Atacando las fallas de información sobre el ébola

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Cada día marca un nuevo capítulo mortal en la crisis del ébola. Hasta la presente semana, más de 4,000 vidas se han perdido, el virus está arraigado y se está acelerando en África Occidental, y ahora se está propagando en el mundo occidental.

Lo que en algún momento pudimos haber considerado una tragedia regional es ahora una catástrofe global inevitable.

Es una crisis en ascenso que requiere de toda nuestra ayuda. Debemos encontrar maneras nuevas y creativas de generar conciencia, de ampliar ayuda y concebir ideas orientadas hacia soluciones. Necesitamos ideas que puedan potenciar los esfuerzos y reducir el ruido y el miedo.

Es por eso que hemos unido fuerzas con un equipo de participantespara lanzar Ebola Deeply, una plataforma digital en la que se mantendrá una crónica de la crisis, uniendo a diversas voces en un solo centro de noticias e información. El grupo, que incluye a periodistas, expertos en tecnología y científicos, está encontrando nuevas maneras de cubrir el brote al arrojar luz a través de múltiples dimensiones del problema.

¿Por qué lo hicimos? Porque, al interior de la crisis del ébola existe una crisis de información. Ha habido una falta de coherencia en la narrativa, un persistente hueco en lo que se debe saber a fin de atacar la propagación y terminar con el brote. Esos huecos de información han causado que se hayan perdido momentos clave y han pasado por alto oportunidades para poder contrarrestar la crisis: momentos que no podemos volver a ignorar.

Esos huecos se han abierto en tres niveles, en la práctica, en los medios de comunicación y a través de organizaciones globales que laboran por una eficaz respuesta global.

En la práctica –sobre todo en los países críticamente afectados de África Occidental– ha habido un miedo generalizado y una peligrosa mitología en torno a la enfermedad. Mientras las autoridades y las organizaciones globales se esfuerzan por tratar de educar al público, los rumores dañinos y las descabelladas teorías conspiratorias todavía abundan. En Nigeria algunas personas han propagado la idea de que beber agua salada todos los días sirve para prevenir la enfermedad; al menos dos personas han muerto intentando hacer eso. En Liberia otros han dicho que mascar hojas de nueces de cola y comer hojas de papa es una cura eficaz; también han dicho que el ébola es un castigo divino por los crímenes cometidos durante la guerra civil.

La desinformación también ha tenido un estigma devastador en los sobrevivientes. El doctor Melvin Korkor, médico principal y profesor de la Universidad de Ciencias de la Salud de Liberia, fue uno de los primeros sobrevivientes del ébola. Pero desde entonces sus amigos y colegas lo han rechazado, e incluso sus hijos han sido marginados.

Como se lo explicó a nuestros corresponsales, esto no es pernicioso sólo para él: es pernicioso para todos los afectados por el ébola, agravando su carga emocional y haciendo más difícil que se recuperen. “El ébola es muy estresante”, nos dijo. “La depresión está contribuyendo a la tasa de mortalidad”.

En los medios de difusión masiva los huecos de información han existido desde la primer señal del brote. A pesar de que en semanas recientes ha habido más reportajes, en general, la cobertura de la crisis del ébola se ha desvanecido y ha vuelto a aparecer desde su brote en marzo. Necesitamos mayor consistencia y mayor coherencia en la manera en que le presentamos esta historia a la audiencia mundial.

También deben hacerse ajustes importantes en la manera en la que se explica el brote de ébola. Debemos elevar las voces locales y evitar que se enfatice la narrativa de “nosotros” y “ellos” –la idea de que nosotros estamos “aquí”, y que la enfermedad está “allá”– y que esto es algo que se puede combatir imponiendo restricciones de viaje y cuarentenas en lugares distantes. Tenemos que trabajar en la creación de lo que Seth Godin ha llamado “el ciclo de desinformación, demonización y pánico en aumento … que nos aleja al uno del otro y nos paraliza”.

Además, debemos darle cobertura a la crisis del ébola con una mayor sensibilidad hacia la ciencia. Por un lado, las probabilidades de que el ébola pueda convertirse en un virus que se propague por medio del aire son quizá bastante bajas, y no estamos en condiciones de decir nada definitivo con la información actual. Por otro lado, el virus del ébola se ha mutado cientos de veces desde que apareció en este brote y no podemos descartar ninguna posibilidad acerca de lo que está haciendo o cómo podría propagarse en el futuro. La cobertura científica de este y otros temas requiere un equilibrio delicado: no podemos sucumbir al miedo pero tampoco podemos ofrecer falsas promesas para tratar de tranquilizar el temor sin contar con información científica fidedigna.

El tercer hueco de información es el más importante por resolver. Es el hueco entre las personas, las organizaciones y las partes interesadas clave de las comunidades de respuesta a la crisis. Numerosas organizaciones valientes y capaces así como personas individuales están realizando una labor vital en el terreno. Pero una y otra vez nos dicen que ojalá hubiesen estado al tanto del trabajo que sus colegas estaban haciendo en otras áreas afectadas por la crisis. Desean poder conectarse con ellos de una manera más fácil.

La coordinación de la crisis y los sistemas de gobernanza global se están usando, pero nunca han tenido que bregar con un fenómeno de este tipo. En términos de urgencia, se trata de algo similar a la magnitud del tsunami de Asia en 2004 o el terremoto de Haití de 2010, aunado a la intensidad y naturaleza volátil de la epidemia de SRAS de 2003. Ninguno de los métodos tradicionales funcionará en esta ocasión.

Existe una gran necesidad y una oportunidad clave para unir a los diferentes actores en una plataforma para la coordinación y la conversación constructiva. Este es un lugar donde podemos ofrecer soluciones novedosas; por ejemplo, tecnologías como las soluciones móviles para Sistemas de Información Geográfica y campañas digitales que les permitan a miles de trabajadores voluntarios del campo de la salud ofrecer su ayuda a las organizaciones que hacen el trabajo en el terreno. Estas soluciones deben ser bien catalogadas y comprendidas. Al hacerlo, podemos también movilizar más y mejores recursos para nuestra respuesta al ébola, a la vez que incorporamos a nuevas personas que deseen apoyar los esfuerzos para terminar con el brote. Tal y como se encuentra la situación actual, incluso las personas de Liberia y Sierra Leona que están buscando maneras de ofrecer su trabajo como voluntarios nos dicen que no han encontrado la manera de hacerlo.

Debemos compensar por el tiempo perdido. Necesitamos una respuesta más ágil. Necesitamos traer las mejores propuestas a la mesa.

Por medio de la iniciativa Ebola Deeply, estamos creando un nuevo diálogo: un canal para poder darle forma a la conversación, tanto en línea como fuera de línea. Es un paso para resolver el problema de la información en sus varias dimensiones. Estaremos colaborando con una amplia gama de personas y organizaciones para ver cuál es la mejor manera en que la iniciativa puede apoyar su trabajo Esperamos que pueda servirle a la gente en todo el mundo al proporcionar información robusta en una situación en la que no se puede proceder sin la misma.

Autoras: Lara Setrakian es la fundadora y editora ejecutiva de News Deeply y Joven Líder Global del Foro Económico Mundial. Pardis Sabeti es profesora asociada de la Universidad de Harvard y del Instituto Broad, y realiza investigaciones sobre el ébola y el virus de Lassa. También es Joven Líder Global del Foro Económico Mundial.

REUTERS/Ahmed Jallanzo/UNICEF/Handout via Reuters

 

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