• Un equipo de investigadores de Dinamarca ha desarrollado un "robot de hisopado" en solo cuatro semanas que podría transformar la lucha contra la COVID-19.
  • El robot recoge muestras para análisis de laboratorio y permite realizar pruebas masivas de coronavirus seguras y eficaces. Los hospitales comenzarán a usarlo a finales de junio.
  • La creación de equipos diversos y la inversión en infraestructura de investigación durante los tiempos ordinarios resultó crucial al estallar la pandemia, ya que permitió a los investigadores innovar rápidamente en una crisis mundial sin precedentes.

Un día de primavera, cuando la pandemia de la COVID-19 se extendía por toda Europa, un profesor de robótica de la Universidad del Sur de Dinamarca y un médico de un hospital local propusieron lo que parecía una idea descabellada: ¿Qué pasaría si pudieran desarrollar el primer robot de hisopado del mundo para hacer pruebas de detección de COVID-19 en los pacientes? El robot permitiría realizar pruebas a gran escala y mantendría seguro al personal médico. Pero tendrían que actuar rápido.

Cuatro semanas después, el profesor y su equipo habían terminado un prototipo y obtuvieron tres patentes. La universidad fundó además una nueva empresa para lanzar el robot al mercado en un tiempo récord con el apoyo de un consorcio de inversores privados. El funcionamiento del robot es simple: después de escanear su tarjeta de identificación, la persona que se va a someter a la prueba se acerca al robot y abre la boca. Un brazo robótico al que está sujeto un hisopo de algodón toma la muestra y la introduce en un recipiente. Luego la muestra se envía a un laboratorio para su análisis. Se prevé que los primeros robots de hisopado se utilicen en los hospitales daneses a finales de junio.

Pasar de la idea al prototipo en solo cuatro semanas requirió una innovación ágil a una velocidad sin precedentes. El equipo de investigación trabajó sin tregua y el director ejecutivo de la nueva empresa mantuvo continuas reuniones en línea con inversores. La universidad se encuentra en la ciudad de Odense, sede de un grupo de robótica reconocido mundialmente, lo que permitió al equipo recurrir a un amplio grupo de especialistas y contar con la infraestructura de investigación existente y las tecnologías de vanguardia.

Ejemplos similares de innovación impulsada por la crisis están ocurriendo en todo el mundo, no solo en los laboratorios, sino también en hogares y oficinas. Los niños han adoptado la escuela en casa y los adultos el trabajo remoto. Las marcas de moda han producido ropa médica y los constructores automovilísticos han fabricado ventiladores mecánicos para hospitales. Estas hazañas de imaginación y esfuerzo nos muestran de lo que somos capaces en tiempos difíciles, pero también nos inspiran para mejorar cuando recobremos la normalidad y nos aportan información valiosa sobre las cualidades necesarias para superarse bajo presión. Como miembro del equipo de robots de hisopado, quiero destacar cuatro lecciones que el proyecto nos enseñó sobre cómo innovar de manera rápida y eficaz con resultados que salvan vidas:

1. Unir al equipo en torno a una misión significativa

Nuestro equipo fue impulsado por una misión clara y urgente: lograr que las pruebas de coronavirus estuvieran disponibles para la mayor cantidad posible de personas. Todos sabían que esto salvaría vidas. La sensación de cumplir con una misión superior nos unió y aceleró el proceso. Los investigadores sintieron también el proyecto como una oportunidad para recompensar a la sociedad danesa por su educación gratuita en un momento en que se necesitaba su ayuda.

Aprendimos que trabajar pensando en un objetivo común y significativo puede motivar a las personas a intentar y lograr lo imposible y ayudar a abordar un problema global sin precedentes a una velocidad récord. Salvar vidas se volvió mucho más importante que las publicaciones de investigación o las ganancias económicas. Articular un propósito tan claro y convincente motiva la implicación y la participación de todo el mundo. Nuestra situación fue por supuesto excepcional, pero todos los investigadores y líderes de equipo podrían parar unos instantes y reflexionar sobre cómo su trabajo contribuye al bien común y orientar así sus proyectos hacia un objetivo significativo.

2. La confianza y las distintas habilidades son bases sólidas para afrontar las crisis

Para alcanzar nuestro objetivo lo antes posible, creamos un equipo interdisciplinario de personas de campos tan diversos como la robótica, la visión, el diseño mecánico y la aprobación de dispositivos médicos. También recurrimos a expertos en contabilidad, asistencia sanitaria y microbiología. Aprendimos la importancia de fomentar tales redes interdisciplinarias en tiempos ordinarios para estar preparados en caso de desastre. El grupo de robótica es otro ejemplo de una red alimentada con el tiempo y que fue decisiva para afrontar la crisis. Años de trabajo dedicado e inversión pública para atraer nuevas empresas e investigadores a Odense dieron sus frutos cuando el equipo sobre el terreno decidió asumir este desafío colectivamente.

Los miembros de nuestro grupo central de investigación ya se conocían, pero el consorcio de inversores no. Tuvieron que aprender a confiar los unos en los otros rápidamente, ayudados por los comentarios compartidos sobre las pruebas de evaluación personal individuales que revelaron fortalezas y debilidades. Los expertos en robótica, los médicos y los inversores contribuyeron con su experiencia a lograr el objetivo común, que a su vez fomentó un espíritu de colaboración y no de competencia. Esta gran diversidad de habilidades fue crucial a la hora de acelerar el proceso de desarrollo.

3. Estar preparado para reutilizar y reciclar

Innovar a una velocidad vertiginosa requiere correr a gran velocidad y ser creativo, pero a veces conviene verificar lo que ya está disponible. En vez de desarrollar todo el robot desde cero, buscamos componentes existentes que pudieran mezclarse con nuevos elementos para lograr una solución rápida y confiable. Por ejemplo, usamos un brazo robótico convencional para sostener el hisopo. También diseñamos un reposacabezas simple en el que los pacientes se reclinaran cómodamente. Utilizamos sistemas conocidos de control de robots y añadimos nuestro toque particular de control personalizado.

Contar con sistemas probados y emplearlos para construir algo nuevo nos aportó múltiples ventajas. Ahorramos tiempo y recursos, lo que nos permitió pensar en aspectos como la accesibilidad y la sostenibilidad, sin perder de vista el objetivo final. El prototipo inicial no era precisamente estético, pero realizaba la tarea de hisopado de manera eficaz y cuidadosa. Con esto pudimos crear una empresa que luego podría mejorar el diseño del producto. En una crisis global, la practicidad se impone a la estética.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con el brote de coronavirus?

Una nueva cepa de coronavirus, COVID-19, se está extendiendo por todo el mundo y está causando muertes y graves problemas en la economía mundial.

Para responder a esta crisis se requiere una colaboración global entre gobiernos, organizaciones internacionales y empresas, que ocupa un lugar central en la misión del Foro Económico Mundial como organización internacional para la cooperación público-privada.

El Foro Económico Mundial, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha creado la Plataforma de Acción contra el COVID. Esta plataforma tiene por objeto catalizar el apoyo del sector privado a la respuesta sanitaria pública mundial al COVID-19, y hacerlo con la magnitud y rapidez necesarias para proteger la vida de los ciudadanos y sus medios de vida, con el fin de encontrar maneras de contribuir a poner fin a esta emergencia mundial lo antes posible.

El Foro, como organización, ya ha apoyado anteriormente iniciativas para la contención de epidemias. En 2017, durante nuestra Reunión Anual, se puso en marcha la Coalición para la Innovación en Preparación para Epidemias (CEPI, por sus siglas en inglés), que reúne a expertos del ámbito gubernamental, empresarial, sanitario y académico así como de la sociedad civil, con el fin de acelerar el desarrollo de vacunas. Actualmente, la CEPI está colaborando en la carrera por obtener una vacuna contra esta cepa de coronavirus.

4. Liderar con empatía y gratitud

Logramos nuestro objetivo a tiempo, pero el proceso no fue perfecto. Necesitamos jornadas de trabajo intenso y varios cambios de diseño que sobrecargaron a los miembros del equipo. Incluso cuando se trabaja en pos de un objetivo urgente, los jefes de equipo deben tener en cuenta la necesidad de las personas de descansar y recargar energías, y asegurarse de reconocer los esfuerzos de todos. La clave es liderar con empatía, calma y gratitud y tener en cuenta que cada individuo contribuye a un logro colectivo asombroso.

Esta idea de que la suma es mayor que sus partes va más allá del equipo mismo. Algo que siempre hemos creído es que una ciudad, una sociedad y un sector pueden contribuir de manera distinta a un proyecto. La ciudad de Odense había promovido un grupo de robótica que ahora resultó ser clave para la misión; la sociedad había invertido en investigación y educación; y diferentes sectores aportaron conocimientos y materiales. A veces, el verdadero valor de un sistema individual, ya sea un grupo especializado o un sistema educativo, resulta evidente como parte de un esfuerzo colectivo.

Imagen: Our World in Data

En conclusión, tener una misión clara, un equipo diverso, la voluntad de combinar lo antiguo y lo nuevo, y un liderazgo tranquilo y reflexivo nos ayudaron a lograr lo que en principio parecía una idea extravagante. El robot de hisopado de coronavirus todavía tiene un largo viaje por delante. Actualmente estamos mejorando la interfaz del usuario y se requerirán sin duda más ajustes y modificaciones. Pero incluso tal como está, este robot permitirá realizar pruebas a un gran número de personas de manera más fácil y segura. Contamos con una herramienta adicional en esta crisis que no teníamos hace un mes. El robot también se puede utilizar para recoger muestras en otras crisis sanitarias y se puede adaptar fácilmente a diferentes necesidades y circunstancias.

Esta tragedia global nos ha brindado a muchos la oportunidad de hacer el bien y desarrollar nuevas capacidades y perspectivas. Con suerte, recuperaremos algunas de estas ideas en nuestras vidas cotidianas después de la crisis. Nuestro desafío del robot de hisopado unió a personas que no se conocían, las motivó a dar lo mejor de sí mismas en circunstancias difíciles y cambió sus expectativas de lo que podrían lograr en tan poco tiempo. Como rezaba elocuentemente un artículo en el Wall Street Journal: Aunque en la lucha contra la COVID-19 podríamos mirar hacia adelante con fatalidad, algún día miraremos hacia atrás con asombro.