• Todavía se desconoce el alcance total del impacto del cierre de las escuelas en el aprendizaje; sin embargo, casi el 70% de los niños de diez años de los países de ingresos bajos y medios podrían ser incapaces de leer un simple cuento.
  • Los costes del cierre de escuelas superan los riesgos de mantenerlas abiertas, escriben los autores, y las medidas de mitigación COVID-19 como la ventilación y las mascarillas pueden ayudar.
  • La consolidación del plan de estudios y el aumento de la eficiencia de la enseñanza son formas vitales de apoyar la recuperación del aprendizaje.

Nos estamos encaminando hacia la semana número 100 de interrupciones educativas en todo el mundo. En promedio, cada país ha vivido 20 semanas de cierres completos de escuelas, más otras 20 semanas de cierres parciales. Los alumnos han perdido aproximadamente 2 billones de horas –y en aumento– de enseñanza presencial desde el inicio de la pandemia del COVID-19 y los subsecuentes confinamientos.

Anticipándose al Día Internacional de la Educación el 24 de enero, UNESCO, UNICEF y el Banco Mundial patrocinaron conjuntamente el seminario virtual Misión: Recuperar la Educación – Qué se necesita para evitar perder una generación [grabación del seminario web en: árabe; inglés; francés; español]. El evento se enfocó en la importancia de mantener las escuelas abiertas y apoyar la recuperación de aprendizaje, mientras la altamente contagiosa variante Omicron se propaga por todo el mundo, aumentando la presión para que los funcionarios del sector educativo cierren las escuelas nuevamente.

El impacto de los cierres de escuelas en el aprendizaje ha sido devastador. Incluso antes del COVID-19, el mundo ya venía luchando contra una crisis de aprendizaje. Más de la mitad de los niños de diez años que viven en países de ingresos medios y bajos no podía leer y entender un texto simple. Este porcentaje podría llegar ahora al 70%, debido a los prolongados cierres de escuelas y a la falta de oportunidades de un aprendizaje a distancia efectivo. Los cierres de escuelas tendieron a ser más prolongados en los países de ingresos medios y bajos y en los países que ya mostraban resultados de aprendizaje pobres antes de la pandemia, agravando las desigualdades en el ámbito de la educación.

Fuente: Cálculos de UNICEF en base a información del Monitoreo global del cierre de escuelas de la UNESCO, el Módulo de habilidades fundamentales de aprendizaje de MICS de UNICEF y el Índice de pobreza de aprendizaje del Banco Mundial. El tamaño de las burbujas representa la población relativa entre los 10 y 14 años.

Datos reales confirman que los estudiantes han sufrido pérdidas de aprendizaje considerables durante la pandemia en países de todos los niveles de ingresos. El reciente informe del Banco Mundial, UNICEF y UNESCO Estado de la crisis educativa mundial: un camino hacia la recuperación reúne estudios sobre la pérdida de aprendizaje en 28 países. El informe muestra que los cierres de escuelas afectaron a las niñas, a los niños de entornos desfavorecidos, a aquellos que viven en áreas rurales, a niños con discapacidad y a niños de minorías étnicas más que a sus pares. Los estudiantes más jóvenes quedaron rezagados en las iniciativas de aprendizaje a distancia, así como los niños que venían atravesando crisis humanitarias graves antes de la pandemia.

Los abrumadores efectos de los cierres de escuelas van más allá del aprendizaje. Esta generación de niños podría perder un total combinado de $17 billones, en valor actual, del total de ingresos que percibirán durante toda la vida – un fuerte incremento de la pérdida de $10 billones que se estimó en 2020. 24 millones de estudiantes adicionales podrían abandonar el sistema escolar. La salud mental de los niños está deteriorándose, mientras que el riesgo de violencia, matrimonio infantil y trabajo infantil están aumentando. 10 millones de niñas adicionales están en riesgo de contraer matrimonio infantil durante la próxima década debido a los cierres de escuelas.

Estrategias para abrir las escuelas y mantenerlas abiertas

Los costos de cerrar las escuelas son mayores que los riesgos de mantenerlas abiertas. La evidencia sugiere que con estrategias existentes para minimizar la transmisión, las escuelas no son factores de transmisión en la comunidad, ni tampoco constituyen entornos de alto riesgo para el personal. Medidas de mitigación como mayor ventilación, distanciamiento físico y uso de mascarillas cuando sea necesario pueden ayudar a reducir la transmisión en las escuelas. En un próximo informe basado en una revisión de protocolos de saneamiento en escuelas de diversos países, UNESCO documenta prácticas efectivas para mantener las escuelas abiertas. Las recomendaciones incluyen:

Implementar urgentemente los protocolos de seguridad necesarios para garantizar que las escuelas permanezcan abiertas.Marcos de protección simples y ágiles y sistemas de semáforos que reflejen la transmisión.Planes claramente comunicados que se reevalúen constantemente en base a la evidencia.Agendas de recuperación de la pandemia basadas en datos y planes de recuperación de aprendizaje.Estrategias definidas para la preparación, retención, motivación y bienestar de los docentes.

Una vez que las escuelas reabran, se necesitarán acciones para que todos los niños regresen a la escuela y retomen el aprendizaje. Esto incluye identificar las barreras que impiden que los niños vuelvan a clases y encontrar formas de superarlas. Los sistemas de alerta temprana para identificar a los estudiantes en riesgo de abandonar la escuela, como el que ha desarrollado Chile, pueden ayudar a mejorar la retención de estudiantes.

Acciones concretas para promover la recuperación de aprendizaje

Frente a la pérdida de aprendizaje, es fundamental que las escuelas reabran y permanezcan abiertas con el compromiso de ofrecer una educación de calidad para todos. Es nuestro deber garantizar que esta cohorte de estudiantes reciba una educación equivalente a la que han recibido las generaciones anteriores, a pesar del tiempo perdido. Proponemos que todos los sistemas educativos adopten un programa de recuperación de aprendizaje compuesto por una mezcla de estrategias basadas en evidencia y apropiadas de acuerdo al contexto.

Las siguientes líneas de acción constituyen un menú de opciones para recuperar el aprendizaje:

Línea de acción 1: Consolidar el currículo para priorizar las habilidades y conocimientos fundamentales.Línea de acción 2: Aumentar la eficiencia de la enseñanza para lograr un mayor aprendizaje en el tiempo disponible.Línea de acción 3: Ampliar las horas dedicadas a la enseñanza durante un periodo de tiempo determinado.

Para la consolidación del currículo, las habilidades y los conocimientos más importantes que debe cubrir un plan de estudios son aquellos que son prerrequisitos para el aprendizaje posterior, incluidas las habilidades fundamentales como la lecto-escritura, la aritmética y las competencias socioemocionales básicas. Si los estudiantes tienen una comprensión deficiente de los antecedentes conceptuales, podría ponerse en peligro el aprendizaje futuro. Implementar la consolidación de un plan de estudios dependerá del contexto. En Sudáfrica, el gobierno está implementando un plan de estudios de recuperación de tres años, poniendo énfasis en los fundamentos, con el fin de compensar el tiempo de enseñanza perdido durante la pandemia. Deberían contemplarse dos principios rectores: asegurarse que en todo momento el contenido de enseñanza esté adaptado al nivel de los alumnos, y cubrir lo que necesitan saber para pasar con éxito al siguiente grado.

Existen diversas opciones de políticas para mejorar la eficiencia de la enseñanza. Primero, apoyar la capacidad de los docentes, lo que implica apoyo a nivel de enseñanza y tecnológico (con acceso a y capacitación en tecnología), y apoyar su resiliencia, monitoreando su bienestar, ofreciéndoles oportunidades de aprendizaje entre pares y fomentando la motivación intrínseca. Segundo, introducir enfoques de enseñanza nuevos o reforzados. A continuación se presentan ejemplos de enfoques que pueden aplicarse a escala y que están respaldados por evidencia sólida de costo-efectividad en diversos contextos.

Pedagogía estructurada, un conjunto coherente de materiales y guías para apoyar a los docentes a brindar una enseñanza de mejor calidad. Habitualmente, los programas incluyen desarrollo profesional docente, planes de enseñanza y libros de texto, y han resultado exitosos en Kenia. Enseñanza focalizada, un enfoque que agrupa a los estudiantes por niveles de aprendizaje. Es necesario adaptar el material de enseñanza también; durante algún tiempo es probable que los estudiantes de cuarto grado tengan que usar libros de texto de tercer grado para ponerse al día. El enfoque “Enseñanza al nivel correcto” desarrollado por la ONG Pratham ha sido rigurosamente estudiado a escala. En Uzbekistán, la enseñanza adaptada a las necesidades de los estudiantes está rompiendo la “tradición de un modelo único” y en Gujarat, las evaluaciones formativas y el análisis de datos ayudaron a adecuar los materiales de aprendizaje al nivel de los estudiantes. Tutoría en grupos pequeños, que puede ser efectiva incluso cuando las personas que brindan ese servicio no son docentes de aula. Los esquemas de tutoría están funcionando a escala en el Reino Unido y en Chile, ayudando a los estudiantes rezagados a ponerse al día. Programas de autoaprendizaje, que permiten a los estudiantes avanzar a su ritmo y que pueden brindarse en formato de papel y lápiz o a través de programas asistidos por computadora, que son a menudo adaptativos. En la India, brindar enseñanza personalizada asistida por computadora después de clases resultó en mejoras en los resultados educativos. En Afganistán, se repartieron paquetes para el autoaprendizaje, junto con tutoriales dirigidos por docentes a través de la radio, televisión, en línea, CD y memorias USB para promover la continuidad del aprendizaje entre los alumnos de educación y formación técnica y profesional (TVET por sus siglas en inglés) durante el confinamiento.

La última línea de acción consiste en ampliar el tiempo de enseñanza. Las tres maneras principales de ampliar este tiempo incluyen modificar el calendario escolar (ajustando los días de inicio/finalización de clases y acortando las vacaciones), ofreciendo cursos de verano y ampliando el día o la semana escolar para cubrir más horas. El tiempo de enseñanza adicional debería aprovecharse de manera inteligente, de ser posible junto con pedagogías que ayuden a mejorar la eficiencia de la enseñanza. A medida que los países vayan desarrollando programas de recuperación de aprendizaje, deberán alinear los cambios en los planes de estudio, la enseñanza y los materiales de aprendizaje con el fin de garantizar coherencia.

El blog fue producido como parte de la Misión: recuperar la educación 2021, a través de la cual el Banco Mundial, UNESCO y UNICEF se han centrado en tres prioridades: llevar a todos los niños de vuelta a la escuela, recuperar las pérdidas de aprendizaje y preparar y apoyar a los docentes.