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¿Qué sigue para Venezuela? Qué dijeron líderes y expertos en Davos

Ngaire Woods, decana de la Blavatnik School of Government de la Universidad de Oxford, durante la sesión “Reconstruyendo la confianza en América Latina” en Davos 2026.

Ngaire Woods: La comunidad internacional tiene que “crear las condiciones para que se produzca un consenso nacional”. Image: Foro Económico Mundial

Pablo Uchoa
Writer, Forum Stories
Este artículo es parte de: Reunión Anual de 2026
  • Venezuela atraviesa una profunda incertidumbre política y económica tras la intervención militar de Estados Unidos que resultó en la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero.
  • Aún persisten interrogantes fundamentales, entre ellas, la viabilidad del plan de "estabilización–recuperación–transición" propuesto por Washington.
  • Durante la Reunión Anual del Foro en Davos, líderes latinoamericanos y expertos en geopolítica y energía debatieron sobre el futuro político del país y las vías para su reconstrucción económica.

Venezuela enfrenta enormes incertidumbres políticas y económicas tras la intervención militar de Estados Unidos que depuso a Nicolás Maduro el 3 de enero. El futuro del país fue un tema central en las conversaciones entre líderes latinoamericanos y expertos en geopolítica y energía que participaron en los paneles de la Reunión Anual del Foro en Davos.

En una sesión titulada "Venezuela: ¿Qué sigue?", un grupo de expertos coincidió en que los planes de Washington aún no presentan una vía creíble hacia una gobernanza legítima ni una recuperación duradera en Venezuela.

Ricardo Hausmann, Fundador y Director del Growth Lab de la Universidad de Harvard —y ex Ministro de Planificación venezolano— argumentó que lo que hoy se presenta como "estabilidad" es más bien represión: la permanencia de presos políticos en prisión y la severa restricción de las libertades fundamentales. En su opinión, un clima de coerción disuadirá a los ocho millones de venezolanos en el extranjero de regresar para ayudar a impulsar la reconstrucción económica del país.

Hasta el momento no se ha indicado ninguna elección, a pesar de que las disposiciones constitucionales exigen que las autoridades interinas convoquen a votaciones en un plazo de 30 días. Para Hausmann, esto socava la legitimidad del gobierno para redactar un marco legal creíble para las inversiones. "Yo sostendría que no puede haber recuperación sin derechos", afirmó Hausmann. "Venezuela puede recuperarse de manera muy dramática si se envía una señal a los venezolanos de que es hora de volver a casa. En este momento, no es momento de regresar a casa."

Petróleo y recuperación económica

Venezuela actualmente produce alrededor de 800 000 barriles de petróleo por día, frente a un pico de casi 3,5 millones de barriles a finales de los años 90. La producción se mantuvo ligeramente por debajo de los 3 millones de barriles diarios durante el gobierno Chávez, pero descendió bajo Maduro —y se desplomó tras las sanciones unilaterales de Estados Unidos dirigidas al sector petrolero durante el primer gobierno Trump.

Los expertos se han mostrado cautos ante un posible regreso a la época dorada de la producción petrolera en Venezuela. Jason Bordoff, director fundador del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia, señaló que las compañías petroleras internacionales que permanecieron en el país podrían generar ganancias relativas a corto plazo si sus activos fueran reparados y optimizados, lo que aumentaría la producción potencialmente en un tercio. No obstante, advirtió que reconstruir la industria petrolera venezolana requeriría decenas de miles de millones de dólares y años de inversión sostenida.

"Las empresas no van a hacer eso," dijo Bordoff, "ni siquiera con el fuerte estímulo, por decirlo modestamente, del presidente de Estados Unidos. A menos que tengan confianza en que existe un marco de inversión sólido, porque estas inversiones tendrán que recuperarse mucho después de que el presidente Trump haya dejado el cargo."

"[Las empresas] quieren ver una transición hacia un gobierno estable, con el apoyo del pueblo venezolano, un régimen de inversión estable, estado de derecho y una política de transparencia sobre cómo funcionará eso."

La evidencia en sociedades posconflicto y en transiciones democráticas en América Latina sugiere que, para tener éxito, la recuperación tras estos procesos requiere de un amplio respaldo de las élites del país. Ngaire Woods, decana de la Blavatnik School of Government de la Universidad de Oxford, señaló que esto no está garantizado cuando los actores poderosos han aprendido a sobrevivir y lucrar bajo el statu quo.

"Si pensamos en los políticos, los militares, los líderes empresariales y los intermediarios de poder en Venezuela… cada uno de ellos ha encontrado la manera de seguir beneficiándose del statu quo", afirmó Woods. "La tarea de reunirlos y convencerlos de que, si trabajan juntos y comparten una visión, todos se beneficiarán porque el pastel será más grande, es en realidad más difícil de lo que parece".

Woods planteó el desafío como una apuesta colectiva: pedir a las élites que renuncien a los beneficios inmediatos del sistema actual a cambio de una ruta de prosperidad a largo plazo. Sin embargo, esto es posible, como han demostrado otros países. La comunidad internacional y los actores regionales necesitan una coordinación política que cree las condiciones necesarias para alcanzar un "consenso nacional".

¿Qué sigue para Venezuela?

Las perspectivas de Venezuela fueron un tema presente en las conversaciones sobre la región en Davos. Los presidentes Daniel Noboa de Ecuador y José Raúl Mulino de Panamá ofrecieron sus perspectivas durante una sesión titulada "Reconstruyendo la Confianza en América Latina". El mandatario ecuatoriano abordó el asunto desde la óptica de la autonomía popular, señalando que muchos venezolanos residentes en Ecuador sintieron alivio tras la destitución de Maduro, porque este hecho restaura la "esperanza" y la posibilidad de un futuro democrático. Por su parte, Mulino adoptó un enfoque más cauteloso al trazar un paralelo directo con la invasión de Panamá en 1989 para capturar a Manuel Noriega. El líder panameño hizo hincapié en las repercusiones regionales, destacando que los venezolanos constituyen una parte significativa del flujo migratorio que atraviesa el Tapón del Darién.

Durante el panel, Ilan Goldfajn, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), habló sobre el papel de la institución en la reconstrucción de Venezuela. Goldfajn subrayó el compromiso del BID con la región, pero señaló que la intervención del banco solo es posible bajo condiciones de sostenibilidad creíbles. Explicó que, para operar en Venezuela, el BID requiere la autorización de sus 48 miembros y un marco de relaciones económicas normalizadas, requisitos que hoy no se cumplen. "Hemos estado siguiendo la situación de Venezuela de la mejor manera posible y nos estamos preparando para cuando y si se presenten las condiciones", afirmó Goldfajn.

Durante el panel "Venezuela: ¿Qué sigue?", Jeffry Frieden, Profesor de Asuntos Internacionales y Ciencia Política en la Universidad de Columbia, enfatizó que la inversión es consecuencia directa de la estabilidad. "Creo que existen tres prerrequisitos para la recuperación de la inversión extranjera en Venezuela", afirmó, "estabilidad política, estabilidad política y estabilidad política".

Frieden recordó que la historia ofrece muchos casos en los que gobiernos autoritarios proporcionaron entornos predecibles aceptables para la inversión extranjera; sin embargo, se mostró escéptico de que esto sea suficiente en el caso venezolano. La verdadera interrogante, señaló, es si Venezuela puede lograr estabilidad sin la transición democrática y la restauración de derechos que Ricardo Hausmann considera esenciales.

Washington, añadió Frieden, posee una influencia determinante: puede ofrecer alivio de sanciones, acceso a mercados y respaldo para una transición, pero no está claro si la actual administración estadounidense está preparada para priorizar un proceso de democratización.

Los panelistas en estas sesiones de Davos destacaron que el futuro de Venezuela depende de las decisiones tomadas en Caracas y Washington. Sin embargo, el énfasis en la "estabilidad" puede resultar ilusorio para las perspectivas a largo plazo del país. Dadas las profundas restricciones estructurales que complican cualquier acuerdo político, el desafío de reconstruir la confianza en la recuperación de Venezuela sigue pendiente.

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