Austria se adentra mañana en territorio ignoto. Pionero en medidas drásticas contra la propagación del coronavirus en su territorio –cerró fronteras a extranjeros el 10 de marzo y decretó el confinamiento de la población el 16 del mismo mes–, el país centroeuropeo dará mañana un salto adelante trufado de incógnitas.

Tras estas cuatro semanas con sólo tiendas de alimentación, droguerías y farmacias abiertas, y terminada la Pascua, este martes reabrirán los pequeños comercios de menos de 400 metros cuadrados, y los de jardinería y bricolaje. Los requisitos son estrictos: sólo un cliente por cada 20 metros cuadrados, medidas adicionales de desinfección, y obligatoriedad para todos de llevar mascarilla en el interior. Desde el lunes de la semana pasada, la mascarilla es obligatoria para entrar a comprar a supermercados y tiendas de alimentación, y para utilizar el transporte público.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con el brote de coronavirus?

Una nueva cepa de coronavirus, COVID-19, se está extendiendo por todo el mundo y está causando muertes y graves problemas en la economía mundial.

Para responder a esta crisis se requiere una colaboración global entre gobiernos, organizaciones internacionales y empresas, que ocupa un lugar central en la misión del Foro Económico Mundial como organización internacional para la cooperación público-privada.

El Foro Económico Mundial, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha creado la Plataforma de Acción contra el COVID. Esta plataforma tiene por objeto catalizar el apoyo del sector privado a la respuesta sanitaria pública mundial al COVID-19, y hacerlo con la magnitud y rapidez necesarias para proteger la vida de los ciudadanos y sus medios de vida, con el fin de encontrar maneras de contribuir a poner fin a esta emergencia mundial lo antes posible.

El Foro, como organización, ya ha apoyado anteriormente iniciativas para la contención de epidemias. En 2017, durante nuestra Reunión Anual, se puso en marcha la Coalición para la Innovación en Preparación para Epidemias (CEPI, por sus siglas en inglés), que reúne a expertos del ámbito gubernamental, empresarial, sanitario y académico así como de la sociedad civil, con el fin de acelerar el desarrollo de vacunas. Actualmente, la CEPI está colaborando en la carrera por obtener una vacuna contra esta cepa de coronavirus.

Austria es el primer país de la Unión Europea que esboza en público un calendario de levantamiento de las restricciones. La cauta hoja de ruta de salida del confinamiento que el canciller austriaco, el conservador Sebastian Kurz, anunció el pasado lunes 6 prevé una reapertura escalonada. Tras las pequeñas tiendas de productos no esenciales que levantarán la persiana mañana, si todo va bien, los comercios más grandes reabrirán a partir del 1 de mayo; y si la situación continúa evolucionando favorablemente, a mediados o finales de mayo reemprenderán su actividad los restaurantes, hoteles, salones de belleza y tintorerías, siempre con medidas especiales. “La decisión sobre si esto será posible se tomará a finales de abril”, aclaró Kurz en la rueda de prensa el pasado lunes en Viena, a la que llegó con mascarilla. Se la quitó para hablar desde el atril, parapetado tras una pantalla.

El Gobierno de coalición de conservadores y verdes tomó la decisión de iniciar una cierta reapertura al constatar la tasa de disminución de nuevos contagios. El cerrojazo al país contribuyó a reducir esa tasa al 1,6%, aseguró el ministro de Sanidad, el ecologista Rudi Anschober. “Reaccionamos más rápido y más drásticamente que en otros países, así pudimos evitar lo peor; esta reacción rápida y restrictiva nos da ahora la posibilidad de salir de esta crisis más rápidamente”, dijo el pasado lunes muy ufano el canciller Kurz, si bien alertó de que las autoridades “echarán el freno en cualquier momento” si la epidemia se reactiva, informa Reuters.

Control de los contagios

Si todo va bien, abrirán comercios grandes a inicios de mayo, y luego hoteles y restaurantes

Según el Ministerio de Sanidad, había ayer 13.945 casos confirmados de coronavirus, y 350 muertes; y se habían realizado 144.877 tests. Los primeros contagios en este país de 8,8 millones de habitantes se detectaron a inicios de marzo, y el cierre de fronteras se decretó el día 10, cuando había sólo unos 200 infectados confirmados. Sebastian Kurz explicaría más tarde que en aquel momento, aparte de la dramática situación en la vecina Italia, le abrió los ojos al peligro una conversación telefónica con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

“Sería erróneo creer que el virus está derrotado”, escribió Kurz en una carta a los austriacos este fin de semana, en la que les advirtió que el coronavirus “estará entre nosotros algunos meses más”. Su figura se ha agrandado en la gestión de esta emergencia sanitaria; según los últimos sondeos, Kurz cuenta con el respaldo del 74% de la población.

En la fase que empieza mañana, los austriacos deberán todavía salir de casa sólo si es estrictamente necesario, y quienes teletrabajan deberán seguir haciéndolo hasta al menos finales de abril. Se mantiene el permiso de salir a pasear y hacer deporte, si es en solitario o con personas que residen en el mismo hogar. Las escuelas seguirán cerradas hasta mediados de mayo al menos.

Desde hace una semana

El uso de mascarilla es obligatorio al hacer la compra y al utilizar el transporte público

Y seguirá siendo obligatorio mantener la distancia social y llevar mascarilla en supermercados y transporte público. No tienen que ser mascarillas sanitarias o quirúrgicas; se acepta llevar tapadas boca y nariz con un chal o un pañuelo. La policía impone multas de 25 euros a quien no lleve mascarilla o pañuelo en lugares donde es obligatorio. Los establecimientos deben proporcionar mascarillas a los clientes, pero en algunos se acabaron, o se cobraban a un precio módico, cosa esta no prevista. La cadena de supermercados Spar disponía a inicios de abril de 4 millones de mascarillas sencillas para repartir, y ha encargado 32 millones más para afrontar la situación. Aún no está claro quién asumirá estos costes. Según la asociación del comercio austriaca, el coste en el mercado internacional es de un euro por mascarilla.