El futuro del libro cruza por América Latina

El mundo del libro en España y América Latina es más que nunca números:

  • 500 millones de hablantes, la mitad potenciales lectores.
  • 21 países de culturas diferentes, incluido Estados Unidos.
  •  Veloz aumento de la población hispanohablante en Estados Unidos y su llegada a puestos de decisión.
  •  Una oferta de títulos de libros superior a los 200.000 por año.
  • La oferta de libros electrónicos en Latinoamérica ha crecido en dos años, al pasar del 8,6% al 16,9%.
  • Solo en España el mercado del libro generó más de 3.000 millones de euros en 2013.

Números, números y más números que deciden el destino de la literatura, como negocio y, por ende, como creación artística. Sobre todo porque los países latinoamericanos están en pleno crecimiento económico y sus gobiernos interesados en apoyar la cultura y el fomento de la lectura (los indicadores oscilan entre dos y cinco libros por habitante al año).

No en vano, buena parte del negocio mundial del libro se resuelve ahora mismo en Latinoamérica: las tres grandes compañías globales Amazon, Google y Apple han empezado a entrar de lleno allí, no solo como librerías virtuales sino también como editores; una irrupción que ha acelerado la jubilación del negocio centenario del mercado del libro, lo que ha obligado a una reconversión del sector, mientras las editoriales tradicionales parecen rezagadas y buscan ponerse al día en un negocio que no para de metamorfosear. Su presencia y manera de llegar al lector es aún tradicional y no ha terminado de explotar las rutas de distribución de libros impresos ni mucho menos los digitales.

El interés de los grandes grupos editoriales tradicionales es afianzar su presencia ante la llegada de las grandes librerías virtuales buscando sedes en los diferentes países y reforzando  sus campañas de promoción  y prestando más atención a los autores locales, al tiempo que mejoran sus páginas webs, y, sobre todo, perfeccionan  la venta de libros on-line que, aunque aún escasa, crece de tal manera que en los últimos dos años se ha duplicado.

Eso convierte a América Latina en uno de los territorios clave donde empieza a fraguarse el porvenir de libro como negocio y como creación de literatura. Es un duelo desigual porque Amazon, Google, Apple y Yahoo! juegan con ventaja y los sellos tradicionales se ven obligados a alianzas y fusiones. Un dato: los seis grandes conglomerados editoriales de Occidente en 2012 facturaron 25.000 millones de euros, mientras los colosos de Internet lograron 160.000 millones de euros, casi seis veces más.

Las editoriales han denunciado que hoy se asiste a una lucha de estos grupos para romper el esquema del precio fijo del libro, y de paso un ecosistema, para monopolizar la comercialización y convertir el contenido en una materia prima, desposeyéndolo de valor añadido e intentando convencer a los usuarios que lo que aporta valor real es el soporte, donde ellos obtienen grandes márgenes.

“El futuro pasa por América Latina. Por una forma de trabajar más americana. Se requiere de un cambio de enfoque que supere el eje Este-Oeste, de España a Latinoamérica, en la manera de distribución, por ejemplo, y se implante un eje de trabajo de Norte a Sur y de Sur al Norte”, ha reclamado Claudio López Lamadrid, editor de Random House España del grupo Penguin-Random House, uno de los grandes grupos editoriales del mundo.

Toda esta reconversión ha alterado la cadena de valor del libro. Los colosos digitales siguen por delante por su red de distribución que los convierte en sólidas librerías virtuales (Amazon) y por ser líderes en los buscadores de la Red (Google). Aunque el libro de papel sigue siendo fuerte en general, en América Latina el potencial está en los ebooks y la compra online. Allí los dispositivos electrónicos aumentan, especialmente en móviles que se reconvierten en dispositivos de lectura.

Un proceso lento pero que avanza seguro. Lo que ha frenado la implantación del mundo digital en América Latina es el poco acceso a la banda ancha. Según Cerlalc, la región debe seguir preparándose para un escenario de predominio de las tecnologías digitales: “Es indispensable que, además de seguir invirtiendo en infraestructuras de telecomunicaciones, se trabaje en la incorporación de las tecnologías digitales en el campo de la educación y la cultura”.

En medio de todos estos cambios, otra preocupación es la piratería, las descargas ilegales. Aunque no hay cifras oficiales, solo en España se habría dejado de percibir más de 350 millones de euros en 2013. Lo que significa que los gobiernos deben crear leyes fuertes para proteger la propiedad intelectual porque puede traer consecuencias nefastas para el sector editorial y social al afectar el desarrollo del talento y la cultura de los países.

Autor: Winston Manrique Sabogal, es coordinador de libros de la sección de Cultura del diario EL PAÍS (España) y editor de la edición online de la misma

Este blog pertenece a una serie a cargo de Carlos de Vega, editor invitado del Forum:Blog en español, corresponsal sénior y presentador en Deutsche Welle.

Imagen: REUTERS/Mariana 

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