Cómo la innovación Africana cambiará el mundo

Hace siete años, millones de kenianos luchaban por el acceso a servicios financieros tan básicos como una cuenta de banco; no podían realizar transferencias de dinero u obtener microcrédito. Entonces, un sistema de pagos móviles desarrollado localmente llamado M-Pesa cambió todo radicalmente. Hoy, más de dos terceras partes de la población keniana utiliza M-Pesa para realizar y recibir pagos, y aproximadamente 43% del PIB de la nación fluye a través del sistema. Esto está transformando el país, aumentando el ingreso familiar en áreas rurales y generando toda una gama de nuevas empresas.
La rápida adopción de los pagos móviles es un claro ejemplo del espíritu empresarial de la innovación africana. Refleja el ingenio con el cual la gente en África encuentra soluciones locales a problemas locales. También muestra como los retos de África son en realidad oportunidades y como el continente puede soslayar las etapas de desarrollo sin tener que pagar por su reemplazo. Por ejemplo, África adoptó rápidamente la telefonía móvil debido a la carencia de una infraestructura de telecomunicaciones fija. Y la adopción de paneles solares es más rápida que en otras partes del mundo, porque el queroseno es tan costoso que la rentabilidad sobre la inversión en los paneles solares es de meses en vez de años.
El cuidado de la salud es otra área interesante. Según un informe del Foro Económico Mundial, África se enfrenta a un 28% de la carga mundial de enfermedades con sólo 3% de la fuerza laboral mundial de atención médica. Por eso, África está adoptando nuevas tecnologías y modelos operacionales. Con el entrenamiento de profesionales del cuidado de la salud, enfocándose en la educación, planificación familiar y sanidad, Etiopía consiguió reducir un 32% la tasa de mortalidad infantil y un 38% la maternal. En Kenia, la educación por internet ha enseñado a 12.000 enfermeras/os cómo tratar enfermedades serias como el VIH y la malaria, una gran ventaja cuando se compara con los 100 enfermeras/os que caben en un salón de clase.
África también está adoptando nuevos modelos de negocio que le da acceso a la vivacidad de las comunidades del país. Por ejemplo, Philips se unió a Inyenyeri, una ONG de Ruanda, para proveerle a familias de una estufa innovadora. Las estufas se distribuyen gratuitamente y las familias pagan por ellas cosechando ramas, hojas y grama. Esta biomasa se comprime para formar bolitas de combustible, de las cuales mitad se devuelven a las familias para uso personal y la otra mitad la vende la ONG. La estufa, que se produce en África, es muy eficiente en el consumo de energía y es mucho más saludable, ya que no emite humo.
Este ejemplo también nos muestra el poder de las asociaciones, sin las cuales muchas innovaciones africanas no se realizarían. Por ejemplo, los centros de luz que funcionan con energía solar aumentan la actividad social y la productividad de las comunidades al generar luz cuando se pone el sol. Sin embargo, estas comunidades no siempre pueden invertir en un centro de luz, así que la tecnología se produce a través de las ONGs y los gobiernos. A veces estos centros de luz se utilizan para proveer energía a equipo médico, como máquinas de ultrasonido y refrigeradores para almacenar vacunas. Este tipo de cooperación asegura que la innovación genere valor financiero y social.
La complejidad de los retos en África requiere un acercamiento multidisciplinario a la innovación. Kenia, por ejemplo, está invirtiendo en sistemas que promueven la innovación abierta. Esto hace que las universidades locales y las pequeñas y medianas empresas se unan a ONGs, organizaciones gubernamentales y empresas multinacionales extranjeras como IBM y Philips, quienes han instalado centros regionales de investigación e innovación en Nairobi. Nairobi también es la sede de iHub, una comunidad floreciente de emprendedores locales, inversionistas y algunas de las firmas de tecnología más destacadas del mundo.
Para que la innovación tenga éxito en África también se tienen que tomar en consideración otros factores. Existe una carencia de talleres y de equipo para la creación de prototipos, así que los innovadores locales dependen de Europa y China, lo cual hace que el proceso sea costoso y pesado. Y aunque hay buenas leyes de patentes establecidas, todavía existen demasiadas falsificaciones de productos exitosos. Además, las firmas internacionales deberían utilizar recursos locales y trabajar con distribuidores locales en la medida de lo posible. Y los gobiernos deberían dirigir los fondos para el desarrollo hacia la estimulación del espíritu emprendedor y la innovación.
En África millones de personas todavía viven con menos de $2.50 al día, pero el continente se encuentra preparado para un mejor futuro gracias a las soluciones locales en las áreas de finanzas, cuidado de la salud y energía, las cuales podrían tornarse mundialmente relevantes. M-Pesa, por ejemplo, ya se lanzó en otros países africanos, India, Afganistán y Europa del Este. A lo mejor las innovaciones africanas ayudarán al resto del mundo a crear valor social y económico duradero antes de lo que pensamos.
Autor: Frans van Houten, Presidente y Director Ejecutivo de Royal Philips.
REUTERS/Thomas Mukoya
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