Tres pasos clave para el futuro de los viajes

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Cuando Teddy Roosevelt, el 26º presidente estadounidense, decidió explorar la Amazonia hace 100 años, duró más de un año planeando su viaje.

Hoy día, a un viajero del siglo XXI que esté viendo televisión se le podría inspirar para que durante los comerciales tome su iPad, reserve un boleto económico, encuentre un hotel, se registre para un crucero en el río Amazonas en TripAdvisor y esté listo para iniciar su aventura en un par de días.

Excepto por un pequeño problema. Si el viajero es de Estados Unidos necesita una visa, la cual podría tardar hasta un mes o más en procesarse durante la temporada popular. También tendría que viajar a uno de los 10 consulados brasileños en Estados Unidos para entregar su documentación, y para entonces es posible que su inspiración ya se haya desvanecido. Un proceso similar se requiere para cualquier brasileño que quiera viajar a Disney World.

Esta semana mi cuñada reservó un vuelo a Perú para acompañar a sus hijas en un viaje de graduación planeado con mucho tiempo de anticipación a Lima, Cusco y Machu Pichu. Las muchachas habían estado planeando el viaje por seis meses, pero Sherri pudo conseguir un vuelo barato en línea y hacer sus propios planes en cuestión de días antes de la fecha de partida. Perú no requiere visado para los turistas estadounidenses, así que no hubo tardanza alguna.

De acuerdo con un nuevo artículo del Consejo para la Agenda Global sobre los Nuevos Modelos de Viaje y Turismo del Foro Económico Mundial, en el cual yo participo, el viajero del siglo XXI tiene muy altas expectativas en cuanto a la eficacia y muy poca tolerancia para las barreras de la movilidad global. Desafortunadamente la infraestructura y la burocracia que los viajeros deben navegar son un regreso a la era de Roosevelt. En 2013, dos tercios de la población mundial tuvo que obtener una visa antes de poder viajar a diferentes destinos en todo el mundo, y con frecuencia hubo demoras importantes, de acuerdo con la Organización del Turismo Mundial de las Naciones Unidas.

Dichas barreras no son sólo un inconveniente: operan como otras barreras comerciales, impidiendo el crecimiento económico y deprimiendo la creación de empleo en los países que todavía no han abierto sus puertas. Dada la manera en la que los teléfonos inteligentes han transformado la manera en la que nos comunicamos y realizamos negocios, ¿no es hora ya de que los gobiernos comiencen a beneficiarse del visado, fronteras, seguridad e infraestructura inteligentes?

¿Cómo podemos llegar a este mundo conectado del siglo XXI? Los miembros de la industria del turismo y el grupo de ministros del Foro proponemos:

  • Que hacer de los viajes algo más fácil sea un pilar de las charlas y acuerdos del comercio bilateral y regional.
  • Que los gobiernos exploren nuevas tecnologías, como las visas electrónicas y la expansión de áreas de visado comunes en las que los vacacionistas puedan desplazarse libremente entre múltiples países, como con la visa Schengen en Europa.
  • Que los países compartan su información y que las agencias gubernamentales adopten una solución integrada para hacer del turismo algo seguro que comience con la solicitud de la visa, clasifique los niveles de riesgo y mantenga un registro del viajero a lo largo de los puntos de control en aeropuertos y fronteras, todo esto sin los procesos actuales que no han logrado mejorar la seguridad.

En la actualidad, los viajeros pueden explorar felizmente nuevos mundos en sus dispositivos inteligentes, mientras sueñan con los lugares a los que podrán viajar, ven los detalles de sitios específicos con Google Maps, reservan una habitación donde quedarse e incluso leen las cartas de los restaurantes locales con anticipación. Hacer esos sueños realidad requiere sólo una tarjeta de crédito y pulsar la pantalla.

Esta semana pude ver un destello del futuro de los viajes, de regreso de un viaje de negocios en Londres, mientras atravesaba por la nueva terminal Queen’s Terminal 2 del aeropuerto Heathrow. Después de recoger mi tarjeta de embarque en uno de los muchos mostradores de United Airlines, pasé rápidamente a través de un módulo de control de boletos y pasaportes completamente automatizado, sin tener que hacer fila, y llegué a mi puerta de embarque en menos de 15 minutos. Al llegar al aeropuerto Dulles, con mi estatus de “viajera confiable”, pude pasar rápido por la Puerta Global y evité las filas de nuevo. Este es precisamente el tipo de experiencia de viaje que el Foro imagina, y la cual deberíamos esperar recibir, para que siempre estemos anticipando el próximo viaje.

Autora: Kathleen Matthews es vicepresidenta ejecutiva y jefa de comunicaciones globales y asuntos públicos de Marriott International, USA, y presidenta del Consejo para la Agenda Global sobre los Nuevos Modelos de Viaje y Turismo

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