• Los desafíos sistémicos y la pandemia de COVID-19 ponen en peligro los avances hacia el logro de la cobertura sanitaria universal;
  • Para recuperar el impulso hay que abordar un gran diversidad de problemas, desde la implantación de la telemedicina para mejorar el acceso en zonas remotas hasta la erradicación de la corrupción;
  • El gasto del gobierno y el apoyo del sector privado también deben aumentar.

La propagación global de la COVID-19 se produjo en un momento en el que aumentaba el impulso de la cobertura universal de salud. Inmediatamente después de la declaración de alto nivel de la ONU a fines de 2019, muchos países de ingresos bajos y medios (PIMB) habían estado trabajando para traducir las cálidas intenciones de los líderes mundiales en acciones tangibles. Con la respuesta a la COVID-19, que actualmente consume todo el oxígeno político y empuja a los sistemas ya sobrecargados más allá de sus puntos de fractura, el progreso hacia el logro de la cobertura universal de salud está estancado.

En respuesta, estos son los grandes desafíos a los que nos enfrentamos cada día y que debemos superar para conseguir la asistencia sanitaria para todos lo antes posible. Tenemos un plazo de 10 años para cumplir con los compromisos de los ODS y, a menos que abordemos estos desafíos sistémicos, no creo que la visión se vaya a hacer realidad.

1. La penetración de los servicios financieros y las redes móviles es demasiado lenta.

Aunque la tecnología digital tiene poder para transformar la salud de millones de personas, requiere conectividad móvil. Lamentablemente, la cobertura de la red en muchas zonas rurales de bajos ingresos es muy deficiente. Además, muchos residentes de estas zonas tampoco cuentan con servicios bancarios, lo que requiere una economía fuera de línea basada en efectivo. Se está produciendo algún tipo de cambio: DBS Bank se está asociando con nosotros en reach52 para apoyar nuestra expansión en comunidades desatendidas en India, un país donde las instituciones financieras están cada vez más reguladas para dedicar recursos a clientes de bajos ingresos. En mi opinión, esto es algo necesario; en ocasiones el mercado libre no funciona.

2. La disponibilidad de recursos médicos y talento humano en las zonas rurales

Hay una concentración de profesionales médicos en las ciudades, lo que deja a las zonas rurales escasas de personal. En nuestras comunidades asociadas, puede haber un solo médico para 70 000 personas. (A modo de comparación, Reino Unido tiene uno por cada 8000, y eso se llama un «sistema roto»). Se trata de un problema estructural que no se resuelve con más personal. Incluso si hoy apareciera un 50 % más de médicos, no se distribuirían perfectamente según las necesidades, sino que se concentrarían en las ciudades para alcanzar un mayor nivel de vida. La única forma de abordar esto es a través de la asistencia a distancia y la telemedicina.

3. Desinformación, mitos y creencias culturales profundamente arraigadas

Siempre pensé que si construíamos servicios de salud accesibles para las zonas rurales, sería algo que convencería fácilmente a las personas. Lamentablemente, eso era incomprensiblemente incorrecto. Si nunca has disfrutado de una asistencia sanitaria de calidad, usarla puede ser un concepto extraño. En lugar de esto, los primeros recursos suelen ser la oración y la fe, los medicamentos a base de hierbas o ver al «curandero» que suele estar en cada pueblo en lugares donde a menudo hay un médico profesional para 25-50 pueblos. Es necesario realizar un esfuerzo enorme para eliminar estas complejas normas culturales.

El creciente déficit de financiación de la UHC
El creciente déficit de financiación de la UHC
Imagen: Banco Mundial

4. Superar la corrupción y las prácticas regresivas

Por desafortunado que sea, a menudo la corrupción es nuestro primer escollo. Algunos funcionarios del gobierno nos han pedido miles de dólares como requisito previo antes de permitir que ayudemos a sus electores de bajos ingresos a acceder a una asistencia sanitaria asequible. Lamentablemente, esto quiere decir que en ocasiones nos alejamos de muchas comunidades necesitadas.

La corrupción también se produce de maneras más sistémicas. Si bien muchas compañías farmacéuticas multinacionales están cada vez más comprometidas con las iniciativas de acceso, la repercusión social de estos planes puede ser silenciada por intermediarios depredadores o incluso funcionarios gubernamentales con conflictos de intereses comerciales. Se deben adoptar medidas más enérgicas para eliminar estos comportamientos.

5. Una legislación regresiva que obstaculiza la innovación

Como en muchos otros países, en Filipinas las recetas electrónicas estaban prohibidas hasta hace poco, y solo se permitieron temporalmente en el contexto de la respuesta a la COVID-19. Todavía no se pueden efectuar diagnósticos sin una consulta física en persona. Habida cuenta de la falta de recursos humanos sanitarios en las zonas rurales, estas políticas obligan a incumplir las normas y a ignorar totalmente los reglamentos: por ejemplo, la mayoría de las farmacias de Filipinas no exigen receta.

Se debe presionar más a los gobiernos para que reconsideren la normativa y establezcan reglamentos flexibles y realistas para las comunidades de zonas remotas. La solución puede venir de manos de la tecnología, en conjunción con políticas multilaterales y de donantes que fomenten reglamentos flexibles para distintas zonas de un país que tienen problemas distintos para acceder a la salud.

6. Se emplea demasiado capital en la reconstrucción de los sistemas de salud de antes

Deben adoptarse plenamente asociaciones con empresas sociales innovadoras para llegar al 52 % de las personas que no puede acceder a unos servicios de salud asequibles. Este pensamiento no es habitual en el ámbito de la salud y los sistemas de financiación heredados no están configurados para apoyar a las empresas dirigidas por el impacto. Se destinan demasiados fondos a la reconstrucción de los sistemas de salud no integrados y dirigidos por los proveedores de antes, en lugar de reinventar los sistemas de salud del futuro. Un enfoque conjunto de la inversión y la implementación es esencial para lograr un cambio adecuado en los sistemas y asegurarles un futuro. Muchos sistemas de salud desarrollados están luchando con datos y servicios sanitarios aislados y esta tendencia se repite en los países en los que trabajamos, poniendo trampas para el futuro.

Gasto público en atención sanitaria como porcentaje del gasto total en atención sanitaria
Gasto público en atención sanitaria como porcentaje del gasto total en atención sanitaria
Imagen: Our World in Data

7. Gasto reducido del gobierno e incapacidad para recaudar suficientes ingresos fiscales

Independientemente del descuento del sector privado, de una buena estrategia de prevención o de cualquier aumento de la eficiencia en la prestación de servicios, la financiación pública es, tristemente, inadecuada. Esta cuestión debe reconocerse y abordarse. A medida que las necesidades de asistencia sanitaria se vuelven más complejas en los PIMB, se necesitará una mayor cantidad de dinero.

Un gran problema en este sentido es la imposibilidad de recaudar impuestos. En mi opinión, esta cuestión es algo que los países de altos ingresos deberían incorporar a su estrategia de desarrollo y ayuda. Obtener más efectivo en el banco para apoyar a las personas con cobertura médica universal es esencial. No me puedo creer que me acabe de poner del lado de Hacienda, pero se trata de un mal necesario. ¡Lo siento, amigos!

8. Equilibrar el fin frente al beneficio

Por todo el gran trabajo sobre sostenibilidad, las medidas ambientales, sociales y gubernamentales, el impacto y la responsabilidad social corporativa, muchas organizaciones luchan por cumplir con el fin con el que comulgan. Sin embargo, es difícil cuando las bonificaciones y los objetivos suelen estar vinculados a los beneficios y el crecimiento. Esto refuerza el enfoque en los residentes de altos ingresos, centralizando inevitablemente los esfuerzos en las ciudades. Los objetivos de impacto deben ser dirigidos a nivel de junta, promoviendo un énfasis organizativo en algo más que el resultado final. Creo que este cambio está empezando a tomar forma, lo que implica que las empresas que solo reciben y no devuelven nada no serán competitivas en el futuro.

9. No es solo un problema del sector sanitario

A menudo se habla del «sector privado» de la salud en las conferencias de salud pública a las que asisto, pero el término generalmente se usa de manera demasiado restringida. Cuando viajo a distintos PIMB, es asombrosa la prevalencia de la comida basura occidental y los entornos de vida tóxicos. La influencia del sector privado sobre los determinantes sociales de la salud, incluido el clima y el medio ambiente, debe someterse a un mayor escrutinio. Debemos aceptar que la forma en que estamos viviendo nuestras vidas y el desarrollo de nuestras sociedades y economías a la larga plantea retos para la sostenibilidad de los sistemas sanitarios y seguirá generando costes cada vez mayores.

Ante dichos retos, podríamos caer en la desesperación, pero yo sigo siendo optimista e intentando generar cambios, uno de los valores fundamentales de reach52. Sin embargo, para lograr el máximo progreso, debemos ser abiertos y directos acerca de los obstáculos sistémicos de origen a los que nos enfrentamos y después iniciar un enfoque multisectorial para eliminar los elementos de bloqueo. La pandemia de COVID-19 ha hecho que esto sea más urgente que nunca.