Cuanto más avanzado esté usted en su carrera profesional, más fácil será recaer en el error de creer que lo ha logrado y que tiene todas las habilidades necesarias para tener éxito. Existe una tendencia a centrar toda la energía en hacer el trabajo y suponer que el resto se resolverá por sí solo. Gran error.

Una nueva investigación de Stanford explica la historia. Carol Dweck y sus colegas llevaron a cabo un estudio con personas que tenían dificultades con su desempeño. A un grupo se le enseñó a desempeñarse mejor en una tarea en la que había obtenido malos resultados. El otro grupo recibió una intervención completamente diferente: se le enseñó que no estaba estancado en la tarea en la que se había desempeñado de manera deficiente y que mejorar su desempeño era una opción. Se llegó a la conclusión de que, al igual que el ejercicio cambia los músculos, el aprendizaje produce cambios fisiológicos en el cerebro. Todo lo que tenían que hacer era creer en ellos mismos y hacer que suceda.

Cuando se evaluó nuevamente el desempeño de los grupos unos meses más tarde, el grupo al que se le había enseñado a ejecutar mejor la tarea, lo hizo aún peor. El grupo al que se le enseñó que tenía el poder de cambiar sus cerebros y mejorar su desempeño por sí mismo mejoró considerablemente.

El principal aporte de la investigación de Dweck es que nunca debemos dejar de aprender. En cuanto creemos que somos como somos, nos estamos despidiendo de nuestro potencial.

El acto de aprender es tan importante como lo que aprendemos. Creer que se puede mejorar y hacer cosas en el futuro que están más allá de las posibilidades actuales es apasionante y enriquecedor.

Sin embargo, el tiempo es limitado y debemos dedicarnos a aprender las habilidades que nos proporcionarán el mayor beneficio posible. Hay nueve habilidades que considero ideales porque nunca dejan de dar frutos. Estas son las habilidades que ofrecen los mejores resultados, en cuanto a lo que enseñan como a su tendencia a mantener vivo el aprendizaje.

Inteligencia emocional (EQ)

La EQ es el "algo" en cada uno de nosotros que es un tanto intangible. Afecta la manera en que manejamos el comportamiento, sorteamos las dificultades sociales y tomamos decisiones personales que logran resultados positivos. La EQ es la habilidad para reconocer y comprender las emociones en uno mismo y en los demás, y la habilidad para utilizar este conocimiento para controlar el comportamiento y las relaciones interpersonales. Décadas de investigación apuntan ahora a la EQ como el factor fundamental que destaca a las personas con mejor desempeño de los demás. Es una manera eficaz de enfocar la energía en una dirección, con resultados formidables.

TalentSmart evaluó la EQ junto con otras 33 habilidades importantes en el lugar de trabajo y llegó a la conclusión de que la EQ es el principal indicador de desempeño, que explica el 58 % de éxito en todos los tipos de trabajos. De todas las personas que hemos estudiado en el trabajo, descubrimos que el 90 % de las personas con mejor desempeño también tienen una EQ alta. Por otra parte, solo el 20 % de las personas con un desempeño de bajo nivel tienen una EQ alta. Es posible tener un desempeño superior sin EQ, aunque las posibilidades son bajas. Naturalmente, las personas con un alto grado de EQ ganan más dinero, un promedio de 29 000 USD más al año que las personas con un grado de inteligencia emocional bajo. La relación entre la EQ y las ganancias es tan directa que cada aumento de un punto en EQ suma 1300 USD a un salario anual. El aumento de EQ no solo eleva la cuenta bancaria, también nos hará personas más felices y menos estresadas.

Gestión del tiempo

Uno de los principales enemigos que interfiere con la gestión eficaz del tiempo es la "tiranía de lo urgente". Esto se refiere a la tendencia de las pequeñas cosas urgentes a interponerse en el camino de lo importante. Cuando esto sucede, pasamos tanto tiempo apagando incendios que nunca logramos hacer el trabajo real. ¿Cuántas veces nos hemos ido del trabajo al final del día y nos dimos cuenta de que no avanzamos nada con los temas importantes? Aprender a administrar el tiempo de manera eficaz nos deja tiempo para desempeñarnos en nuestro máximo nivel, y lo hace todos los días de nuestras vidas.

Escuchar

Esto debería ser fácil. Si no estamos hablando, estamos escuchando, ¿verdad? Bueno, no exactamente. Muchas veces, creemos que estamos escuchando, pero en realidad estamos planeando lo que vamos a decir después. La verdadera escucha implica centrarse únicamente en lo que la otra persona está diciendo. Se trata de la comprensión, no de las respuestas o los comentarios. Una de las habilidades más importantes que podemos desarrollar es aprender a suspender el juicio y centrarnos en comprender los aportes de la otra persona.

Escuchar es algo así como la inteligencia: la mayoría cree estar por encima del promedio (aunque eso es imposible). En un estudio de la Universidad Estatal Wright, se encuestó a más de 8000 personas de diferentes sectores y la mayoría se describió a sí mismo como una persona que escucha igual o mejor que sus compañeros de trabajo. Intuitivamente, sabemos que muchos de ellos estaban equivocados.

Hay tantas conversaciones en el trabajo que las oportunidades de escuchar abundan. Hablamos para ofrecer comentarios, explicar instrucciones y comunicar plazos. Más allá de las palabras habladas, existe información muy valiosa que se puede interpretar a través del tono de voz, el lenguaje corporal y lo que no se dice. En otras palabras, no tener los oídos (y los ojos) abiertos podría dejarnos fuera de la conversación.

Decir no

Según una investigación realizada en la Universidad de California en San Francisco, cuanta más dificultad tengamos para decir que no, más probable es que suframos estrés, agotamiento e incluso depresión. De hecho, para muchas personas, decir que no es un gran desafío. "No" es una palabra poderosa que no deberíamos tener miedo de usar. Debemos evitar frases como "no creo que pueda" o "no estoy seguro" cuando es el momento de decir que no. Decir no a un compromiso nuevo honra los compromisos existentes y brinda la oportunidad de cumplirlos con éxito. Cuando aprendemos a decir que no, nos liberamos de obstáculos innecesarios y dejamos tiempo libre y energía para las cosas importantes de la vida.

Pedir ayuda

Podría parecer contradictorio sugerir que pedir ayuda es una habilidad, sin embargo, es así. Hace falta mucha confianza y humildad para admitir que se necesita ayuda. Esta habilidad es fundamental ya que lo último que quiere un líder son empleados que continúan por el camino equivocado porque están demasiado avergonzados u orgullosos de admitir que no saben lo que están haciendo. La capacidad de reconocer cuando se necesita ayuda, tener el valor de pedirla y seguir adelante con esa ayuda es una habilidad extremadamente valiosa.

Lograr un sueño de alta calidad

Siempre hemos sabido que un sueño de calidad es bueno para el cerebro, pero una investigación reciente de la Universidad de Rochester demostró exactamente de qué manera. El estudio descubrió que cuando dormimos, el cerebro elimina las proteínas tóxicas, que son productos derivados de la actividad neuronal que se produce cuando estamos despiertos, de las neuronas. La clave aquí es que el cerebro solo puede eliminar de manera adecuada estas proteínas tóxicas cuando se obtiene un sueño de suficiente calidad. Cuando no obtenemos un sueño profundo de alta calidad, las proteínas tóxicas permanecen en las células cerebrales, causa enormes daños que finalmente perjudican la capacidad de pensar, algo que no es posible solucionar con cafeína. Esto disminuye la capacidad de procesar información y resolver problemas, mata la creatividad y aumenta las reacciones emocionales. Lograr que el sueño sea de alta calidad de forma regular es una habilidad difícil de controlar, aunque reporta grandes beneficios al día siguiente.

Saber cuándo callar

Desde luego, es posible que nos sintamos bien al descargarnos con alguien y le hacerle saber lo que realmente pensamos; sin embargo, esa agradable sensación es temporal. ¿Qué sucede al día siguiente, la próxima semana o el próximo año? Es propio de la naturaleza humana querer demostrar que se tiene razón, pero en raras ocasiones es eficaz. Durante un conflicto, la emoción descontrolada nos vuelve obstinados y nos hace pelear el tipo de batallas que pueden dañar gravemente tanto a nosotros como a la relación. Al interpretar y responder a las emociones, es posible elegir las batallas con sabiduría y solo mantenerse firme en el momento adecuado. La mayoría de las veces, esto significa morderse la lengua.

Tomar la iniciativa

La iniciativa es una habilidad que nos lleva lejos en la vida. En teoría, la iniciativa es fácil —el deseo de actuar está ahí siempre— pero en el mundo real, otras cosas se interponen en el camino. Existe una gran diferencia entre saber qué hacer y tener mucho miedo o vagancia para hacerlo. Eso requiere iniciativa. Es necesario tomar riesgos y salir de la zona de confort, hasta que tomar la iniciativa sea absolutamente natural.

Mantenerse positivo

Todos hemos recibido el consejo bien intencionado de "mantenerse positivo". Cuanto mayor es el desafío, más posibilidades existen de que esta sabiduría del vaso medio lleno sea ingenua y poco realista. No es fácil encontrar la motivación para concentrarse en lo positivo cuando la positividad parece nada más que una ilusión. El verdadero obstáculo para la positividad es que nuestros cerebros están preparados para buscar las amenazas y enfocarse en ellas. Este mecanismo de supervivencia sirvió bien a la humanidad cuando éramos cazadores y recolectores, y vivíamos cada día con la verdadera amenaza de ser asesinados por alguien o algo en nuestro entorno más inmediato.

Eso fue en otros tiempos

Hoy en día, este mecanismo genera pesimismo y negatividad por la tendencia de la mente a vagar hasta encontrar una amenaza. Estas "amenazas" aumentan la percepción de que las cosas marchan mal, o que lo harán. Cuando la amenaza es real y está al acecho, este es un buen mecanismo. Cuando la amenaza es imaginaria y, después de dos meses, continuamos convencidos de que el proyecto en el que trabajamos va a fracasar, este mecanismo deja una visión desagradable de la realidad que causa estragos en nuestra vida. Mantener la positividad es un desafío diario que requiere enfoque y atención. Debemos tener la intención de mantenernos positivos si vamos a superar la tendencia del cerebro a centrar la atención en las amenazas.