Los tres grandes problemas que enfrenta América Latina

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Cientos de líderes de todos los sectores de la sociedad llegarán a la ciudad de Panamá para reunirse en el noveno Foro Económico Mundial sobre América Latina. En un entorno importante para una reunión enfocada en la oportunidad de Latinoamérica de dar un salto en términos de crecimiento, productividad y desarrollo de infraestructura.

La Ciudad de Panamá disfruta de un aire tradicionalmente latinoamericano, con un colorido centro histórico de arquitectura colonial. También simboliza el dinámico crecimiento económico de la región con un horizonte poblado de rascacielos que compite con cualquier centro de comercio importante. Ubicada en el corazón de las Américas, la Ciudad de Panamá está bien conectada y este año se celebra el centenario del Canal de Panamá.

El país entero ha progresado enormemente en el área de la competitividad. Con una extensa inversión en infraestructura, ha creado regulaciones e incentivos innovadores para atraer compañías internacionales. Como resultado, durante los últimos 10 años, Panamá ha desarrollado una economía pujante, con tasas de crecimiento elevadas y sostenidas, principalmente en base a los servicios.

Es desde esta perspectiva que nos enfocaremos en los esfuerzos de Latinoamérica por impulsar el dinamismo económico, la innovación para la inclusión social y la sustentabilidad ambiental, así como por modernizar su infraestructura económica e institucional.

Latinoamérica tiene enormes recursos naturales y un importante capital humano. Esta región ha demostrado su capacidad de adaptación financiera con un crecimiento económico sostenido durante la última década y, a pesar de las complejas perspectivas económicas, ahora está abierta a mayores inversiones en una gran variedad de industrias y sectores.

En Brasil, por ejemplo, el Programa de Inversión Logística, una cartera gubernamental de concesiones con valores de $121 mil millones de dólares, se basa en las asociaciones estratégicas con el sector privado, y en México un amplio paquete de reformas en la ley laboral, en la educación y en sectores económicos estratégicos ha abierto grandes oportunidades en las industrias de la energía, las comunicaciones y la manufactura. Este es un modelo estimulante que podría usarse en otros países, tanto dentro como fuera de la región.

Pero también es importante abordar los retos estructurales que aún están pendientes. Los países latinoamericanos deben diversificar sus impulsores de crecimiento. Las exportaciones de materia prima representaron 60% de los exportaciones de la región comparado con 40% de hace diez años. Más que de la expansión de su volumen, en gran medida, se ha obtenido el beneficio de los altos precios de los productos, pero esa es una base volátil para una economía, ya que la demanda ha decrecido, sobre todo de China, debido a la desaceleración económica global. También ha significado la sustitución de productos fabricados localmente por importaciones, en algunos casos afectando la capacidad de la manufactura y la competitividad de la región. Esto abre una coyuntura oportuna para la adopción de nuevas políticas industriales para la región que promuevan mejores especializaciones basadas en el conocimiento, un mayor valor agregado y cadenas de valor mejoradas que también incorporen a pequeñas y medianas empresas. Para estos fines, las iniciativas de integración económica, como la Alianza del Pacífico, son ejemplos positivos de voluntad política hacia la obtención de un flujo más eficaz de productos y servicios, procesos aduanales simplificados y menor burocracia en general.

Desde una perspectiva de competitividad, la región debe modernizar su infraestructura y logística y reducir sus costos de transporte o correr el riesgo de obstruir una mayor productividad y desarrollo. Este es un aspecto crucial y requiere de atención enfocada. La infraestructura física es, por su puesto, clave, y su modernización requiere de suficientes recursos económicos que podrían, en algunos casos, requerir modelos innovadores de inversión pública y privada o nuevos recursos y mayores ingresos de recaudación fiscal,  junto con instituciones sólidas que puedan supervisar el gasto público.

Pero también nos referimos a la infraestructura tecnológica e institucional, la cual debe garantizar el estado de derecho y ofrecer a los inversionistas la certidumbre que requieren a largo plazo. Para superar el status quo y desarrollar una economía más avanzada, Latinoamérica debe adoptar nuevas tecnologías y desarrollar una política pública fuerte y modelos empresariales innovadores.

Otra gran preocupación es el grado de inequidad de la región. Es cierto que los programas de alivio de la pobreza han generado resultados positivos impresionantes, bajando los niveles de pobreza de 44% a 30%, y que han permitido el crecimiento de una clase media de 103 millones a 152 millones de personas. Estos programas han creado modelos para su adaptación en el mundo entero. Pero todavía tiene que progresarse bastante en términos de igualdad de oportunidades, equidad de género y crecimiento incluyente. La reunión del próximo mes incluirá sesiones para abordar la necesidad de invertir en el capital humano y mejorar la calidad de educación y destrezas para el desarrollo a largo plazo de la región, así como la necesidad de responder a las demandas de su creciente clase media, incluida la dotación de servicios públicos mejores y más eficientes y empleos de más alta calidad, asi como la creacion de politicas y programas para consolidar los logros y mantenerlos sosteniblemente.

El tema de la inseguridad pública y el narcotráfico es otro desafío importante. Tendremos una sesión en la que se explorarán las soluciones innovadoras y colaborativas, no solo en términos de aplicación de la ley, sino también en las áreas de prevención del crimen, la rehabilitación y la reinserción social.

Entre los 600 participantes de la reunión, habrá siete jefes de estado, más de 60 ministros de gobierno y funcionarios públicos de casi todos los países de Latinoamérica, y algunos de fuera de la región. Los jefes de organizaciones regionales y hemisféricas acudirán a la reunión, así como líderes empresariales y de pensamiento de Latinoamérica y de todo el mundo.

Al mismo tiempo, la Ciudad de Panamá será anfitriona de la primera reunión de Global Shapers, un grupo de líderes jóvenes de entre 20 y 30 años de edad de todos los países de Latinoamérica y el Caribe. Es particularmente estimulante poder contar voces jóvenes y energéticas que proporcionen sus ideas acerca del desarrollo de la región.

Nuestro propósito es que estos líderes salgan de la reunión, inspirados y dispuestos a aplicar lo aprendido de los diálogos multisectoriales en sus esferas de impacto e influencia. Es así como lograremos abrir senderos para el progreso compartido y continuo en Latinoamérica.

Autor: Marisol Argueta de Barillas es Director Senior (Head of Latin America) en el Foro Económico Mundial.

Imagen: REUTERS/Mario Roberto Duran Ortiz

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