La Vieja Europa tiene la peculiaridad de albergar muchos países en relativamente poco territorio, por lo que las distancias entre unos y otros son cortas. Esta característica, junto con las facilidades para el comercio derivadas de la UE y, en la mayoría de países, la moneda común del euro, suponen una ventaja a la hora de crear un mercado común en Europa, también en el caso del comercio electrónico.

Según una encuesta del estudio 'PayPal Cross-Border Consumer Research 2018', en una gran cantidad de mercados del Viejo Continente ya son más los que adquieren productos online también de páginas web extranjeras (no solo europeas) que los que solo lo hacen de nacionales. En el caso de España, por ejemplo, el 61% de los participantes afirma lo propio, frente a un 40%* que exclusivamente encargan productos en sitios web del país.

*Cifras redondeadas