La relación entre el crecimiento del PIB y los cambios la tasa de desempleo es una de las más estudiadas en macroeconomía. Conocida como la ley de Okun, es el resultado de múltiples decisiones relacionadas con la oferta y la demanda de trabajo , así como con el comportamiento de la productividad. Su evolución a lo largo del tiempo y su comparación entre países permite obtener conclusiones interesantes sobre el funcionamiento de los mercados de trabajo.

Aunque habitualmente dicha relación se establece en términos lineales (un aumento del PIB del x% reduce la tasa de paro en el y% independientemente del nivel del PIB) no hay ninguna razón a priori para tal linealidad.

Nuevas estimaciones

Recientemente hemos realizado una estimación de la Ley de Okun (en lo sucesivo, LO) para España y otros tres países de la zona euro, con procedimientos econométricos que captan la posibilidad de que esta relación no sea lineal (véase C. Nebot, A. Beyaert y J. García-Solanes, “New insights into the nonlinearity of Okun’s law”, en prensa Economic Modelling). Los resultados ponen al descubierto los problemas del mercado de trabajo español, y sus acentuadas peculiaridades con respecto a los otros países de la muestra.

Utilizamos la versión de la ley de Okun que relaciona variaciones de la tasa de desempleo y del logaritmo del PIB, y no los “gaps” o separaciones de estas variables con respecto a sus respectivos valores tendenciales, por razones de sencillez y precisión, y porque al hacerlo así evitamos computar la producción potencial y la tasa de desempleo estructural, que son variables no observables y de estimación muy controvertida. Además, nuestra formulación respeta las propiedades estadísticas de las series, pues después de contrastar que tanto el PIB como la tasa de desempleo no guardan una relación de largo plazo, solo procede realizar un análisis de corto plazo en los términos de variaciones que hemos indicado.

En nuestras estimaciones hemos aplicado la metodología no paramétrica MARS (Multiple Adaptive Regression Splines), particularmente apropiada para estimar modelos con múltiples umbrales (relaciones lineales diferentes para valores diferentes de las variables estudiadas), que se detectan endógenamente, tanto para las variables explicativas como para las variables de transición con sus posibles interacciones. Esta metodología escoge el número óptimo de umbrales, en la relación que es objeto de estudio, comparando los beneficios y los costes que aporta un umbral adicional. Para verificar en qué medida la LO es sensible a la diversidad de los mercados de trabajo, hemos utilizado datos de cuatro países de la zona euro con instituciones laborales diferentes: tres países del núcleo (Alemania, Holanda y Francia), y España, considerada economía periférica. Los periodos analizados vienen determinados por la disponibilidad de datos homogéneos que presentan las cuentas trimestrales de la OCDE, nuestra fuente de datos para cada uno de los países: Holanda y Francia: 1970Q1–2018Q1; Alemania: 1992Q1–2018Q1; España: 1995Q1-2018Q1.

En la ecuación que estimamos incluimos una variable para captar la posible influencia de las crisis económicas de la zona euro (obtenida a partir del “dating” del ciclo económico realizado por el CEPR). En el gráfico siguiente se presentan los resultados para cada país. Cabe resaltar que en todos los casos se detecta un solo umbral, con los dos segmentos lineales describiendo una trayectoria general convexa. De acuerdo con Silvapulle, Moosa y Silvapulle (Canadian Journal of Economics, 37(2): 353-374), esta trayectoria denota decisiones de empresas adversas al riesgo, que recortan mucho la contratación de mano de obra en recesiones (segmento de la izquierda), y la aumentan con menor intensidad en expansiones (segmento de la derecha). Observamos, además, que los periodos de crisis económica solamente afectan a las empresas francesas, desplazando hacia arriba los dos segmentos de la LO.

Las peculiaridades del mercado de trabajo español

Entre todos los resultados los más llamativos se refieren a la LO muy peculiar y diferenciada de España. En primer lugar, su umbral está en zona de crecimiento negativo (-0,41 % trimestral), en marcado contraste con los otros países, que tienen umbrales asociados a tasas de crecimiento positivas (0,43 en Francia, 0,38 en Alemania, y 0,71 en Holanda). Esta circunstancia indica que en España las empresas aceleran bruscamente los despidos una vez que la recesión es intensa, y si no lo hacen antes es porque las rigideces del mercado laboral lo dificultan.

En segundo lugar, las pendientes de los dos segmentos son significativamente más altas en nuestro país, indicando que el desempleo es mucho más sensible a las variaciones del crecimiento económico, tanto a la izquierda como a la derecha del umbral. Este rasgo podría explicarse por tres razones interconectadas: primero, la aversión al riesgo es más intensa en las empresas españolas que en las de los otros países; segundo, en el mercado laboral español el tipo de negociaciones entre sindicatos y empleadores facilita el ajuste de cantidades frente a la variación de los salarios y de las horas trabajadas, y, tercero, en España los empleos temporales (30% de las contrataciones) y a tiempo parcial predominan ampliamente, y tienen unos costes de despido muy bajos en comparación con los asociados a los empleos indefinidos. Resultados en este mismo sentido, pero obtenidos con estimaciones meramente lineales, llevaron a Ball, Leigh y Loungani (Journal of Money, Credit and Banking, vol 49(7), 1413-1441, 2013) a calificar a nuestro país como un “outlier” en una muestra de 21 países avanzados.

En tercer lugar, en España el desempleo se reduce a fuerte ritmo, una vez que la tasa de crecimiento supera el 0,3 por ciento trimestral, y esa intensidad se mantiene incluso con tasas de crecimiento muy altas. Interpretamos que esto se debe a que las tasas de desempleo corriente y estructural son muy elevadas. En los otros países, la reducción del desempleo alcanza pronto un suelo en las fases de crecimiento positivo porque sus tasas de desempleo son mucho más bajas.

Implicaciones para las políticas de empleo

Si admitimos que la LO de la economía española debería parecerse mucho más a la de los países del núcleo de la eurozona, de la anterior comparativa podemos derivar una serie de prescripciones para el mercado de trabajo español, muchas de ellas en línea con otras propuestas (algunas formuladas en entradas anteriores en NeG). Así, nuestras estimaciones apoyan la reducción del volumen de contratos temporales, y la igualación de los costes de despido en los dos tipos de contratos, indefinidos y temporales. Abogan, además, por una mayor flexibilidad, en el sentido de que las perturbaciones que sufre el mercado deberían resolverse principalmente ajustando las retribuciones salariales y las horas trabajadas, en lugar de variar el empleo. Para ello, las negociaciones salariales deberían tener muy en cuenta la marcha de las empresas y la productividad de la mano de obra. Nuestros hallazgos también señalan la necesidad de reducir la elevada tasa de desempleo estructural, por ejemplo, aumentando la inversión pública y privada en las capacidades de los trabajadores, y mejorando las políticas activas de empleo. Finalmente, y sin menoscabo de las medidas estructurales que acabamos de mencionar, dado que la tasa de desempleo es todavía muy alta en España, y que dicha tasa disminuye a un ritmo relativamente alto cuando aumenta el crecimiento económico, convendría que la consolidación fiscal impuesta por el Pacto Fiscal Europeo fuera más gradual y flexible (menos restrictiva para el crecimiento) que como lo prescribe la Comisión Europea.