¿Cuántos de nosotros estamos experimentando estos días un cóctel de confusión, ansiedad y estrés? ¿Cuántos incluso sentimos sorprendentes momentos de respiro y de aprecio por lo que tenemos, por lo que somos?

En una encuesta publicada el 2 de Abril por la Kaiser Family Foundation, el 45% de los estadounidenses dice que la crisis está perjudicando su salud mental – más aún, el 19% dice sentir un “gran impacto” negativo. Y es bastante posible que esta situación sea peor en países como España o Italia, dado el mayor impacto del virus y las estrictas políticas de aislamiento.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con el brote de coronavirus?

Una nueva cepa de coronavirus, COVID-19, se está extendiendo por todo el mundo y está causando muertes y graves problemas en la economía mundial.

Para responder a esta crisis se requiere una colaboración global entre gobiernos, organizaciones internacionales y empresas, que ocupa un lugar central en la misión del Foro Económico Mundial como organización internacional para la cooperación público-privada.

El Foro Económico Mundial, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha creado la Plataforma de Acción contra el COVID. Esta plataforma tiene por objeto catalizar el apoyo del sector privado a la respuesta sanitaria pública mundial al COVID-19, y hacerlo con la magnitud y rapidez necesarias para proteger la vida de los ciudadanos y sus medios de vida, con el fin de encontrar maneras de contribuir a poner fin a esta emergencia mundial lo antes posible.

El Foro, como organización, ya ha apoyado anteriormente iniciativas para la contención de epidemias. En 2017, durante nuestra Reunión Anual, se puso en marcha la Coalición para la Innovación en Preparación para Epidemias (CEPI, por sus siglas en inglés), que reúne a expertos del ámbito gubernamental, empresarial, sanitario y académico así como de la sociedad civil, con el fin de acelerar el desarrollo de vacunas. Actualmente, la CEPI está colaborando en la carrera por obtener una vacuna contra esta cepa de coronavirus.

Tanto los medios de comunicación como las redes sociales están llenos de imperativos urgentes y a menudo difíciles de adoptar para cambiar nuestras rutinas y mantener una vigilancia constante:

  • no se toque la cara, lávese bien las manos múltiples veces – pero sin ser obsesivo, por favor;
  • al toser o estornudar cúbrase con el codo – pero, no, usted no necesita una mascarilla;
  • mantenga distancia con todas las demás personas, bueno, salvo en el autobús;
  • Esto es muy serio y el virus puede ser letal, pero por favor, no se alarme en exceso, mantenga la calma.

Estamos presenciando cómo la rápida sucesión de historias resaltando números y escenarios negativos puede alimentar miedo e incluso pánico, erosionando uno de nuestros recursos más esenciales para capear la tormenta Covid-19: nuestra salud mental.

Y esto viene de lejos. Incluso antes del brote de virus, la depresión y la ansiedad eran características definitorias de nuestros tiempos. El aislamiento y la incertidumbre no van a ayudarnos a lidiar con las nuevas realidades de una vida “virtual” - trabajo virtual (si lo hay), escuelas virtuales, y el cuidado de la familia a distancia – teniendo en cuenta que todo ello habrá que realizarlo bajo grandes dosis de presión e incertidumbre

La oportunidad por delante: Crear un presente y un futuro más saludables

Los aquí firmantes –una científica enfocada en neurotecnología ética y un analista de mercados experto en aplicaciones de la neurociencias-- pasamos nuestros días trabajando con científicos e innovadores de todo el mundo diseñando estudios y creando herramientas y empresas para contribuir a la salud y al bienestar.

Como dice la Organización Mundial de la Salud, "La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social y no simplemente la ausencia de enfermedad o dolencia".

¿Cómo podemos entonces potenciar nuestra salud mental en esta era del Covid-19 para, primero, minimizar el impacto del virus y del aislamiento en nuestras vidas y, segundo, para desarrollar una vida más saludable, resistente y plena en el futuro? Lo que está claro es que, en un entorno incierto, tendremos que trabajar duro para regular el estrés, sabiendo que esto afecta enormemente a nuestra salud y bienestar general.

Considere por favor estos datos.

Cinco datos clave sobre el estrés, el cerebro y la salud física y mental

Prácticamente no hay enfermedad, dolencia o lesión cuyos síntomas no se vean afectados (para mejor o para peor) por nuestra salud cerebral y mental.

¿Por qué?

1. Nuestros cerebros y mentes están profundamente conectados con nuestro sistema inmunológico. El sistema inmunológico es el principal mediador entre nuestro cuerpo y agentes ambientales tales como microbios, productos químicos, y el famoso COVID-19 – y está íntimamente ligado a nuestro estado de ánimo, que a su vez tiene una importante función reguladora y protectora contra un gran número de enfermedades.

2. Sentir estrés es algo normal, puede ser saludable y necesario para estimular comportamientos idóneos, (piense en una cebra que intenta escapar de un león que se acerca rápidamente), pero no lo es el sentir demasiado estrés de forma continuada. Niveles altos y no regulados de estrés tienen consecuencias negativas para la inmunidad y el sistema vascular, pudiendo llevar a desequilibrios de azúcar en la sangre, presión arterial alta y deterioro de inmunidad y respuestas inflamatorias – justo lo contrario de lo que necesitamos para combatir el impacto potencial del virus.

3. El ejercicio físico es clave para regular ese estrés y para mejorar tanto la salud física com la mental. El ejercicio físico regular contribuye a mejoras en la conectividad neuronal y a disminuciones del estrés oxidativo (que daña células y tejido) .

4. Técnicas simples de atención plena y relajación pueden mejorar el estado de ánimo y la calidad del sueño mediante la autorregulación del sistema nervioso autónomo (la respuesta de "lucha o huida") y contribuir al manejo de la ansiedad y la preocupación .

5. Invertir en la salud mental paga dividendos duraderos. Múltiples estudios demuestran que la salud física y mental futura está relacionada con inversiones previas en estos factores. Con lo cual, cuanto antes mejor ... pero nunca es demasiado tarde.

Tres hábitos de vida e higiene mental para derrotar al Covid-19 y crear un futuro más saludable

Bien, hemos visto por qué tenemos enfrente un gran desafío, y también una gran oportunidad.

En resumen, ¿Qué podemos hacer?

1. Priorizar y disfrutar día a día toda acción positiva, sin importar cuán pequeña sea. Sintiendo el calor del sol mientras caminamos por un balcón o terraza o a lado de una ventana, para obtener una dosis diaria de ejercicio físico, la relajación y la vitamina D que necesitamos. Llamando a ese pariente o amigo con el que no hemos hablado en mucho tiempo. Practicando técnicas para centrarnos plenamente en cada momento, escuchando y apoyando a los que nos rodean y a nosotros mismos. Aprendiendo a ser más flexibles, a apreciar lo que podemos hacer y aceptar lo que no.

2. Explorar la creciente “caja de herramientas” para la salud cerebral y mental. La crisis está proporcionando atención masiva a un sinnúmero de recursos disponibles por Internet. Podemos descubrir e incorporar a nuestra vida herramientas para el cuidado personal, la educación a distancia, telemedicina, conexiones sociales, el manejo del estrés, y más allá. No hay momento como el presente para revisar nuestro sabio (o no tan sabio) uso de la tecnología en general y de la tecnología de salud mental en particular.

El Consejo Mundial para el Futuro de la Tecnología y la Salud Mental del Foro Económico Mundial (FEM), al cual ambos firmantes pertenecemos, hace pocos meses hizo un llamamiento a la acción para potenciar la salud y el buen funcionamiento de 8 mil millones de mentes (la población mundial estimada para el año 2023) a través del desarrollo ético y la adopción apropiada de una amplia gama de tecnologías emergentes. Buenas noticias: en respuesta a la crisis muchas empresas están ofreciendo programas de forma gratuita para informar y potenciar mejores hábitos de sueño, ejercicio y autocuidado.

3. Apoyar a los que nos rodean. Ya estamos viendo grandes ejemplos de acercamiento y colaboración. Pero no es un tema de héroes y heroínas. Todos podemos mostrar solidaridad con nuestras familias, vecinos, compañeros, amigos --e incrementar de paso nuestra automotivación para mantener nuestra salud a tope. Un estudio reciente en EE. UU, por ejemplo, demuestra que los mensajes de salud pública más efectivos para frenar la propagación de Covid-19 son aquellos que se centran en consideraciones de solidaridad y responsabilidad con la familia, amigos y conciudadanos y no tan solo con la salud individual.

En conclusión, estamos viviendo un momento en el cual muchos hábitos antiguos están quedando relegados ante nuevas prioridades. Y tenemos la necesidad, y la oportunidad, de fomentar mejores prácticas tanto de higiene física como mental. Luchemos todos, a nivel individual y colectivo, no por volver al pasado, sino por crear un mejor presente y futuro.

Lista de recursos en castellano:

Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC): Maneje la ansiedad y el estrés ante el COVID-19

Lista de recursos en inglés:

Reports:

National Alliance on Mental Illness (NAMI): COVID-19 Resource and Information Guide

American Psychological Association (APA): A growing wave of online therapy

Apps:

Kaiser Permanente: 14 meditation & relaxation apps reviewed


Anxiety and Depression Association of America (ADAA): 18 Reviewed Mental Health Apps
Psyberguide: Website for evaluating mental health apps