumbre económica— subrayan tanto la magnitud de los riesgos que enfrentamos como nuestra responsabilidad compartida de dar forma a lo que está por venir.
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