• Los macrodatos están transformando las economías y las sociedades
  • La gobernanza anticuada está frenando las buenas perspectivas generadas por las nuevas tecnologías
  • Las ciudades y los países que miran al futuro priorizan la innovación

La Cuarta Revolución Industrial está cambiando varias estructuras sociales. En Japón, los resultados de estos cambios sociales suelen recibir el nombre de Sociedad 5.0. Hemos pasado de ser una sociedad cazadora y recolectora (Sociedad 1.0) a una sociedad agrícola (Sociedad 2.0), una sociedad industrial (Sociedad 3.0) y una sociedad de la información (Sociedad 4.0), y ahora estamos en los albores de una nueva sociedad centrada en el ser humano. Nuevos sistemas unirán el mundo cibernético con el mundo físico de maneras sofisticadas, para impulsar el desarrollo económico al tiempo que resuelven problemas sociales.

La Sociedad 5.0 funciona recopilando el ingente volumen de información que se utiliza en el mundo físico para transferirlo al cibermundo utilizando tecnologías como sensores. Estos macrodatos se analizan después en el ciberespacio y los resultados se aplican de distintas maneras a nuestras actividades en el mundo físico.

Las nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial, tienen aquí un impacto increíble. Los robots, los coches sin conductor y otras tecnologías autónomas permite superar problemas como el descenso de la natalidad y el envejecimiento de la población, la despoblación de las zonas rurales y la desigualdad en la distribución de la riqueza. Es de esperar que estas innovaciones derriben los muros que han existido entre las personas y construyan una sociedad en la que la gente pueda tener esperanza, en la que personas de todas las generaciones se respeten mutuamente, en la que todo el mundo pueda vivir de manera confortable y prosperar.

Baches en el camino al futuro

Sin embargo, hay importantes obstáculos que es necesario superar primero. Existe una gran brecha entre las distintas cosas que los avances tecnológicos pueden conseguir en teoría y la aplicación de dichas tecnologías en nuestras sociedades en la práctica. Es la brecha entre la invención de la tecnología y la innovación tecnológica. Se sabe que Thomas Edison, conocido como el Rey de la Invención, creó 1 300 invenciones e innovaciones tecnológicas. También creó 14 empresas con ayuda de inversores. Algunas de esas empresas eléctricas y mecánicas siguen siendo corporaciones globales hoy en día.

Por desgracia, a medida que la sociedad ha ido madurando hasta su forma actual, se han establecido varias normas y sistemas que ahora hacen difícil tomar una invención o innovación tecnológica y conectarla a sistemas sociales de forma inmediata. Un ejemplo de esto es la tecnología de cadena de bloques y registro distribuido, que puede dar lugar a tremendos cambios en los sistemas financieros, pero su progreso se ha estancado en muchos países debido a los sistemas legales que regulan los bancos y otros instrumentos financieros en la actualidad.

Básicamente, los sistemas sociales y legales que se crearon basados en nuestro estilo de vida actual están frenando la innovación tecnológica. El éxito de la Cuarta Revolución Industrial y de la transición a la Sociedad 5.0 depende de que podamos suavizar la regulación y actualizar nuestros sistemas legales.

¿Quién está ganando la carrera de la innovación?

Soy el director del Centro de Estudios de Innovación Global de la Universidad de Toyo. El Centro publicó recientemente un Índice de Innovación Global, con una clasificación de países según su innovación. Al objeto de crear este índice se seleccionaron e integraron un total de 58 índices para realizar comparaciones en cinco campos principales: cooperación internacional, tendencias del mercado, innovación tecnológica, inventiva y políticas pertinentes. Existen estadísticas relacionadas con estos índices para 60 países, de modo que se clasificaron estos países.

Clasificación mundial de países innovadores de Toyo

Singapur fue el país clasificado en primera posición, seguido de Luxemburgo en segundo lugar, Suiza en el tercero y Nueva Zelanda en el cuarto. Todos estos países tienen una población comparativamente pequeña, lo que presumiblemente significa que se prioriza la apertura y se puede llegar más rápidamente a consensos sobre reformas del sistema.

Un indicador simbólico del cambio hacia una nueva sociedad económica es que se ponen a prueba medidas de gestión de áreas urbanas utilizando macrodatos. En Hangzhou (China), donde se encuentra la sede central de Alibaba, se recopila en tiempo real información de tráfico de las principales rutas en forma de macrodatos y se utiliza inteligencia artificial para optimizar las señales semafóricas. Se dice que esto ha reducido radicalmente la congestión del tráfico en la ciudad. También se utilizan macrodatos en nuevas iniciativas de marketing digital y se han realizado muchos intentos de construir «ciudades inteligentes». El concepto de tecnología urbana que suscita mayor atención es el de las «superciudades», que no consiste en probar una sola innovación tecnológica sino en un esfuerzo de construir «ciudades orientadas al futuro» innovando la vida urbana en su conjunto.

Algunas iniciativas de superciudades son Smart Dubai, lanzada en 2013, junto con Smart Nation Singapore (2014) y la Nueva Área de Xiong’an en China (2017). Una característica distintiva de estos proyectos es que cuentan con el apoyo de los líderes políticos. También los líderes japoneses están discutiendo la forma de adaptar su sistema legal para que las superciudades sean una realidad. La clave estará en cómo utilizar los macrodatos protegiendo al mismo tiempo la privacidad de las personas.

Nos encontramos en un punto de inflexión crítico que determinará si podemos convertir la invención de tecnologías en innovación tecnológica.