La jornada laboral de 40 horas lleva instaurada en la mayoría de países más de un siglo. Y en un momento donde la Inteligencia Artificial o la robotización son una amenaza clara en el horizonte muchos abogan por una disminución de las horas semanales de jornada y un mayor reparto del trabajo. Por eso la duración de la jornada laboral está en cuestión, pero ¿cuántas horas puede reducirse?

La primera Ministra de Finlandia ya dejó caer que una jornada de 6 horas y cuatro días a la semana podría ser una solución. Más todavía si se aplica sin reducción de salario. No es una medida que su Gobierno tenga en cartera para empezar a aplicar, pero la cuestión es que diferentes experiencias mejoran la productividad de los trabajadores. Por lo menos en una primera fase, ya que pasado el tiempo el efecto anímico de trabajar menos se va diluyendo.

Porque muchos trabajadores no estarían de acuerdo si vieran mermado sus ingresos. Además en estos casos se podría dar el caso de trabajar en dos lugares, puesto que un empleo no basta para satisfacer sus necesidades vitales. El efecto sería el contrario al que se desea conseguir. En lugar de trabajar menos, acabamos dedicando más horas al trabajo.

Pero la realidad es que esta alternativa puede ser buena para economías que tienen en la industria sus puntos fuertes. En las economías basadas en servicios es muy complicado poner en marcha una reducción de este tipo. Si a esto le sumamos que en muchos casos se establecen jornadas que exceden las 40 horas o unos horarios con turno partidos extensos que hacen muy complicada la conciliación o la puesta en marcha de este tipo de soluciones.

En todo caso en un mercado laboral donde el modelo que parece triunfar es el del autónomo, este tipo de medidas tampoco es que sea la solución universal. En este caso sería casi imposible de implementar.

Son las empresas las que se muestran más reacias a aplicar este tipo de medidas. Serían también las más beneficiadas de empleados con más dinero en sus bolsillos y más tiempo libre, que demandarían más actividades, más servicios y supondrían una reactivación económica. No todos los empresarios piensan como Herry Ford, y subir salarios trabajando menos horas no aparece en la hoja de ruta de ninguna organización que los represente.