La próxima Asamblea Anual del Foro Económico Mundial el Davos, Suiza, será especial para mí, no porque sea el 50 aniversario de la Asamblea Anual, ni porque sea mi décimo año consecutivo en Davos, sino porque por primera vez, tomaré el tren desde Holanda para el trayecto en su totalidad. ¿Por qué? Porque es hora de abandonar el avión y abrazar el tren, no sólo para los trayectos diarios sino incluso como una zona de trabajo.

Mi viaje en tren a Davos, poco menos de 9 horas con dos escalas, tardará más o menos el mismo tiempo que si condujese los 770 kilómetros a Davos, excluyendo los atascos y las paradas requeridas para descansar. Así que, ¿por qué no voy a volar?

Los años anteriores he ido en avión desde diferentes aeropuertos, incluyendo Dusseldorf, Bruselas y Amsterdam a Zurich antes de tomar un bus lanzadera o un tren a Davos. Aunque el vuelo de 1 hora y 20 minutos suene atractivo, los transportes desde y hacia el aeropuerto junto con los controles de seguridad y el tiempo de espera acaban haciendo que el viaje dure entre 8 y 10 horas, excluyendo los retrasos. Será invierno, después de todo.

Así que, si el tiempo necesario es más o menos el mismo, y considerando que el tren ahorra un 90% de emisiones de CO2 comparado con el avión, ¿por qué no todos viajan en tren? Bueno, porque no es tan fácil.

Imagen: Las medidas de los tipos de transporte según las emisiones de carbono. IPCC

A diferencia de un billete de avión, un billete de tren incluye impuestos (IVA) y, a no ser que conozcas bien el complejo sistema nacional de tarjetas de descuento, un billete de tren no suele ser más barato que uno de avión. Aún así, para aquellos que, como yo, necesitan usar el sistema de su compañía de viajes para reservar, no es siempre posible reservar un billete de tren de esta forma, y cuando lo es, requiere un esfuerzo extra.

Pongamos que llegar a Ginebra, por ejemplo, un día antes este año he tardado cerca de 8 horas en tren. Aunque podría haber sacado el viaje con una sola reserva online, ha requerido dos billetes separados (de papel) y otro tercer billete adicional que solo se podía comprar en París para las dos paradas en tren suburbano que me conectaban a la próxima estación de tren. Los viajes en tren con menos papel y más fluidos todavía no han llegado.

Pero aquí están las ventajas: tomando el tren viajas del centro de una ciudad al centro de otra, evitas las colas de los controles de seguridad de los aeropuertos, disfrutas del espacio para las piernas y ahorras las tasas de equipaje. Los viajes internacionales en tren dentro de Europa -sobre todo para distancias por debajo de los 500 kilómetros- deberían ser las preferidas de los viajeros, especialmente para quienes viajan por negocios. Aún así, de acuerdo con los datos de la Comisión Europea, sólo el 6% de los viajes europeos que cruzan la frontera se hacen en tren. No sólo eso: al mismo tiempo, 10 de cada 11 rutas más transitadas entre ciudades en Europa son rutas domésticas.

Imagen: Mapa de los 10 aeropuertos pares dentro de la UE-28, 2017. Eurostat.

Pero, ¿por qué? Cuando tomé el tren a Ginebra, tuve cerca de siete horas de tiempo de trabajo ininterrumpidas (con un WiFi bastante decente). Al contrario de lo que algunas personas podrían pensar, tomar el tren no es tiempo perdido: es tiempo productivo.

Según una encuesta noruega, solo el 10% de quienes se trasladan en tren informaron que su tiempo de desplazamiento no sirviera para nada. Sé que el tren no siempre es el lugar más en calma o silencioso para trabajar, pero es una opción mucho mejor no solo para los desplazamientos diarios, sino también para los viajes internacionales y domésticos. Mejor para las emisiones de carbono, productividad y comodidad.

Si las redes ferroviarias europeas trabajaran en conjunto para crear una plataforma de reservas online como las compañías aéreas hicieron con Amadeus, los gobiernos pudieran facilitar la eliminación del IVA a los billetes de tren dentro de la Unión Europea o el precio del carbono afectara a los vuelos de corta distancia. Si las empresas animaran a su plantilla a tomar el tren más a menudo, podríamos asistir al resurgimiento de los viajes en tren como el primer transporte para viajes en Europa.

Tomando el tren, estaré apoyando los esfuerzos del Foro en construir un mundo más cohesionado y sostenible de una manera diferente. No solo esto, sino que además me sentiré refrescado y preparado para todas nuestras sesiones en acción climática, seguridad alimentaria, océanos y otros asuntos cercanos a mí y a la empresa para la que trabajo.

Herman Betten, director sénior de Participación y Colaboraciones Estratégicas, Royal DSM.