• El feroz carnívoro marsupial en peligro de extinción fue perseguido por los ganaderos y en las últimas décadas sufre un tipo específico de cáncer facial

El tamaño y potencia de sus mandíbulas, junto a la ferocidad carnívora que le caracteriza, motivaron la denominación popular de esta especie: demonio de Tasmania (o diablo de Tasmania, del inglés Tasmanian devil; nombre científico, Sarcophilus harrisii).

Las últimas poblaciones silvestres de este marsupial carnívoro se encuentran en la isla de Tasmania (Australia) , y desde 2008 ocupa un lugar en el apartado de especies en peligro de extinción en la Lista Roja que elabora la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

A Tasmanian Devil sits among tall grass as a shipment of healthy and genetically diverse devils to the island state of Tasmania are prepared, at the Devil Ark sanctuary in Barrington Tops on Australia's mainland, November 17, 2015. The largest group so far of disease-free Tasmanian devils has been released in the wild, as part of plans to save the carnivorous marsupials from a cancer threatening them with extinction. Picture taken November 17.   REUTERS/Jason Reed  - GF20000065446
El demonio de Tasmania
Imagen: REUTERS/Jason Reed - GF20000065446

Los restos analizados en los últimos años indican que el demonio de Tasmania desapareció de Australia continental hace unos 3.000 años. Se desconocen las causas concretas de la extinción -previa a la llegada de los colonos europeos- pero algunos expertos apuntan que pudo estar motivada por la presión de otros depredadores de mayor tamaño como el dingo (Canis lupus dingo)

Proyecto piloto

Tres organizaciones conservacionistas lideran ahora el proyecto #DevilComeback para reintroducir la especie y fortalecer de esta forma la protección de un animal que durante décadas fue cazado sin control (por ser considerada una amenaza para la ganadería) y más recientemente sufrió una fuerte regresión debido al contagio de un tipo de cáncer facial exclusivo de esta especie (DFTD). Los expertos calculan que en la actualidad sobreviven en la naturaleza unos 25.000 ejemplares de demonios de Tasmania.

La primera fase de este proyecto piloto de reintroducción ha consistido en la liberación, el pasado fin de semana, de 26 ejemplares de esta especie en una reserva natural del Parque Nacional Cumbres Barrington (Barrington Tops, Nueva Gales del Sur, Australia; a unos 250 km al norte de Sidney).

“En los próximos dos años, está prevista la liberación en la misma zona de otros 20 ejemplares anuales y, si todo sale según lo planeado, los animales se reproducirán y crearan una población salvaje autosuficiente”, explican los responsables de Aussie Ark , la organización que lidera el proyecto junto a Global Wildlife Conservation and Wild Ark.

Beneficio para el medio natural

El proyecto de reintroducción ahora en marcha “no solo es un buen augurio para la recuperación del diablo de Tasmania, sino que, como depredadores nativos y como el marsupial carnívoro más grandes del mundo en la actualidad, el demonio de Tasmania puede ayudar a controlar los gatos salvajes y los zorros que amenazan a otras especies endémicas y en peligro de extinción en diversos puntos de Australia continental”, destaca Aussie Ark en la memoria de su proyecto.

“Como animal carroñero, ayudará también a mantener el medio natural libre de enfermedades; su regreso a la naturaleza, por lo tanto, sienta las bases para una ambiciosa visión de renaturalizar [rewild] Australia”, indican los responsables de esta organización sin ánimo de lucro de conservación de la naturaleza.

Aussie Ark lidera el mayor proyecto de protección y cría en cautividad del demonio de Tasmania, con el que se ha conseguido el nacimiento de 390 crías en los últimos años; ejemplares destinados a la reintroducción en el medio natural.

”Este es un ejemplo increíble de cómo regenerar nuestro planeta, recuperando los sistemas naturales en beneficio de toda la vida en la Tierra”, ha destacad Don Church, presidente de Global Wildlife Conservation, otra de las entidades que participa en esta iniciativa.

Los animales que han sido liberados en el parque Barrington “serán monitoreados a través de seguimiento periódico, con ayuda de collares de radio equipados con transmisores y cámaras trampa”, indican los responsables del proyecto.

Los estudios en marcha permitirán que los investigadores puedan conocer detalles de su adaptación, las zonas con mejores condiciones, su dieta y las posibilidades de reproducción; toda esta información ayudará a perfeccionar el proyecto y extenderlo a otros territorios si se considera conveniente para la especie y el conjunto del medio natural australiano.