En general, el consumo de alimentos cárnicos trae consigo un uso mucho mayor de agua que el de los vegetales. Por ejemplo, la producción de un kilogramo de carne bovina implica de media la utilización de 15.415 litros, según datos del estudio 'The water footprint of farm animals and animal products', realizado por Mekonnen y Hoekstra y recogido por la plataforma Water Footprint Network. Este es el tipo de alimento cárnico menos sostenible en término de uso de esta sustancia líquida. A la carne de vaca y de toro le siguen con mucha distancia la de oveja y cabra, con 8.763 litros por kg.

En el otro extremo de la clasificación de productos según su consumo de agua se encuentran las verduras, en las que son necesarios 322 litros de agua por cada 1000 gramos.