La narrativa sobre África está cambiando: de presentarla como un continente necesitado de ayuda a considerarla un lugar lleno de oportunidades de crecimiento y prosperidad. Muchos países africanos aspiran ahora a alcanzar la condición de economía emergente en las próximas dos décadas, algo que podrían lograr si mantienen un crecimiento de dos dígitos. Estas grandes aspiraciones exigen nuevos modelos de gobernanza para aprovechar las oportunidades y afrontar los nuevos desafíos. África también necesita identificar modelos de crecimiento de calidad que aumenten la competitividad y el empleo, al tiempo que reducen la pobreza. A la vez, la creciente base de consumidores de África está ofreciendo nuevas oportunidades para el comercio minorista.