Desde octubre, Santa Clara del Ojeal, un pequeño pueblo aislado de Perú, pondrá en marcha su primera radio comunitaria de la mano del proyecto AmazOndas.

En América Latina, este tipo de emisoras cuentan con una larga tradición y se convierten en esenciales para las comunidades a las que llegan.

"Cuando una radio comunitaria habla, lo hace desde abajo: hablan de los problemas, los conflictos y las culturas, de lo que realmente a los vecinos les preocupa".

"Necesitamos la radio para poder comunicarnos algo cuando sucede". Elmith está cocinando. Vive en Santa Clara del Ojeal, un pequeño pueblo de Perú, aislado, al que solo se puede acceder en bote de madera, y que se encuentra a una hora de la ciudad importante más cercana, Iquitos. La radio la acompaña durante la mayor parte de su día, que pasa también por hacer las tareas domésticas y cuidar la huerta de su casa. Pasa las horas oyendo noticias, programas deportivos y música. Espacios en los que, sin embargo, no escucha nada de su pueblo.

"Son poblaciones y comunidades que no están en el foco de la noticia nunca, ni para lo bueno ni para lo malo", afirma el experto en radios comunitarias Manuel Chaparro en una conversación con eldiario.es. También explica que este medio de comunicación permite a los vecinos "mantener el diálogo y abrirse al debate", algo que, dice, no es posible en un medio comercial, pero sí en una radio comunitaria.

"Cuando una radio comunitaria habla, lo hace desde abajo: hablan de la realidad de los problemas, los conflictos y las culturas. En definitiva, de lo que realmente a los vecinos les preocupa. Se ponen en valor sus verdaderos intereses", apunta Chaparro. A partir de este mes de octubre, Santa Clara del Ojeal también podrá escucharse, con la llegada de la radio al pueblo de la mano del proyecto AmazOndas. Aún no tiene nombre, porque "lo elegirán los usuarios de manera democrática", pero ya es una realidad, después de que se consiguiera este mes de julio el mínimo necesario para montarla a través de un crowdfunding.

"Todos tienen muchas ganas de que llegue, de conocer el proyecto y de involucrarse al máximo. Quieren contar sus historias, escuchar música, hablar sobre pesca, ríos, árboles… ". Andrea Suárez conoce bien el pueblo. Es maestra infantil de educación especial y una de las fundadoras, junto a la administradora de empresas Pía Desulovich, del Proyecto Iquitos, que ha puesto en marcha una escuela de enseñanza libre allí. "La radio va a ser el medio para empoderar a esas personas, que tienen mucho que contar, y que no han tenido la oportunidad de hacerlo", dice Suárez.

Todo empezó una tarde de verano de 2018, cuando Fátima Donado (Monforte de Lemos, 1991), la periodista que va a poner en marcha la radio en Santa Clara, quedó con unas amigas. En la reunión estaban las fundadoras del Proyecto Iquitos y le hablaron de él. Le contaron también la situación del pueblo: tiene 900 habitantes y apenas se conocen entre ellos. Característica, esta última, que marcó a la impulsora de AmazOndas. "Cuando me hablaron de esa falta de cohesión, tardé un segundo en pensar que necesitaban una radio", dice Donado, que siempre había querido colaborar como voluntaria en algún proyecto.

La radio comunitaria, larga tradición en Latinoamérica

La radio va a ser una novedad en Santa Clara, aunque no en América Latina, donde estos medios comunitarios tienen una larga tradición. Entre sus antecedentes están las radios mineras de Bolivia. "Datan de finales de los 40 y los sindicatos las utilizaban para defender sus derechos", cuenta Chaparro, o también la Radio Sutatenza, en Colombia, que ha tenido y tiene un papel fundamental en la educación de los habitantes de la región.

Estas, como la mayor parte de las radios comunitarias, han sido esenciales para las poblaciones a las que han llegado. Donado quiere que la de AmazOndas sea una de ellas y se convierta en "una herramienta de comunicación, diversión, entretenimiento y denuncia".

"Son emisoras que responden a asistir a la sociedad civil", argumenta Chaparro. El experto asegura que la transformación que viven estas personas cuando se ponen delante de un micrófono es "brutal". "Se fortalece el colectivo y donde antes había gente con miedo, ahora hay personas que sienten que tienen un reconocimiento que antes no tenían. Eso es importante dentro de una comunidad", explica.

La temática, cuenta, varía según la zona en la que se instale y la situación del pueblo al que llega. "Focalizan su actividad en temas más comunitarios, más de tipo popular-laboral", expresa.

Al igual que en el resto de radios comunitarias, lo que sonará en la radio del proyecto AmazOndas lo decidirán sus propietarios, los habitantes. Otro aspecto que va a marcar el funcionamiento de la emisora es que Santa Clara del Ojeal cuenta solo con tres horas de electricidad al día. Por eso, cuando comience a funcionar, los programas se harán en directo.

Para llegar a este punto, empezarán desde abajo, participando en los talleres de radio impartidos por la periodista, cuya intención es que pueda acercarse todo el que lo desee. Allí se formarán en montaje y en cómo elaborar un guión. "La idea es esa: que planteen temas, que piensen a quién entrevistarían, sobre qué harían un reportaje en su pueblo", cuenta Donado. El objetivo es triple: colaborar con la radio, aprender el oficio y, el principal, que se conozcan.

En definitiva, hacer de la radio un espacio en el que la cooperación entre sus habitantes fomente la creación de una comunidad de vecinos. Y que Elmith y el resto de residentes puedan, ahora sí, contar y escuchar sus propias historias, las historias de Santa Clara.