• La pandemia se acelera en la última semana, con América como principal foco

La crisis del coronavirus alcanzó ayer dos nuevas cifras simbólicas. El número de contagios en todo el mundo superó los 10 millones y la enfermedad ha acabado ya con la vida de al menos medio millón de personas, lo que supone una mortalidad aproximada del 5% entre los casos registrados. Lejos de erradicar el virus, los últimos recuentos realizados por la Universidad Johns Hopkins solo hacen que confirmar la aceleración de la pandemia en los últimos días, si bien avanza a diferentes velocidades en el mundo.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con el brote de coronavirus?

Una nueva cepa de coronavirus, COVID-19, se está extendiendo por todo el mundo y está causando muertes y graves problemas en la economía mundial.

Para responder a esta crisis se requiere una colaboración global entre gobiernos, organizaciones internacionales y empresas, que ocupa un lugar central en la misión del Foro Económico Mundial como organización internacional para la cooperación público-privada.

El Foro Económico Mundial, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha creado la Plataforma de Acción contra el COVID. Esta plataforma tiene por objeto catalizar el apoyo del sector privado a la respuesta sanitaria pública mundial al COVID-19, y hacerlo con la magnitud y rapidez necesarias para proteger la vida de los ciudadanos y sus medios de vida, con el fin de encontrar maneras de contribuir a poner fin a esta emergencia mundial lo antes posible.

El Foro, como organización, ya ha apoyado anteriormente iniciativas para la contención de epidemias. En 2017, durante nuestra Reunión Anual, se puso en marcha la Coalición para la Innovación en Preparación para Epidemias (CEPI, por sus siglas en inglés), que reúne a expertos del ámbito gubernamental, empresarial, sanitario y académico así como de la sociedad civil, con el fin de acelerar el desarrollo de vacunas. Actualmente, la CEPI está colaborando en la carrera por obtener una vacuna contra esta cepa de coronavirus.

Mientras en Europa y los países asiáticos golpeados al inicio de la pandemia, como China o Corea del Sur, el temor se ciñe en los rebrotes y las futuras oleadas , el foco ahora se centra en el continente americano, donde reina el descontrol. Especialmente dura está siendo esta última semana en América Latina y el Caribe, con más de 400.000 casos nuevos. Perú, Chile y México son los más afectados después de Brasil, el segundo país del mundo con más contagios. La deficiente gestión de la crisis por parte del Gobierno de Jair Bolsonaro ha dejado hasta el momento más de 57.000 muertos, con 1,3 millones de infectados.

Con 100.000 casos registrados en la última semana, India podría alcanzar en julio el millón de contagios

La situación crítica se mantiene en Norteamérica. Estados Unidos sigue siendo, con diferencia, el país que más casos y decesos registra. Una cuarta parte de los contagios en el mundo se han producido allí, una cifra que podría ser hasta diez veces superior, según el Centro Estadounidense para la Prevención y el Control de Enfermedades (CDC). Las prisas en algunos estados para relajar las medidas de confinamiento con el fin de reactivar la economía ha provocado que el número de infectados siga en aumento en 30 de los estados. Los fallecidos superan ya los 125.000.

El baile de cifras ha sido una constante durante toda la pandemia, no solo en Estados Unidos. Los problemas para precisar los casos se agravan en países menos desarrollados, los cuales tienen mayores dificultades para realizar pruebas de detección del virus. Uno de los países donde han aumentado los tests es en India, otra vez en números preocupantes por los 100.000 casos registrados en la última semana. Con 1.300 millones de habitantes, es el cuarto país del mundo con más infectados. El pasado sábado superó la barrera de los 500.000 contagios y se acerca a los 633.000 de Rusia. Los epidemiólogos estiman que alcanzará el millón de contagios en julio. Por el momento, las autoridades solo reconocen 16.095 muertos.

En China se ha detectado un rebrote en Pekín. Los datos oficiales aseguran, asimismo, que hay cerca de 85.000 nuevos infectados, la mayor parte en Wuhan y la provincia de Hubei, donde el virus se manifestó por primera vez a finales del año pasado. Pese a ser el país más poblado del mundo y el lugar donde se originó la pandemia, China no representa ni el uno por ciento de los casos totales.

A través de su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, la Organización Mundial de la Salud ya alertó la semana pasada de una “nueva y peligrosa fase”. El pasado viernes se registró la cifra más alta de casos en un único día: 191. 700.

A la espera de una vacuna o un fármaco efectivo que es difícil que lleguen antes de final de año, los países han de contener los contagios a base de rastrear a los enfermos, localizarlos y aislarlos con la máxima celeridad posible.