"España ha abandonado hace mucho los viejos clichés y los estereotipos obsoletos que se nos atribuían [...] ahora, los españoles están decididos a ocupar el lugar que les corresponde en el mundo del siglo XXI", decía hoy el Rey Felipe VI en la reunión anual de Davos del Foro Económico Mundial.

Felipe ha comenzado destacando en su discurso los puntos fuertes del país euromediterráneo, entre ellos su formidable historia, un idioma hablado por más de 500 millones de personas y una rica diversidad cultural, entre otros.

Los españoles, decía Felipe, "tienen raíces europeas, una fuerte identidad iberoamericana y una vocación y responsabilidad mediterránea".

Despegue de la economía

España sufrió mucho por los efectos de la última crisis. Su economía experimentó una contracción sustancial con dolorosas consecuencias para la mayoría de los españoles en términos del pacto social, la disminución del nivel de vida y el desempleo. Pero a través de sus esfuerzos compartidos, hoy la economía española es la 14ª más grande del mundo y la cuarta más grande de la eurozona.

En resumen, dice Felipe, podemos afirmar que España ahora tiene una economía muy competitiva y representa una excelente oportunidad de inversión. A pesar de ser motivo de preocupación en la UE hace unos pocos años, hoy impulsa el crecimiento y contribuye positivamente a la consolidación y al fortalecimiento de la Unión Europea.

Ejemplo y aspiración internacional

En el ámbito político, el rey ha destacado el espíritu que impulsó la transición a la democracia - "una historia de éxito considerada un ejemplo en todo el mundo y que inspiró a los españoles a unirse en la búsqueda de un objetivo compartido con implicaciones históricas de largo alcance".

Además de haber desarrollado un fuerte marco institucional, España se ha fortalecido aún más por su adhesión a la UE, la OTAN y por su plena integración en la sociedad global.

Cataluña

En este punto, el rey ha hecho mención a la reciente crisis política catalana, que considera "un intento de socavar las reglas básicas de nuestro sistema democrático".

Una lección para aprender de esta crisis, decía Felipe, "es la necesidad de preservar el Estado de derecho como piedra angular de la democracia y respetar el pluralismo político y el principio básico de la soberanía nacional".

Un mensaje claro y potente, en el que recalcaba que "la Constitución de España no es un simple ornamento [...] y como tal, merece el mayor respeto de todos y cada uno de nosotros".

"Debemos ser plenamente conscientes del mundo interdependiente en el que vivimos, donde se requieren respuestas verdaderamente globales", ha agregado.

Europa

Europa, para España, es su hogar histórico y su futuro, un futuro en el que los españoles creen firmemente.

Felipe ha destacado que el proyecto de integración es la expresión más completa -a nivel internacional- del proyecto nacional. "Desde nuestra adhesión, el proyecto europeo nos ha ayudado a apuntalar nuestra democracia, desarrollar nuestra economía y compartir nuestros valores y nuestra cultura", ha dicho.

"En ese momento, no avanzar es ir hacia atrás. Y estoy seguro de que muchos sabréis que no podemos permitir que eso suceda".

"Las incertidumbres actuales no deberían disuadirnos, deberían permitirnos ver claramente que las soluciones deben ser iguales a los desafíos. Europa debe reinventarse a sí misma y el alma de esa nueva Europa debe reflejar el alma de sus ciudadanos y para ello puede contar con España", ha concluido.