La Comisión Europea ha presentado este miércoles sus recomendaciones para impulsar el turismo a nivel europeo tras la crisis por coronavirus, manteniendo las precauciones sanitarias necesarias.

En concreto, el organismo propone la reapertura de las fronteras internas de la Unión Europea (UE), con una desescalada en tres fases y corredores seguros entre países con situaciones similares en cuanto a contención de la pandemia.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con el brote de coronavirus?

Una nueva cepa de coronavirus, COVID-19, se está extendiendo por todo el mundo y está causando muertes y graves problemas en la economía mundial.

Para responder a esta crisis se requiere una colaboración global entre gobiernos, organizaciones internacionales y empresas, que ocupa un lugar central en la misión del Foro Económico Mundial como organización internacional para la cooperación público-privada.

El Foro Económico Mundial, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha creado la Plataforma de Acción contra el COVID. Esta plataforma tiene por objeto catalizar el apoyo del sector privado a la respuesta sanitaria pública mundial al COVID-19, y hacerlo con la magnitud y rapidez necesarias para proteger la vida de los ciudadanos y sus medios de vida, con el fin de encontrar maneras de contribuir a poner fin a esta emergencia mundial lo antes posible.

El Foro, como organización, ya ha apoyado anteriormente iniciativas para la contención de epidemias. En 2017, durante nuestra Reunión Anual, se puso en marcha la Coalición para la Innovación en Preparación para Epidemias (CEPI, por sus siglas en inglés), que reúne a expertos del ámbito gubernamental, empresarial, sanitario y académico así como de la sociedad civil, con el fin de acelerar el desarrollo de vacunas. Actualmente, la CEPI está colaborando en la carrera por obtener una vacuna contra esta cepa de coronavirus.

El objetivo de la Comisión es que ese proceso, de cara a la temporada alta de verano en la UE, donde la industria del turismo representa en torno al 10 % del PIB, se haga «de forma coordinada, concertada y no discriminatoria» y atendiendo a criterios de «proporcionalidad».

El fin de esta propuesta es «ofrecer a las personas la posibilidad de obtener el descanso, la relajación y el aire fresco que necesitan» y ayudar al sector turístico a superar la crisis, «apoyando a empresas y asegurando que Europa siga siendo el destino número uno para los visitantes».

Desescalada turística europea en tres fases

El organismo propone una estrategia general en tres fases, que parta de la relajación en las zonas donde los niveles del virus son más bajos y «equiparables» y capaces de ofrecer «información en tiempo real» de su situación epidemiológica.

Las «restricciones generales» a la libre circulación «deberían reemplazarse por medidas más específicas», según Bruselas.

Asimismo, la Comisión subraya que esos cortafuegos, en cualquier caso, deberían ser flexibles e incluir «la posibilidad de reintroducir ciertas medidas si la situación epidemiológica lo requiere». Así pues, recomiendan que «cuando tomen decisiones, lo hagan en función de unos criterios específicos, por ejemplo, la capacidad sanitaria», de forma que los países sean capaces de asumir nuevos casos.

El organismo europeo solicita también que esos criterios se actualicen a través de la «vigilancia y el seguimiento» y de la evolución de la situación en cada país y la «capacidad de rastreo» de los contagios, aunque sugiere que las aplicaciones informáticas de rastreo sean «voluntarias» y no obligatorias, al tiempo que destaca la importancia de la coordinación entre éstas.

Movilidad restringida, movimiento entre países en similar situación y normalidad en el espacio Schengen

En la primera fase, la movilidad estaría restringida en los niveles actuales. En este sentido, Bruselas confía en la información que aporten los Estados miembros sobre su propia realidad, pese a que cada país utiliza su propia metodología para medir el impacto de la pandemia.

El siguiente paso sería que los países que se encuentran en la misma fase puedan viajar entre ellos, de manera que el transporte desempeñe un papel fundamental. Por ejemplo, en el caso de que España y Alemania se encontrasen en similar situación, la manera de poder conectar sería a través del avión, para así evitar pasar por países que no estuvieran alineados entre sí.

La última fase supondría restaurar la normalidad del espacio Schengen, cuyas fronteras fueron cerradas hace unas semanas con el objetivo de frenar el contagio del coronavirus.