La contaminación en los mercados emergentes es una preocupación principal para 2015

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La industrialización del mundo en vías de desarrollo está creando niveles de contaminación insostenibles. La solución requiere una revolución tecnológica e intelectual; una ruta alternativa a la prosperidad económica que preserve los recursos y limite las emisiones de carbono debe desarrollarse antes de que sea demasiado tarde.

El mundo en vías de desarrollo ha aprendido mucho acerca de los modelos comerciales, de la infraestructura y la tecnología de Europa y América del Norte. Dichos patrones funcionaron bien económicamente, pero la capacidad de carbono del mundo no nos puede permitir seguir en este sendero.

La contaminación en aumento en el mundo en vías de desarrollo aparece en el sexto sitio más importante de las tendencias globales de este año, y en Asia está en el tercer puesto. China se convirtió en el emisor más grande de gases de efecto invernadero en 2005 y sigue en esa posición, seguida de Estados Unidos y la Unión Europea, de acuerdo con el Instituto de los Recursos Mundiales. Brasil y la India aparecen en la posición quinta y octava en la lista de países que producen más contaminación.

Los países en vías de desarrollo serán los más afectados por los desastres relacionados con el clima y el estrés hídrico en aumento causado por el calentamiento global, consecuencias que se describen en nuestros otros capítulos sobre las tendencias. Incluso un calentamiento de 2°C por encima de las temperaturas preindustriales –el mínimo que experimentará el mundo– resultaría en una pérdida del 4 al 5% del PIB de África y de Asia del Sur, y se anticipa que los países en vías de desarrollo asumirán del 75 al 80% de los costos por el impacto.

El creciente sector manufacturero de China produjo uno de los más grandes aumentos históricos en la capacidad para generar energía, pero a un gran precio. De acuerdo con el análisis del estudio Carga mundial de morbilidad, la contaminación del aire en China contribuyó a 1.2 millones de muertes prematuras en 2010, lo cual representa una pérdida de 25 millones de años de vida sana. Debemos encontrar la manera de seguir con la expansión del país a la vez que reducimos el uso de combustibles fósiles. Esto significa invertir en una red de generación de energía que pueda reemplazar el carbón, incluidas las energías renovables, la energía nuclear y el gas, así como la eliminación gradual de  generadores de baja eficacia. El progreso debe medirse por medio de algo más que el PIB, el cual no incluye las condiciones ambientales o la calidad de vida.

Igual de importante que el papel de China será que el mundo en vías de desarrollo se adhiera a objetivos fijos para la generación de energía renovable, que garantice que las industrias generadoras de altos volúmenes de contaminación estén adecuadamente reguladas y que promueva la energía limpia. Como el emisor de gases de efecto invernadero más grande del mundo, las políticas de China son cruciales para abordar el calentamiento global y también son influyentes en otras naciones en vías de desarrollo. Estas últimas son las que tienen mayor trabajo por hacer a fin de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y asumirán el impacto del calentamiento global. No obstante, la responsabilidad no puede recaer sólo sobre estos países. Investigaciones del Banco Mundial estiman que los países de altos ingresos son responsables de dos tercios del CO2 liberado a la atmósfera desde 1850.

Hay dos maneras principales en las que los países desarrollados deben ayudar en este proceso. Debe haber un flujo de fondos hacia el mundo en vías de desarrollo que proporcione los medios para financiar el cambio, y debemos cooperar para desarrollar nuevas tecnologías con bajas emisiones de carbono. Es crucial que los países como China fortalezcan su capacidad de investigación y desarrollo respecto a la energía solar, las turbinas de viento y la captura de carbono; y la cooperación internacional puede ayudar a los países desarrollados a involucrarse a un nivel más alto en la cadena de suministro.

El acuerdo de Cancún de 2010, el cual fijó planes de financiamiento a largo plazo, es la segunda pieza del rompecabezas. El Fondo para el Clima Verde, formalizado en la conferencia, proporciona un mecanismo para ayudar a las naciones en vías de desarrollo a adaptar y reducir sus emisiones de carbono. Incluso así, necesitamos aún garantizar que el dinero llegue hasta estos proyectos, y los países desarrollados deben dejar en claro cómo alcanzar este objetivo de ayuda económica.

Es importante comprender que, una vez que estas soluciones a los altos niveles de carbono se hayan implementado, es difícil reemplazarlas. Esto significa que las decisiones que se tomen hoy respecto a la generación de energía, y la manera en la que se diseñan nuestras ciudades y redes de transporte, son absolutamente cruciales. Existe el potencial para tener un gran impacto ahora, pero esa oportunidad se cerrará muy pronto.

Panorama sobre la Agenda Global

Autor: Zou Ji, Director General Adjunto, Centro Nacional para la Estrategia de Cambio Climático y Cooperación Internacional ( NCSC ) , República Popular de China.

Imagen: REUTERS/Mike Hutchings.

 

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