Cuando las tasas de interés suban

Los niveles actuales de las tasas de interés de largo plazo son insosteniblemente bajos. Esto implica burbujas en los precios de los bonos y de otros valores. Cuando las tasas de interés suban, y no hay duda de que lo harán, las burbujas estallarán, los precios de esos valores caerán, y todos quienes los posean serán perjudicados. En la medida en que los bancos y otras instituciones financieras altamente apalancadas sean los tenedores, la explosión de las burbujas podría causar bancarrotas y crisis en los mercados financieros.
La bajísima tasa de interés de los bonos del Tesoro estadounidense de largo plazo es un claro ejemplo de la errónea fijación de precios actual de los activos financieros. Una letra del Tesoro a diez años tiene una tasa de interés nominal de menos del 2 %. Como la tasa de inflación también es aproximadamente del 2 %, esto implica una tasa de interés real negativa, confirmada por la tasa de interés del -0,6 % para los bonos de tesorería indexados por inflación (TIPS, por su sigla en inglés), que ajustan tanto los intereses como el capital según la inflación.
Históricamente, la tasa de interés real de las letras del Tesoro a diez años se ha mantenido por encima del 2 %; por lo tanto, la tasa actual se encuentra aproximadamente dos puntos porcentuales por debajo de su promedio histórico. Pero esas tasas históricas prevalecieron en épocas en que los déficits fiscales y la deuda del gobierno federal eran mucho menores los actuales. Con déficits presupuestarios proyectados del 5 % del PBI para fines de la década entrante, y una relación entre deuda y PBI que aproximadamente se ha duplicado en los últimos cinco años y continúa creciendo, la tasa de interés real de las letras del Tesoro debiera ser significativamente superior que en el pasado.
El motivo por el cual las tasas de largo plazo son hoy insosteniblemente bajas no es un misterio. La política de «compra de activos de largo plazo» de la Reserva Federal, también conocida como «flexibilización cuantitativa», las ha mantenido intencionalmente bajas. La Fed está comprando 85 mil millones de dólares por mes en bonos del Tesoro y valores de largo plazo respaldados por hipotecas, que equivalen a compras anuales por 1,02 billones de dólares. Como eso excede el tamaño del déficit gubernamental, significa que los mercados privados no deben comprar parte alguna de la nueva deuda gubernamental.
La Fed ha indicado que eventualmente finalizará su programa de compra de activos de largo plazo y permitirá que las tasas se eleven a niveles más normales. Si bien no ha mencionado cuándo aumentarán las tasas ni cuánto lo harán, la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO, Congressional Budget Office) estima que la tasa de las letras del Tesoro a diez años se elevará por encima del 5 % para 2019 y se mantendrá sobre ese nivel durante los siguientes cinco años.
Las tasas de interés estimadas por la CBO suponen que la inflación futura solo será del 2,2%. Si la inflación resulta mayor (un resultado altamente probable de la reciente política de la Fed), la tasa de interés sobre los bonos de largo plazo podría ser, en consecuencia, mayor.
Los inversores están comprando bonos de largo plazo a las bajas tasas de interés actuales porque la tasa de interés para las inversiones de corto plazo es cercana a cero. En otras palabras, los compradores obtienen un rendimiento adicional del 2 % a cambio de asumir el riesgo de mantener bonos de largo plazo.
Probablemente sea una estrategia que los lleve a perder dinero a menos que los inversores sean lo suficientemente sagaces o afortunados como para vender los bonos antes de que aumenten las tasas de interés. De lo contrario, la pérdida en el precio de los bonos será mayor que los intereses adicionales que hayan obtenido, incluso si las tasas se mantienen sin cambios durante cinco años.
Esta es la aritmética para un inversor que reinvierte en bonos a diez años durante los próximos cinco años, ganando así un 2 % más por año de lo que obtendría por invertir en letras del Tesoro o en depósitos bancarios. Supongamos que la tasa de interés de los bonos a diez años se mantiene sin cambios durante los próximos cinco y luego aumenta del 2 % al 5 %. Durante esos cinco años, el inversor obtiene un 2 % adicional anual y acumula una ganancia del 10 %. Pero cuando la tasa de interés sobre un bono a diez años aumenta al 5 %, el precio del bono cae de $100 a $69. El inversor pierde $31 sobre el precio del bono, o el triple de lo que había ganado por los mayores intereses.
La baja tasa de interés sobre los bonos del Tesoro de largo plazo también ha aumentado la demanda de otros activos de largo plazo que prometen mayores rendimientos, incluidas acciones, terrenos agrícolas, bonos corporativos de alto rendimiento, oro y bienes raíces. Cuando las tasas de interés aumenten, también caerán los precios de esos activos.
La Fed ha seguido su estrategia de bajas tasas de interés de largo plazo para estimular la actividad económica. En este momento, el alcance del estímulo parece muy pequeño y el riesgo de burbujas financieras es cada vez más preocupante.
EE. UU. no es el único país con tasas de interés de largo plazo reales muy bajas o negativas. Alemania, Inglaterra y Japón tienen tasas de largo plazo igualmente bajas. Y, en cada uno de esos países, es probable que las tasas de interés aumenten durante los próximos años, imponiendo pérdidas a los tenedores de bonos de largo plazo y perjudicando posiblemente la estabilidad de las instituciones financieras.
Incluso si las estrategias monetarias actuales de las principales economías avanzadas no llevan a un aumento de la inflación, es posible que, al mirar atrás, veamos este período como aquellos años en que la política oficial produjo pérdidas personales y condujo a la inestabilidad financiera general.
Las opiniones expresadas aquí son las del autor y no necesariamente las del Foro Económico Mundial. Publicado en colaboración con Project Syndicate.
Autor: Martin Feldstein, profesor de Economía en la Universidad de Harvard y presidente emérito de la Oficina Nacional de Investigaciones Económicas, presidió el Consejo de Asesores Económicos del presidente Ronald Reagan entre 1982 y 1984.
Imagen: La escultura del euro se ve iluminada en frente de la sede del Banco Central Europeo REUTERS/Kai Pfaffenbach
No te pierdas ninguna actualización sobre este tema
Crea una cuenta gratuita y accede a tu colección personalizada de contenidos con nuestras últimas publicaciones y análisis.
Licencia y republicación
Los artículos del Foro Económico Mundial pueden volver a publicarse de acuerdo con la Licencia Pública Internacional Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0, y de acuerdo con nuestras condiciones de uso.
Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no del Foro Económico Mundial.
La Agenda Semanal
Una actualización semanal de los temas más importantes de la agenda global