Es un hecho que nuestras vidas cambiarán drásticamente una vez pase la crisis del Covid-19. Aún no sabemos cómo, pero se ha visto evidenciada la necesidad de acelerar la transformación digital, en todos los ámbitos de nuestras vidas y también a nivel de nuestros Estados. El coronavirus ha puesto a prueba la capacidad digital de nuestras sociedades, economías y gobiernos y la crisis que atravesamos es una auditoria global de nuestra resiliencia digital.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con el brote de coronavirus?

Una nueva cepa de coronavirus, COVID-19, se está extendiendo por todo el mundo y está causando muertes y graves problemas en la economía mundial.

Para responder a esta crisis se requiere una colaboración global entre gobiernos, organizaciones internacionales y empresas, que ocupa un lugar central en la misión del Foro Económico Mundial como organización internacional para la cooperación público-privada.

El Foro Económico Mundial, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha creado la Plataforma de Acción contra el COVID. Esta plataforma tiene por objeto catalizar el apoyo del sector privado a la respuesta sanitaria pública mundial al COVID-19, y hacerlo con la magnitud y rapidez necesarias para proteger la vida de los ciudadanos y sus medios de vida, con el fin de encontrar maneras de contribuir a poner fin a esta emergencia mundial lo antes posible.

El Foro, como organización, ya ha apoyado anteriormente iniciativas para la contención de epidemias. En 2017, durante nuestra Reunión Anual, se puso en marcha la Coalición para la Innovación en Preparación para Epidemias (CEPI, por sus siglas en inglés), que reúne a expertos del ámbito gubernamental, empresarial, sanitario y académico así como de la sociedad civil, con el fin de acelerar el desarrollo de vacunas. Actualmente, la CEPI está colaborando en la carrera por obtener una vacuna contra esta cepa de coronavirus.

Nunca ha sido tan urgente acelerar la transformación digital. Ya no se puede eludir la importancia de contar con servicios públicos digitales, trámites en línea, infraestructura de conectividad, y personal preparado para el teletrabajo y con las habilidades necesarias para el mundo digital. En estas últimas semanas hemos visto como los gobiernos, nacionales y locales, se han volcado a desarrollar apps, bots y tantas otras respuestas tecnológicas para para ofrecer soluciones innovadoras para combatir la pandemia y mitigar los efectos de la emergencia.

En lo inmediato, hay que apalancar soluciones digitales para transparentar la compras requeridas para los programas de emergencia que se estan diseñando. La materialización de riesgos de corrupción puede aumentar la letalidad de la pandemia, por lo que la gestión de la crisis requiere mayor transparencia, especialmente en compras y contrataciones que se realizan por este motivo . Existen ejemplos en que las innovaciones digitales, combinadas con datos abiertos, no sólo ayudan a mantener la integridad en el proceso de atención de la crisis sino que lo hacen más eficiente.

Por ejemplo, en Colombia, la agencia de contratación pública, Colombia Compra Eficiente (CCE), lidera innovaciones digitales para responder a regulaciones extraordinarias de contratación pública debido a la emergencia. A través del Sistema Electrónico de Contratación es posible registrarse para ser elegible a contrataciones vía electrónica y para la suscripción de acuerdos marco de precios para la emergencia. La CCE desarrollará audiencias públicas de licitaciones y las adjudicaciones serán por medios digitales. Mientras dure esta situación, las entidades públicas podrán adquirir los bienes a través de la tienda virtual y, en caso de incumplimiento, las sanciones serán impuestas vía electrónica.

Asimismo, Paraguay, a través de la Ley de 6524 de 2020 de declaratoria de emergencia, puso a disposición de las entidades estatales, a través de Ministerio de Tecnologías de Información y Comunicación, un portal para acceder a la información relevante en formato de datos abiertos, sobre los gastos de emergencia. Esto facilita el trabajo colaborativo entre entes de control, ejecutores del gasto y sociedad civil. En Ucrania el sistema digital de compra pública Dozorro monitorea las adquisiciones médicas y gastos de emergencia, haciendo posible rastrear las diferencias de precios para las pruebas del Covid-19 y verificar el precio de suministros para los hospitales. En el Reino Unido, dado que la demanda de respiradores de cuidados intensivos estaba desbordando el suministro regular, se abrió la convocatoria a otro tipo de industrias -como la automotriz- para que desarrollen innovaciones tecnológicas dirigidas a atender la emergencia. Este proceso se facilitó gracias al sistema de compras públicas en línea.

La crisis está acelerando la transformación digital de los servicios públicos. En tiempos de coronavirus la administración pública se está viendo forzada a interactuar con los ciudadanos completamente por medios digitales, y con mucha innovación. Panamá desarrolló la plataforma ROSA (Respuesta Operativa de Salud Automática), un asistente virtual que se contacta vía WhatsApp y que orienta a las personas usando algoritmos de inteligencia artificial para determinar las características del paciente. En función de ellas, lo escala a un consultorio virtual donde es evaluado por médicos, que pueden enviar una ambulancia para observación física y atención domiciliaria, o remitirlo a un centro hospitalario. Colombia desarrolló CoronApp una aplicación para reportar síntomas, permitiendo una detección rápida de casos; y ofrece información centralizada sobre las medidas del gobierno, recomendaciones de prevención, ubicación de servicios de salud y los canales de atención. La implementación de los programas de emergencia, como los subsidios a los más vulnerables, requerirá sistemas de pagos digitales efectivos.

Las start-ups digitales también se suman a los esfuerzos con soluciones novedosas. Es necesario reconocer que ningún gobierno, aún menos municipal, puede atender por si mismo la totalidad de las necesidades a corto plazo y responder a la emergencia sanitaria, ni a las consecuencias de mediano y largo plazo que resultarán. Para gestionar información en tiempo real, la aplicación City Listener de OS City en América Latina permite conocer las necesidades de los ciudadanos, georeferenciar violaciones a la cuarentena y conocer el estatus de abastecimiento de diversos materiales en los centros de salud.

Para mejorar la trazabilidad del contagio, la aplicación TraceTogether de Govtech Singapur usa tecnología de encriptación y el Bluetooth de los celulares para detectar los encuentros que un ciudadano tiene con otros. La información queda registrada por 21 días, ligado a la posible duración del virus. Para dar seguimiento a los pacientes contagiados, Taiwan creó una 'barrera digital' usando grandes cantidades de datos y tecnología móvil para monitorear la localización de los infectados y enviar mensajes de alerta cuando están fuera de un radio determinado y que puedan poner en riesgo a otros.

La crisis azota en particular las ciudades y todos nos preguntamos cómo sera la vida despues del confinamiento. Lo que no tiene duda es que los datos cobraran una importancia mayor. Como bien los señala Pablo Linde, “el caos en los datos complica la lucha contra el virus.” En América Latina, la región más urbanizada del planeta, el desafío es monumental, sobre todo dada la baja calidad de la infraestructura urbana, la alta densidad, y la informalidad social.

Quienes lograron un control de la expansión del virus, como Corea del Sur, Taiwán, Singapur y Hong Kong, adoptaron estrategias agresivas de monitoreo de datos personales. En contextos de baja capacidad de testeo masivo, alternativas creativas para la identificación de casos han surgido. En Brasil, la plataforma colaborativa Colab lanzó, en asociación con la startup de inteligencia de datos EpiTrack, una campaña de crowdsourcing para mapear individuos con síntomas de coronavirus en las ciudades. Los datos son accesibles a los gestores y permiten una aproximación a grupos y áreas de riesgos cuando hay escasez de testeos. La ciudad post-Covid-19 tendrá que buscar el delicado equilibrio entre la necesidad de monitoreo y de control, facilitado por la tecnología, y las garantías civiles de sus ciudadanos.

No cabe duda que esta crisis debe servir para repensar la reforma del Estado para restaurar su capacidad, reforzar su agilidad, y acelerar su transformacion digital, apalancados por las nuevas tecnologias y la inteligencia de los datos.